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Charlas de quincho

Macri, en el sur, complicado con el resultado de Boca, pero más tranquilo. Cena italiana impres-cindible, tocada por el futuro de empresario clave. Enojo en el PJ por recuerdos de Macri sobre el G-20. El campo revisa resultados.

Fin de semana con doble aislamiento para el Gobierno: por el lógico descanso que demandaron los frenéticos días del G-20 y por el frenazo de agendas que implicó el Boca-River en Madrid. Macri partió al Golf de Chapelco con Juliana Awada y su hija Antonia. Aterrizó en Bariloche (llegó desde Córdoba, donde estuvo en un acto por la fabricación del Pampa III) y de ahí por tierra a Chapelco. Allá lo esperaban los amigos que rodean al presidente en momentos de relax. Hubo confusión en Buenos Aires porque muchos creyeron que estaba en Villa La Angostura y que volvería a Olivos para ver el partido River-Boca. Ni lo uno, ni lo otro; se quedó allá a ver el encuentro y emprendió el regreso tras el partido. En el Bernabeu el impacto era otro. Algunos terminaron obviamente con la garganta estropeada, como Matías Patanian. Cerca, en las plateas, podía verse también a Luis “Toto” Caputo, Alejandro Macfarlane, Teddy Taratuty y un poco más lejos hasta Susana Malcorra. Euforia por un lado y derrota por el otro en el estadio madrileño, pero en el Gobierno hasta los boquenses, incluido el Presidente, respiraron tranquilos. Fue el final de un pesadilla política que hasta se cruzó con la organización del G-20 cuando en realidad nunca debió haberlo hecho y siempre alimentada con declaraciones de ministros y del propio Macri que todos prefieren ahora olvidar. Todo eso pudo más que el corazón de Boca de casi toda el ala íntima del Gobierno que ayer respiró tranquila. Macri, de todas formas, tendrá su propia superfinal. Esta vez no será en el Bernabeu, pero sí la quinta Los Abrojos, donde está la cancha de fútbol más famosa de todo el Gobierno de Cambiemos. El torneo que se juega allí tuvo ayer su primera finalísima: entre el segundo y el tercero, donde ganó el equipo del intendente de San Miguel, Jaime Méndez. Ahora se esperaba el regreso de Macri del sur para jugar la gran final entre el equipo del Presidente que quedó primero (le ganó al cuarto) y el triunfador de este fin de semana. Todo se define el próximo domingo. Mientras tanto, el Gobierno, más allá del resultado de ayer, no quiere hablar demasiado sobre fútbol, sobre todo después de que se frenara en el Congreso el proyecto para combatir el accionar de los barras bravas. Fueron tantas las modificaciones a la idea que envió el Gobierno y tan lavadas quedaron las sanciones que de haber votado poco uso tendría esa ley. Habrá que esperar al año próximo para continuar el debate, pero el episodio igual dejó al desnudo un problema de Cambiemos que se repite: el Gobierno gira proyectos sin haber consultado antes la situación de las bancadas para debatir una idea de ese tipo. Es decir, como se afirma comúnmente, sin chequear antes si la pileta tiene agua, como se afirma en Diputados. Mucho de eso tiene que ver con los problemas que enfrentan habitualmente Emilio Monzó y Mario Negri a la hora de negociar proyectos.

Todavía continúan los ecos, en el mundo inmobiliario de algunas afirmaciones que Martín Lousteau hizo hace una semana durante la presentación de la construcción de una torre de departamentos de lujo en Asunción, Paraguay. Al exministro de economía, actual diputado nacional y candidato porteño para las próximas elecciones ya dentro de Cambiemos, se le ocurrió recomendar invertir en ese país porque lo considera una plaza estable a diferencia de la Argentina. Lousteau pidió mirar otros países que no tengan tanta inflación e invertir allí en ladrillos, en obvia alusión a la propuesta de los empresarios que lo habían contratado/invitado para disertar en ese lanzamiento. Dijo allí que el PBI argentino decrecerá 2%, con una inflación de 47% anual y que con altísimos costos que implican aquí entrar y salir de una operación inmobiliaria era interesante analizar plazas donde estas cosas no ocurran. Si hablamos de devaluación y estabilidad, Paraguay le lleva una ventaja sustancial a la Argentina, por eso la tendencia a invertir en ese país, razonó Lousteau, algo que no deja de ser cierto pero se presume que no puede un político local recomendar inversiones fuera del país.

Luis María Agost Carreño (coordinador argentino) y el intendente (gobernador) de Atacama, Francisco Sánchez Barrera en un nuevo encuentro por el Corredor Bioceánico..jpg
Negociación. Luis María Agost Carreño (coordinador argentino) y el intendente (gobernador) de Atacama, Francisco Sánchez Barrera en un nuevo encuentro por el Corredor Bioceánico.
Negociación. Luis María Agost Carreño (coordinador argentino) y el intendente (gobernador) de Atacama, Francisco Sánchez Barrera en un nuevo encuentro por el Corredor Bioceánico.

En el centenario Círculo Italiano de la calle Libertad, el selecto núcleo de esa colectividad despidió 2018 con su tradicional cenone. Los convocantes, entre los que destacaron el cicerone Franco Arena y el letrado Miguel de Carolis, brindaron con prosecco y panettone en compañía de numerosos empresarios y profesionales. El tema excluyente de tertulia fue la suerte judicial del ítalo-argentino CEO de Techint Paolo Rocca y el destino de la clase industrial de “ius soli” mediterráneo. Todavía no había surgido el pedido de los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo para que la Cámara Federal disponga su prisión preventiva. La excepción a esos cabildeos la marcaron el camarista de casación penal Alejandro Slokar y el juez federal Sebastián Casanello, quienes desde prudente reserva mantuvieron toda distancia de cualquier comentario de sus paisanos. En esta discreción, no hay que olvidar que ambos forman parte de la extensión del papa Francisco con su “brazo judicial” instalado en Comodoro Py.

Entre los ecos que quedan del G-20 (ya superado por el partido de ayer) la “desmemoria” del Presidente Macri fue uno de los más mencionados. Es que desconocer la importancia e integración internacional de Argentina en distintos momentos de la historia, incluyendo cuando llegó a ser la quinta economía del mundo a principios del siglo XX, y su nivel de relacionamiento con el mundo, no pasó desapercibido. Decir que “Argentina nunca tuvo este nivel de integración”, sin tener en cuenta además la década del 90, el inicio del Mercosur; el planteo del acuerdo Unión Europea-Mercosur tan codiciado ahora por Macri; la relación con EE.UU. que llevó a acuñar la famosa frase de “las relaciones carnales” entre ambos países; el Winnie Pooh del canciller Guido Di Tella con los ingleses que sirvió para distender el tema de Malvinas, o la solución de los 18 diferentes fronterizos con Chile que permitieron, luego, el acercamiento del país transandino al Mercosur, y las actuales conversaciones bilaterales. Hasta la participación en el G-20 se planteó entonces, todo lo que llevó a que más de uno calificara al Presidente, al menos, de “desmemoriado”. Más allá de esos olvidos, es cierto que nunca se vio en el país una muestra de mandatarios de la dimensión que supuso la participación del 100% de los integrantes del G-20 más los invitados especiales. Ya es un latiguillo conocido, pero no puede dejar de repetirse que en nunca en el Teatro Colón estuvo sentado el 85 % de todo el PBI mundial.

Al margen de esto, y si bien se reconoció el avance global de la cumbre en la Argentina, y en el plano comercial lo que representó el anuncio previo de la administración Trump sobre la reapertura del mercado estadounidense para las 20.000 toneladas de carne vacuna argentina, que se había cerrado en 2001, y la reafirmación de ciertos préstamos y acuerdos que ya venían aprobados (con independencia del G-20), llamó mucho la atención que no se haya avanzado bilateralmente en la sanción de EE.UU. contra el biodiésel local, actualmente sacado del mercado Tampoco se logró un compromiso con Francia al respecto, dado el peso que tiene en la Unión Europea respecto a los temas agroindustriales, y por la nueva amenaza que vuelve a pesar ahora sobre este producto en esa región de aplicarle entre 25% y 33% como “arancel antisubsidio”. A pesar de la “onda” desplegada entre ambas parejas presidenciales, no se registraron conversaciones (positivas), sobre algún avance en materia de Mercosur, como pretende Macri que necesita ampliar rápidamente las exportaciones, y mejorar la balanza comercial, según comentan los empresarios en cada reunión de las muchas de estos últimos días del año.

Por el contrario, muy entusiasta y activo se mostró el intendente (gobernador) de Atacama, en la estratégica III Región chilena, Francisco Sánchez Barrera quien, a solo 5 meses de haber asumido, muestra gran confianza respecto al “Bioceánico”, la salida al Pacífico que se inició en el 92, con solo dos provincias argentinas -La Rioja y Catamarca-, y que en la actualidad ya integran 8 más, las que probablemente asciendan a 9 con el ingreso también de San Juan. “Con la nueva administración (Piñera) se cobró otra velocidad. El Presidente pidió que termine durante su actual gestión”, aseguró ante empresarios chilenos de distintos rubros, que conforman la comisión del Corredor del lado chileno, encabezados por Roberto Salvador Masso, y que plantea el acceso a los puertos chilenos de aguas profundas de Caldera y sus alrededores (son 8 hasta ahora) mediante los pasos de San Francisco en Catamarca ( 3,2% de pendiente) y Pircas Negras en La Rioja (2,7% de pendiente) que son los más suaves de la Cordillera y no se cierran por nieve, versus 6,8% del Cristo Redentor. Los calados de los puertos chilenos admiten cargas de 200.000 y hasta 400.000 toneladas, y ya están en funcionamiento con sitios diversificados lo que permite la trazabilidad de los productos. El recorrido de las trazas muestra al menos, 8 sitios de actividad del lado chileno, mientras que del lado argentino las obras son menos, aunque se contaría con financiación externa para hacerlas aunque, dicen, el gobierno de Macri, se inclinaría más por los PPP (Proyectos Público Privados). El objetivo, e todos modos, es el abaratamiento del transporte, especialmente a Asia, tanto en costos directos como en cantidad de días.

Parece que finalmente se definió el actual senador Omar Perotti para encabezar la fórmula a gobernador de Santa Fe, en oposición al gobierno actual del socialista Miguel Lifchift. La “fumata” la habría logrado Fernando “Pipi” Traferri que habría logrado la unidad del PJ, ya que el controvertido cristinista Agustín Rossi se mantendría fuera de la provincia para su eventual candidatura presidencial de la mano de Fernández de Kirchner. Esto, y la falta de candidatos fuertes en Cambiemos, determinaría que el ministro de Reutemann, e intendente de Rafaela, tenga chances muy altas, según confían varios empresarios de la provincia que en algún momento estuvo a punto de ganar el Midachi, Miguel Del Sel.

Vamos a terminar con un chiste conyugal.

Un domingo a la tarde, un matrimonio joven tiene deseos de hacer el amor pero no saben dónde llevar a su pequeño hijo Pepito para quedarse tranquilos. Intentan, primero, que vaya a jugar a la plaza con sus amigos, pero Pepito se niega. Entonces deciden dejarlo en el balcón, con la consigna -para distraerlo- de que les vaya diciendo en voz alta todo lo que ocurre en la calle. Hecho esto, corren las cortinas opacas que dan al balcón, y se entregan a su pasión. Al rato escuchan que Pepito les dice:

-¡Está pasando una bicicleta con delivery!

Pasa un momento de silencio, y Pepito exclama:

-¡Uh! ¡Vino la grúa y se está llevando la 4x4 del señor Fernández!

Pasa otro momento y agrega:

-¡Y ahí salió a la calle el señor Fernández. Está discutiendo con los policías para que no le lleven el auto!

Al rato dice:

-Bueno, no se lo llevaron, tuvo suerte el señor Fernández. Ahora lo está estacionando en otro lugar.

Transcurre otro momento de silencio, y entonces dice:

-Ahora los Pérez están teniendo sexo.

El padre pega un respingo en la cama y grita:

-¿Qué? ¿Por qué dijiste eso, Pepito?

-Porque su hijo también está en el balcón haciendo guardia.

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