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Charlas de quincho

Semana alterada, ánimos caldeados, Buenos Aires imposible de transitar por cortes y piquetes, mientras el interior casi está parado por falta de precios. Con este escenario, se suceden las medidas oficiales que no logran estabilizar la economía.

Semana alterada, ánimos caldeados, Buenos Aires imposible de transitar por cortes y piquetes, mientras el interior casi está parado por falta de precios. Con este escenario, y mientras se suceden las medidas oficiales que no logran estabilizar la economía, prácticamente todas las reuniones pasaron desapercibidas excepto, claro está, las que tuvieron que ver con el Gobierno, o con el principal candidato de la oposición, Alberto Fernández. En este grupo se anotaron dos con el sector agropecuario, tal vez el más “atendido” últimamente, tanto por el oficialismo como por el ganador de las PASO. Hubo también un discretísimo almuerzo en el Ebano, en plena City, con hombres de negocios preocupados, y hasta las últimas veladas de “La Sylphide”, en el Colón, sirvieron como caja de resonancia de las marchas y contramarchas de la economía local. Veamos:

Suponer que de las reuniones que mantengan hoy los candidatos con los principales sectores pueda llegar a salir algo en limpio sería un infantilismo. Los únicos concretos, aunque tampoco sirve para mucho, son los funcionarios de línea, encargados de apagar el fuego del desequilibrio económico y que estuvieron hiperactivos en los últimos días, mientras Mauricio Macri dedicó parte de su tiempo a aparecer en público y hacer campaña, como ocurrió el martes en la UCA, de Puerto Madero, donde Coninagro, la principal entidad cooperativa del país, había organizado una jornada sobre La Política y el Campo a la que, dada las circunstancias, no se esperaba la presencia del presidente Mauricio Macri (que si concurrió), y se descartaba que estaría el hoy por hoy, principal contrincante, Alberto Fernández que, finalmente no se presentó. Asistieron, sin embargo, Juan José Gomez Centurión, José Luis Espert, o Roberto Lavagna que prácticamente se “diluyeron” ante la gravedad de los acontecimientos que iban sacudiendo al país en ese momento, y la “esperada” palabra presidencial, de la cual tampoco se sacó demasiado, más allá de las reiteraciones (“escuchamos el mensaje,….”, “si nos toca ser oposición…”, etc., etc.), poco conducentes y que no sirvieron para calmar los ánimos de los empresarios del campo y de las cooperativas, inquietos por cómo manejar sus empresas en este contexto.

La ausencia de Fernández al cónclave cooperativo se subsanó rápidamente, ya que el jueves el candidato decidió recibir a la Mesa de Enlace, compuesta por los titulares de las 4 entidades nacionales del campo (Rural, CRA, Federación Agraria y Coninagro) en su búnker de San Telmo. Obvio que allí tampoco hubo definiciones, aunque sí “gestos” y fotos oficiales (ya que no permitieron la entrada de fotógrafos de las organizaciones del sector), y sin algunas presencias que se podrían haber esperado como la de Felipe Solá, dado su profundo conocimiento del sector (aunque hace años que no quiere ser “atado” al tema campo, y los rumores indican que habría pedido el Ministerio de Defensa). Tampoco estuvo en el encuentro el exAgricultura, santacruceño, Javier De Urquiza, aunque se lo vio por otros despachos, ni ninguna de las otras figuras mayoritariamente del pasado, ligadas al sector y que hoy vuelven a sonar como candidatos, aunque muchos sospechan más del autobombo que en factibilidades ciertas, tal el caso de otro exAgricultura como Julián Dominguez. Tan poco hubo que ni Cecilia Todesca, ni Santiago Cafiero, los únicos escuderos que llevó Fernández al encuentro llegaron casi a emitir palabra algo que, empanada por medio en la sede de CRA (también en San Telmo) mereció luego el análisis del campo que, a pesar del horario en pleno mediodía, apenas había recibido sendos vasos de agua… ”Nos sacan lo que pueden, y no nos convidan ni una galletita”, se quejaba con algo de humor, y bastante realismo, uno de los representantes, mientras otros especulaban con la razón por la que Fernández no había asistido a la convocatoria del martes previo con los otros candidatos. “Quería el título y la foto para él solo. Lo conocemos de 2008 con la 125”, aludía uno de los asistentes, recordando los también difíciles días de aquel conflicto que duró 4 meses. Igual le dejaron el documento de los 14 puntos donde se enumeran las principales acciones que necesita el campo para acercarse al verdadero potencial de producción que hoy se estima más cercado a los 170 millones de toneladas, que a los 147 millones que se obtuvieron en la última campaña. Lo concreto es que los dirigentes están en una posición más que incómoda ya que, por un lado, no pueden tomar como ciertas ni siquiera los mínimos compromisos de los candidatos, tampoco pueden negarse a concurrir a las reuniones a las que los convocan y, en el caso de Fernández, para colmo recibieron fuertes críticas de los socios de las entidades por su rol durante la “era K”, inolvidable para la gente de campo.

El Congreso siempre fue un expositor maravilloso en el ejercicio de la “retirada anticipada” en años electorales: abundan las picardías de los titulares de ambas cámaras para filtrar “compañeros”, familiares y equipo político que tendría que retirarse junto a la gestión pero que pelea, con sudor y sangre, por una planta permanente. Eso significa, en los hechos, un cargo de por vida en el ámbito legislativo a excepción de los pocos ñoquis echados, que aún sobran y que pueden encontrarse sólo con caminar unos minutos por los pasillos del Palacio o de los anexos. Otros siguen sin aparecer pese a los controles implementados. En los últimos días estalló en el Senado el jugueteo de los pasajes realizado por Gabriela Michetti, que implementó un sistema más rígido y transparente -como el de Diputados- pero con polémicas resoluciones administrativas que estiran algunas reglamentaciones hasta enero de 2020, una vez finalizado el mandato michettista. Los legisladores están que trinan ya que ahora no hay un sistema definido, sino un limbo entre el régimen vigente mezclado con reglamentaciones frenadas hasta el año próximo. En resumen, un papelón mayúsculo. Además, abundaron en las últimas semanas pases a planta permanente -se había dicho y más en medio de esta crisis que no se iban a realizar ingresos fijos por congelamiento de Estado- y aumentos en categorías de empleados. La lupa está direccionada en el entorno más cercano de Michetti -también hacia algunos senadores, inclusive, de la oposición- que sumaron a familiares directos y a trabajadores que intentan resguardarse. En los últimos meses, la Cámara alta dio mucho despliegue a la sesgada “Comisión del Futuro” -reuniones a puertas cerradas y plenarios abiertos para pincelar un mínimo de transparencia- y Michetti firmó días atrás la creación de una Dirección General de Iniciativas de Futuro, proyecto de nicho de refugio PRO. Quienes están al tanto de estos movimientos deslizan que la verdadera trampa está en los concursos ejecutados y próximos a realizar y que tienen como objetivo enmascarar el pase de empleados de planta transitoria a permanente. En la cercanías a Cristina de Kirchner ya comenzaron a tomar nota de todos estos movimientos, asumiendo la hipótesis que todas esas oficinas engordadas de personal permanente a último momento pueden quedar bajo su comando si llega a ganar la vicepresidencia. En ese caso hay interrogantes que ya comienzan a ver la luz. Por ejemplo: ¿hasta dónde llega la lista completa de “hijos e hijas” de actuales empleados que gracias a la gestión de sus padres pasan a planta permanente, todos ubicados en la cercanía mas íntimas del despacho de la actual vicepresidente?. Ubicar esos nombramientos dentro de las resoluciones del Senado insume alguna dificultad. Por ejemplo, algunos de ellos se han hecho con número de legajo y no con el nombre del agente en cuestión, lo que hace pensar que la administración de Michetti quiere disimular la cuestión. La tarea no fue exitosa ya que el fin de semana varios portales en la web dieron parte de estas noticias. Todas estas minucias se pueden visualizar en decretos presidenciales y resoluciones administrativas que el Senado sube a su web con alguna demora, algo que no ocurre en la vanagloriada Cámara de Diputados. Allí, la oscuridad es aún más evidente: las resoluciones de presidencia hay que buscarlas una por una y con un sistema de verificaciones clásico para no ser considerado un virus, un trabajo de hormiga y que detona cualquier tipo de paciencia. Algo similar ocurre con las resoluciones administrativas -lugar que comanda Florencia Romano-, aunque allí se puede consultarlas por año y aparecen los títulos de cada norma. Es muy llamativa la ausencia de críticas a estas cuestiones en Diputados -nadie preguntó por los pases a planta permanente a principio de año en la imprenta, por ejemplo-, o la demora de dos meses -solucionada días atrás- para actualizar las resoluciones administrativas de Romano. Es decir, ante situaciones llamativas, abundan las críticas a Michetti, pero nada se dice en Diputados. Misma situación se dio con el exvicepresidente y hoy carcelario Amado Boudou y el extitular de Diputados Julián Domínguez, con equipos políticos y de militantes que hoy disfrutan las delicias de la estabilidad del ámbito legislativo sin que la administración macrista haya hecho nada para evitarlo. Todo lo contrario. Ampliaremos.

Muy bajo perfil el almuerzo de empresarios en el Ebano, con ensalada tibia de salmón y suculentos ojos de bife, todo con posterior degustación de postres variados como para “endulzar”. No es para menos, los que importan insumos están casi parados, los que producen para el mercado interno igual por la brutal baja de la demanda, y la exportación no sabe qué va a resultar de una conmoción económica en la que la producción no sale bien parada. Tanto así que ahora, justo en plena siembra de los principales granos, se están revisando las perspectivas previas pues se estima que los cultivos más caros pueden resultar castigados. “¿Quien siembra hoy para cosechar en marzo abril? ¿qué gobierno? ¿qué tipo de cambio?, ¿cuáles van a ser las condiciones?, se preguntaban sin respuesta, algunos de ellos descartando que esta vez tampoco se podrá revertir la profunda caída de la balanza comercial que se viene registrando estos últimos años, a pesar del aumento de la producción. “Ni Santa Rosa vino”, se rió uno de los comensales ante un dato para nada menor: hay sequía afectando ya trigos implantados y siembras de maíz, y hasta ahora no se cumplió siquiera con la tradicional tormenta de fines de agosto que podría traer algún alivio. Más complicado se mostró un industrial del rubro lácteo que reconoció que la capacidad instalada ociosa del sector ya asciende al 40% y que sigue aumentando la fuerte concentración, tanto en tambos como en usinas, mientras el consumo local se desplomó casi 25% promedio. “Los problemas se acumulan. Por ejemplo, ¿cómo se actualiza la devaluación por lo ya vendido?”, preguntaba uno de ellos a sus pares, mientras otros preferían ser críticos al ¨gasto de reservas” sin éxito que había encarado el Gobierno hasta ahora.

La era digital regaló en los últimos años lamentables episodios de amenazas y aprietes. Un nuevo papelón se dio en las últimas horas en Neuquén capital, donde el 22 de septiembre se elegirá al reemplazante del radical macrista, Horacio “Pechi” Quiroga. Para la compulsa aparecen su aspirante a sucesor, Marcelo Bermúdez (Somos Neuquén), Mariano Gaido (del Movimiento Popular Neuquino, que responde al oscilante gobernador Omar Gutiérrez), Marcelo Zúñiga (del kirchnerista Frente de Todos), y el exmandatario provincial Jorge Sobisch (Democracia Cristiana) como los principales competidores. En medio de fuertes trifulcas territoriales, mediáticas y digitales dentro de “los límites normales” apareció una amenaza de tinte mafioso a un integrante del equipo de comunicación de Bermúdez, que pasó los límites de la tolerancia y la pelea electoral. El asunto terminaría en la Justicia e incluso segundas y terceras líneas del Gobierno nacional ya tomaron conocimiento de la situación.

En pleno período de “reperfilamiento judicial”, el jueves pasado, en Comodoro Py, se celebró la ceremonia de juramento del nuevo secretario general de la Cámara Federal de Casación, Juan Montesano Rebón. Puesto estratégico si los hay, desde ese cargo se maneja la botonera y el control territorial y logístico del influyente edificio de los tribunales de Retiro. Su elección, en un reñido acuerdo entre los jueces de Casación, llegó precedida de una puja que tuvo a los perdedores levantándose de sus sillas en una agria discusión que se comentó en el primer piso. Es la primera esquirla del resultado electoral de las PASO, que tuvo su réplica judicial en los reposicionamientos y en el debilitamiento de la expresión más cercana al oficialismo, cuyo grupo ya tuvo algunas bajas y deserciones. Llamó la atención que desde esos despachos se filtrara la lista de asistentes al cumpleaños del representante en el Poder Ejecutivo en el Consejo, Juan Bautista Mahiques. Algunos de los invitados no cuentan con puesto asegurado. Para ver la jura de Montesano Rebón, el auditorio de Comodoro Py estuvo colmado y hubo presencias destacadas de poderosos magistrados y abogados, entre las que se destacaba el juez Rodolfo Canicoba Corral, el fiscal electoral Jorge Di Lello y el consejero de la lista “Celeste” Alberto Lugones, las fiscales Cristina Caamaño, Paloma Ochoa y la jueza Gabriela López Iñiguez. Pero la comidilla entre los concurrentes no fue otra que la aparición, en primera fila de un viejo conocido en Comodoro Py: el otrora camarista Jorge “Paty” Ballestero. Esta presencia, según cuentan, generó urticaria en aquellos apuntados por colaborar con el macrismo para forzar su renuncia. El jueves ingresó por la puerta principal de Comodoro Py 2002.

La conmemoración por el Día del Abogado tuvo su celebración en la habitual fiesta que realiza la agrupación Encuentro de Abogados Independientes, que preside el exconsejero de la magistratura porteño Juan Pablo Godoy Vélez, el viernes por la noche. Quedo colmada la capacidad del Palacio San Miguel con más de medio millar de personas dispuestas a degustar el “envoltini de masa philo con dados de lomo en salsa huracanada” como plato principal y regada de vino Luigi Bosca. Todo eso luego de la recepción abundante en el primer piso del salón donde los asistentes eran en su mayoría abogados, aunque también había jueces y fiscales porteños dispersos. Pero la expectativa llegó cuando los invitados bajaron a las mesas dispuestas en la planta baja, y a una de las principales se sentó uno de los hombres fuertes de la “mesa chica” de Alberto Fernández e histórico operador judicial del ámbito porteño, Juan Manuel Olmos. Cultor del perfil bajo, y habitué de la fiesta, la diferencia en este caso fue que es uno de los más requeridos por su rol protagó- nico en lo que puede ser el próximo gobierno del Frente de Todos. Llegó a escuchar el discurso de Godoy Vélez que reclamo por la crítica situación edilicia en tribunales, la ausencia de expediente digital, las falencias del Lex 100 y las críticas al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal por su agenda de temas, entre otras penurias de los matriculados. También agradeció a Olmos que aprovechó los aplausos y la luz baja para esfumarse antes de que los mozos depositaran el postre -un helado de crema sobre duo de mouse de chocolate y dulce de leche con salsa de dulce de leche y praliné de almendra- no apto para diabéticos. Adujo un cumpleaños familiar y partió. El tema de conversación -antes de que el imitador de Luis Miguel hiciera bailar a todo el mundo- fue si terminaría o no siendo ministro de Justicia, o cuál sería su rol dentro de la estructura del exjefe de Gabinete.

Vamos a terminar con un chiste de una categoría clásica.

Un piloto invita a Fermín a dar una vuelta en una avioneta de dos plazas. Despegan un día soleado, empiezan a sobrevolar la llanura y de pronto el piloto sufre una convulsión y se desmaya. Fermín, desesperado, no entiende qué pasa. Toma entonces el micrófono del radio que venía usando el aviador y llama a la torre.

- ¡Oiga! ¡Socorro, socorro! ¡Que algo le ha pasado al piloto! -exclama.

- Aquí control -oye que le dicen por el radio- ¿Qué ha ocurrido?

- ¡Que se ha desmayáo el piloto y no sé qué le pasa! ¡No sé si está vivo o muerto, coño!

- Bien, relájese -le responden-. Tenemos experiencia en estas cosas. Yo le iré indicando exactamente lo que tiene que hacer. Dígame por favor su altura y posición.

- ¡Joder! Mido un metro setenta y estoy en el asiento del copiloto.

Después de un breve silencio, la torre le responde:

- Bien... Repita conmigo: “Padre nuestro, que estás en los cielos...”.

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