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Charly Galuppo: el efecto de la realidad en el arte

Inaugurada días atrás en el Centro Cultural Borges, la exposición "Bruma Púrpura" de Charly Galuppo, que permanecerá hasta el 30 de abril, lleva al visitante a una sensación abismal donde la fotografía se confunde con la representación pictórica. Es necesario aproximarse a cada una de las telas, de diferentes tamaños, para convencerse de que se trata de óleos y no de fotografías.

"Trabajo el concepto de realismo fotográfico", dice Galuppo a este diario. "Esta muestra explora la intimidad del mundo de las adolescentes, de una forma muy sutil, parcializada. Si bien trabajo sobre fotos reales, esas fotos no fueron tomadas por mí sino por ellas mismas, y por completo ajenas al fin de esta exposición. Si yo sacaba las fotos, ellas iban a posar, por más insignificante que fuera esa pose, y yo me propongo capturar la realidad, no el fingimiento de esa realidad ante el ojo de la cámara. Hay un efecto 'random', azaroso, sobre esas imágenes captadas, que luego transformo a través del óleo pero siempre apegado al realismo. El público tiene esa sensación de imagen fotográfica, así como también tiene la sensación de película en el montaje de alguna obra, con imágenes de mar de fondo, y sonido".

Galuppo se define como un "clásico" en el tratamiento de la imagen; un clásico que no renuncia sino que refuerza la contemporaneidad a través de su procedimiento pictórico, y también por su forma de trabajo con el material. "La muestra original preveía veinte telas", continúa, "pero en verdad son veintiuna, ya que sobre el final del armado decidí incorporar, en diálogo con el resto de los cuadros, una suerte de autorretrato mío que cita a Lucien Freud, uno de los artistas que más me han inspirado".

La muestra, curada por María Carolina Baulo, comenzó a planificarse desde agosto del año pasado. "La puesta está agrupada en grupos de 3, 4 y hasta 5 telas, que se interrelacionan", comenta. "Galuppo explora una intimidad que no es propia -dijo en la presentación el crítico Rodrigo Alonso-. Se interna en el universo vital de unas chicas adolescentes cuya cotidianidad transcurre entre la puerilidad, el hastío y la seducción permanente, y lo retrata con la serena minuciosidad de un cirujano. Para esto, parte de fotografías tomadas por las protagonistas, quienes imprimen su mirada participante a las situaciones y los encuadres. Una mirada que -a su vez- está atravesada por las configuraciones visuales de nuestro tiempo y que oscila entre la instantánea, la curiosidad espía y la selfie".

La curadora Baulo afirmó: "Charly Galuppo es dueño de una obra de factura exquisita y alto virtuosismo técnico. Es exactamente el tipo de obra que, frente a muchas de las propuestas artísticas contemporáneas, se presta a debate por su impronta realista. ¿Es válida en la escena actual la persistencia de ciertas elecciones estéticas que parecieran responder a otro tiempo? La democratización sin precedentes que experimenta el siglo XXI, habilita la posibilidad del 'todo vale', pero eso debe ir acompañado de interrogantes que pongan en crisis la obra".

Galuppo, nacido en Buenos Aires en 1976 y acreedor de numerosos premios, planea una futura muestra sobre la intimidad del taller del artista, según anticipa a este diario.

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