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Cómo compartir la soledad

En su segundo disco, Nico Bereciartua conjuga dos de sus grandes mundos: el rock americano y el folclore. “Volviendo” expone, en un presente continuo, el regreso a la familia y al lugar de origen luego de su experiencia como guitarrista de The Magpie Salute (la banda de Rich Robinson, Black Crowes). Un material que refuerza la idea primaria de su primer álbum pero en formato banda. “El cardal” es, quizá, la prueba cabal: la presencia del piano, el increscendo de las bases y un slide, en sintonía con una guitarra con sabor a campo. Y es que “Volviendo” es un trabajo nacido en la quietud del movimiento de las giras por las que recorrió Estados Unidos. Un disco creado, y criado, en soledad que se hace compañía de uno. Un álbum color madera que en canciones como “Fabylon” y “La Juanita” crepita y provoca esa respiración profunda detrás de cada solo que por épico no se convierte en virtuoso.

“Yendo a casa” (donde Nico expone su voz por primera vez) y “Segura” (el pueblo vasco de donde viene su apellido) completan el lado sensorial de un trabajo que también expone su vena rockera con “18 hammers” (con la participación de Sven Pipien, ex Black Crowes), la pata groovera de “Intenso” y que también sirve como presentación de Felipe Agote (su sobrino) como un cantante en ciernes.

Un disco de ruta y sillón individual.

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