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China, o el verdadero crecimiento

Estos días Trump ha intensificado los ataques contra la Fed: “Es increíble que con un dólar muy fuerte y sin inflación, el mundo exterior explotando a nuestro alrededor, París quemándose y China cayendo, la Fed está considerando otra suba de tasas”. Los analistas coinciden en que las incrementarán en un cuarto de punto mañana, hasta el rango de entre el 2,25% y el 2,5%, un nivel que no alcanzaban desde hace más de diez años, quedando la duda de qué sucederá en 2019 ante los signos de desaceleración global.

La Fed apoya el endurecimiento de la política monetaria en una economía que crece por encima del 3% con un mercado laboral con pleno empleo. Lo que podría encarecer el crédito y absorber capitales, perjudicando a nuestro país cuyo Gobierno asegura que, en diciembre, empezará a verse una desaceleración de la caída y que el PBI disminuiría sólo 0,5% en 2019 cuando los privados estiman un descenso de alrededor de 2%.

La esperanza oficial está focalizada en un alza de las exportaciones durante 2019. Bernardo Kosacoff, de la Universidad Di Tella, estima que la balanza comercial dejaría un saldo favorable de u$s7.000 M en 2019. Sobre todo, debido a la buena cosecha, pero también a los buenos resultados de energía con Vaca Muerta y algunos otros rubros.

Ahora, si bien las expectativas para el agro son auspiciosas en la comparación con un 2018 de caída histórica, la producción agrícola de 2018/2019 sería similar a la de 2016/2017 y aun así esto es optimismo. El agro puede andar bien, y obtener una producción récord si el clima ayuda a levantar la cosecha, lo que empujaría a la reactivación económica de la segunda mitad de 2019, según el Gobierno.

Pero, aun así, las exageradas tasas de interés que complican a la actividad productiva, salarios con serias dificultades para recuperar lo perdido durante 2018 y un consumo interno sin reacción no justifican el optimismo oficial. En cualquier caso, resulta infantil creer que algo que viene mal, por arte de magia -una cosecha milagrosa-, va a cambiar a bueno. O sea, si la economía cae, es porque se está destrozando al mercado con impuestos y regulaciones, y no por una mala cosecha.

China cumple hoy 40 años del comienzo del Gaige Kaifang, o Reforma y Apertura, el proceso de reformas que emprendió Deng Xiaoping a partir de 1978 para repudiar el maoísmo y empezar a abrirse al mundo y establecer políticas pro mercado. Así, pasó de una economía depauperada a convertirse en tiempo récord en la segunda potencia global. A la muerte de Mao, el PBI chino representaba el 1,75% de la economía mundial, y en 2018 se ha multiplicado por 82 y supone el 15% de la riqueza global, o u$s12,24 B. La esperanza de vida pasó de 65,8 a 76,4 años y más de 800 millones de personas dejaron la pobreza.

En Argentina, que cada vez le da más la espalda al mercado, con más regulaciones e impuestos, la pobreza aumenta, el estrés también y el PBI creció sólo nueve veces -de u$s58.000 en 1978 a unos 512.000 M en 2017- a lo que hay que descontarle la inflación del dólar y el crecimiento poblacional, más la devaluación del peso de este año con lo que el PBI per cápita habrá caído al finalizar 2018.

Xi Jinping, el líder cada vez más autocrático de China, según sus críticos, ha desmantelado parte del legado de Deng. Ha eliminado los límites temporales que impuso al mandato presidencial, y en la economía el sector público vuelve a ganar terreno sobre un sector privado que fue el motor del crecimiento, siendo esto realmente lo que ha ralentizado el crecimiento chino y no la famosa “guerra comercial” que, más bien, es una excusa. Algunos analistas creen que Trump está obligando a volver tras los pasos de Deng. En los últimos meses se han escuchado voces que piden más reformas económicas para recuperar el camino a favor de la actividad privada, más énfasis en el mercado y en los empresarios privados, y el buen trato con la inversión extranjera.

El jefe del Estado chino pronunciará hoy un discurso sobre el aniversario, donde podría anunciar algunas medidas de profundización en el Gaige Kaifang; o de conciliación en la “guerra comercial” y tranquilizar a los mercados. “Hay algunas señales de que se planea un nuevo impulso a las reformas (pro mercado)”, según Capital Economics. Beijing, según ha adelantado el The Wall Street Journal, podría modificar su plan “Hecho en China 2025”, por el que quiere convertirse en un líder tecnológico, y permitir más participación extranjera. Aunque, podría ser también sólo un lavado de cara para evitar más aranceles y ganar tiempo.

(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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