Chiste de quinchos

Vamos con un chiste de una categoría clásica, importado de Estados Unidos.

Un viejo cowboy, borracho y ciego, entra por error a un bar exclusivamente femenino. Se acomoda en la barra y pide un bourbon on the rocks. La bartender, a quien le da lástima echarlo, le trae lo que le pide, y entonces él le dice:

- ¿Conoce el último chiste de rubias?

En el bar se hace de golpe un silencio total. Entonces la mujer que está sentada a su lado, con una voz cavernosa y de pocos amigos, le explica:

- Mire, cowboy, antes de que usted cuente ese chiste creo que es justo que sepa, ya que es ciego, cinco cosas. Primero, que la bartender es rubia y tiene un bate de béisbol. Segundo: la patovica de la puerta es rubia y usa una cachiporra. Tercero: Yo soy una rubia de 1,80 m., peso 80 kilos, y llevo un cinturón negro de karate. La amiga que me acompaña también es rubia e instructora de lucha libre, y la mujer que está sentada del otro lado de usted es rubia, musculosa, y personal trainer. Ahora, piénselo seriamente, cowboy, ¿todavía tiene ganas de contar ese chiste de rubias?

- No, mejor no -responde el ciego-. Si voy a tener que explicarlo cinco veces se me van las ganas.

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