Política

Clima relajado en la previa y miradas esquivas en el salón

El segundo debate en la Facultad de Derecho (UBA) se realizó a sala llena con todos los ojos puestos en Macri y en Fernández. La previa entre los invitados se vivió en un clima relajado y distendido. En el salón, risas por intervenciones ingeniosas y tensión entre los dos principales candidatos.

La omnipresente tensión entre Maricio Macri y Alberto Fernández sobre el escenario montado en el salón de actos de la Facultad de Derecho de la UBA contrastó con el clima de cordialidad que los invitados de ambos candidatos habían compartido en la previa al inicio del debate.

Una hora antes del comienzo de la contienda discursiva, los equipos de campaña se fueron acomodando en el salón de actos de la Facultad de Derecho mezclándose entre las primeras filas con las autoridades de la Cámara Nacional Electoral, los directivos de la universidad, empresarios y gobernadores invitados.

Los dos últimos en acomodarse en sus asientos fueron el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, y la gobernadora de la Provincia, María Eugenia Vidal, quienes ingresaron al salón de actos minutos antes del arranque del debate.

Sin lugares vacíos entre el público, los seis candidatos presidenciales volvieron a exponer algunas de sus propuestas a tan solo una semana de las elecciones. Al igual que en el primer debate, realizado hace una semana en Santa Fe, el guión estructurado le quitó espectacularidad televisiva, pero no evitó algunos cruces "picantes" entre los dos principales candidatos.

Los ojos del público estaban centrados en Macri y en Fernández, quienes en esta oportunidad estaban parados uno al lado del otro. A lo largo del debate, ambos prácticamente no cruzaron miradas, lo que anticipó el clima de tensión que se avecinaba.

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Minutos antes del debate, los invitados de los candidatos fueron acomodándose en el salón.
Minutos antes del debate, los invitados de los candidatos fueron acomodándose en el salón.

El Presidente se mostró más confrontativo con el exjefe de Gabinete desde el principio, diferenciándose de lo ocurrido en la Universidad del Litoral, donde sobre el final del debate el mandatario cuestionó al candidato por el Frente de Todos por sus modos. Como era de esperarse, Fernández aprovechó para criticar al Presidente en cada uno de los ejes temáticos planteados de antemano.

El momento más tenso llegó cuando Fernández apuntó contra Macri por sus causas pendientes en la Justicia, haciendo referencia a su fallecido padre Franco. En ese momento, el Presidente no lo miró al candidato peronista y sólo atinó a realizar anotaciones.

A su turno, cuando Macri hizo referencia a las causas de corrupción durante el kirchnerismo e inquirió al candidato por el Frente de Todos por su rol como Jefe de Gabinete, Alberto lo miró fijo al mandatario con gesto adusto.

Igual situación se dio cuando el candidato de Juntos por el Cambio se refirió a "la intervención del INDEC durante el kirchnerismo". Macri acusaba, Fernández lo miraba. Luego, el candidato por el Frente de Todos le preguntaba al Presidente por "los parques eólicos, el blanqueo y la deuda del Correo", Macri miraba hacia un punto fijo en el salón.

A lo largo del debate no hubo demasiados sobresaltos entre el público, pero sí se despertaron algunas risas entre los invitados en dos situaciones: la referencia de Nicolás Del Caño a Miguel Ángel Pichetto como Micky Vainilla, el personaje xenófobo del comediante Diego Capusotto, y los recurrentes erráticos cálculos de tiempo de Juan José Gómez Centurión.

El cierre del debate llegó con un saludo general entre los candidatos y una foto de familia, algo que no había sucedido en Santa Fe, pero que dejó en claro la tensión entre Fernández y Macri al punto que no estrecharon sus manos. Tras el final, en la platea se desataron los aplausos y un grupo de invitados se animaron a gritar: ¡Argentina, Argentina!

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Saludo de los candidatos en el final del debate presidencial en la UBA.

Una previa VIP relajada

Lo dicho. La tensión entre Macri y Fernández durante el debate contrastó con la previa que los invitados de los propios candidatos habían compartido desde dos horas antes del inicio del debate dando rienda suelta a la camaradería política.

A las puertas del salón de actos de la Facultad de Derecho de la UBA los organizadores montaron un salón VIP por el que desfilaron los invitados al evento. Entre ellos estaban algunos integrantes de los equipos de campaña, candidatos legislativos, jueces, académicos, gobernadores y sindicalistas.

Uno de los temas recurrente en las conversaciones de la previa al debate fue nada menos que los posibles cruces entre Fernández y Macri sobre el escenario.

"Estimo que ahora el Presidente va a salir a jugar un poco más fuerte", lanzó un funcionario judicial anticipándose a lo que se vendría. En igual sentido, dos referentes de ONG's, que formaron parte del consejo asesor de la organización, coincidieron en que "Macri va a tener que mostrarse más agresivo" respecto a lo sucedido en Santa Fe. Pitonismo político.

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A medida que se acercaba la hora del segundo debate, el improvisado lobby comenzó a llenarse de referentes del mundo de la política. Por allí pasó el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien estuvo un par de minutos conversando con los invitados para luego perderse en la zona exclusiva de la "mesa chica" de los candidatos.

No fue el único referente del oficialismo que estuvo en la antesala al salón de actos. Media hora más tarde llegó una comitiva de Juntos por el Cambio encabezada por el senador nacional Humberto Schiavoni, el legislador porteño Francisco Quintana, el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis y el ministro de Justicia, Germán Garavano. A ellos se sumó más tarde el vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra.

Por allí también circularon los gobernadores peronsitas Sergio Uñac (San Juan), Juan Manzur (Tucumán) y Juan Manuel Urtubey (Salta), quien llegó como candidato a vicepresidente por Consenso Federal, y conversó animadamente con varios referentes del oficialismo y del Frente de Todos

Por parte, el candidato a Jefe de Gobierno, Matías Lammens, la candidata a diputada nacional, Victoria Donda, el candidato a senador Mariano Recalde, entre otros candidatos del armado que tiene a Alberto Fernández como mascarón de proa, también dieron el presente en el VIP del debate. A todos ellos también se los vio conversar amablemente con referentes de otros coaliciones, sobre todo con sus pares porteños. Camaradería política en su máxima expresión.

También desfilaron por el improvisado lobby empresarios como Martín Cabrales, Daniel Hadad y Cristiano Ratazzi, sindicalistas como Julio Piumato y hasta el abogado de Cristina Fernández de Kirchner, Carlos Beraldi.

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En el salón de pasos perdidos de la Facultad de Derecho montaron un lobby por el que desfilaron los invitados, incluidas varias palomas habitués del lugar.
En el salón de pasos perdidos de la Facultad de Derecho montaron un lobby por el que desfilaron los invitados, incluidas varias palomas habitués del lugar.

Logística aprobada y a la espera de unas elecciones "ásperas"

Desde el punto de vista logístico, los organizadores del debate presidencial se mostraron conformes con el resultado del evento. Luego de varios días de intenso trajinar, desde la CNE destacaron que “todo salió bien” y que “no hubo quejas” por parte de los candidatos.

El desafío operativo no era menor, este domingo por la Facultad de Derecho de la UBA pasaron más de 500 personas entre los equipos de campaña de los candidatos, la prensa y los invitados especiales.

Ahora sólo resta esperar a los resultados del próximo domingo para saber si habrá una tercera contienda discursiva de cara a un eventual balotaje. Por lo bajo, desde la Justicia Electoral anticipan que la jornada no será nada sencilla. "Va a estar áspero", deslizan sin ahondar en detalles.

Por lo pronto, en caso de una segunda vuelta, los dos candidatos más votados se verán las caras nuevamente en el salón de actos de la Facultad de Derecho. Sería el domingo 17 de noviembre, nada menos que una semana antes de esa eventual segunda vuelta.

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