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China alinea a Asia-Pacífico y avanza hacia una zona de libre comercio gigantesca

La deserción, a última hora, de India le quitó algo de potencia al anuncio. Estados Unidos se retira de esa región y facilita la extensión de la influencia de su gran rival.

Bangkok - La creciente rivalidad entre Estados Unidos y China quedó exhibida una vez más en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) de Bangkok, Tailandia, en la que quince países liderados por China aprovecharon la ausencia de Donald Trump para dar ayer un paso clave hacia la firma de un gigantesco acuerdo de libre comercio, lo que probablemente tendrá lugar en febrero próximo.

India, preocupada por la llegada masiva de productos chinos a su territorio, se retiró por el momento de las negociaciones que buscan generar un contrapeso al poder de Estados Unidos en Asia y Oceanía. Esto le quitó algo de potencia a un entendimiento que habría abarcado, en caso de incluirla, casi un tercio de la economía mundial.

Los líderes de la llamada Asociación Económica Integral Regional (RCEP, de acuerdo con su sigla en inglés) dijeron en un comunicado que India, uno de sus miembros más destacados, se queda afuera por asuntos “que continúan sin resolver”.

El RCEP pretende crear una gigantesca zona de libre comercio entre los diez Estados de la ASEAN (Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Birmania, Camboya, Laos y Brunéi) más China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

Incluso sin la India, estos países se pusieron de acuerdo ayer en Bangkok para firmar este texto el año próximo, según el comunicado final del encuentro.

“Han concluido sus negociaciones para dar respuesta esencialmente al conjunto de sus problemas de acceso a los mercados”, dice el texto.

India siempre será “bienvenida”, señaló el viceministro chino de Relaciones Exteriores, Le Yucheng.

A este respecto, Pekín permanece en primera línea para defender el RCEP, un proyecto lanzado en 2012 y que hasta ahora había tenido dificultades para concretarse.

La economía china, envuelta en un duro conflicto comercial con Estados Unidos que acarreó un duro golpe a sus exportaciones, necesita un nuevo impulso.

El RCEP aportaría también a ese país más de influencia en una gran parte de Asia, en un momento en que, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos tiende a retirarse de la región.

En enero de 2017, este último retiró a su país del gran proyecto competidor, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), promovido por su predecesor demócrata Barack Obama.

El mandatario estadounidense confirmó ese giro político el año pasado, cuando faltó a la cita anual de la ASEAN y envió a su vicepresidente Mike Pence.

Analistas advirtieron a medios estadounidenses que la reiterada ausencia de Trump en este tipo de foros está dejando un espacio vacío que China no duda en ocupar.

Estados Unidos y China coincidirán hoy el Foro de Asia Oriental, pero hasta el momento no hay ninguna reunión bilateral programada entre los representantes de Washington y el gigante asiático.

La retirada estadounidense “fue un acto simbólico muy fuerte y la tendencia de repliegue de Estados Unidos en Asia continúa”, estima el analista Alex Holmes, de Capital Economics. “Esto permite a China reforzar su influencia”.

Varias potencias enviaron a sus gobernantes, incluyendo a Japón, representado por el primer ministro Shinzo Abe; India, con el primer ministro Narendra Modi, y China, con el premier Li Keqiang. En cambio, ni Trump, ni el vicepresidente Mike Pence y ni a su secretario de Estado Mike Pompeo brillaron por su ausencia. El jefe de la Casa Blanca estuvo representado por su secretario de Comercio, Wilbur Ross, y su consejero de seguridad nacional, Robert O’Brien.

Si el RCEP es finalmente ratificado el año que viene, estima Santi Chaisrisawatsuk, profesor en la Universidad NIDA de Bangkok, impondría una reducción paulatina de los aranceles aduaneros. El proceso “podría llevar probablemente diez o quince años”, apuntó.

Además, sin India, la tercera mayor economía asiática -pese a una visible ralentización-, el RCEP pierda parte de su atractivo.

Australia y Nueva Zelanda pidieron garantías en materia de protección laboral y medioambiental para unirse al tratado.

La limitada posición diplomática estadounidense quedó expuesta cuando siete líderes del sudeste asiático se ausentaron ayer de una importante reunión con O’Brien y enviaron a sus cancilleres.

Funcionarios estadounidenses, temerosos del boicot, habían urgido a todos los gobernantes del sudeste asiático a asistir a la reunión. Pero los líderes de la ASEAN decidieron mandar solo al primer ministro de Tailandia -el país anfitrión- Prayuth Chan-ocha, y al de Vietnam -que organizará la cumbre del año próximo-, y al de Laos, que supervisa las relaciones entre el bloque y Estados Unidos.

Durante el encuentro, O’Brien leyó una carta de Trump en la que invitó a los líderes de la ASEAN a una “cumbre especial” el año próximo en Estados Unidos.

En conferencia de prensa, O’Brien negó haberse sentido desairado en la reunión, y dijo que solo había sentido una “muy, muy graciosa y generosa hospitalidad” de todos los gobernantes de la ASEAN y de la región Indo-Pacífico, informó CNN.

Por otra parte, la cumbre sirvió también para que Estados Unidos y China mostraran otros puntos de roce.

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