Economía

Cómo convertir una leyenda en un mal inversor: el caso de Templeton en Argentina

Había llegado al país en mayo de 2018 como principal inversor en la polémica reapertura de los Bote 2023 y 2026. Sin embargo, la apuesta salió mal. Sólo entre el 12 y el 13 de agosto perdió u$s1.000 M.

Michael Hasenstab lucía hasta mayo de 2008 una cucarda especial. Era el director del fondo Franklin Templeton desde 2005, y desde allí exhibía un logro que pocos en el mundo de las altas finanzas podían mostrar. Su fondo de inversiones había sido uno de los pocos que se habían adelantado a la crisis de 2008, haciendo evitar miles de millones de dólares en pérdidas a los inversores que confiaron en él. Además, luego, fue de los primeros en volver a los mercados mundiales, comprando a precios bajos e inaugurando hacia 2009 una etapa de crecimiento vertiginoso de sus operaciones, alcanzando ganancias interrumpidas que se calculaban en 10% anual en dólares. En poco tiempo se convirtió en una estrella de las finanzas mundiales; su fondo pasó a manejar casi u$s70.000 millones, la revista Forbes lo nombró como “Maestro del Dinero” y Fortuna lo destacó como uno de los jóvenes más influyentes en los negocios. Hasta mayo de 2018, Hasenstab estaba prácticamente invicto en sus grandes apuestas de inversiones, lo que lo convirtió en una especie de mito en el universo de los grandes operadores mundiales. Hasta sus dos apuestas más riesgosas habían salido bien. Convencido de la oportunidad, fue de los primeros en comprar deudas de México e Irlanda cuando esas economías estaban en crisis; para luego, cuando ambos mercados superaron la coyuntura negativa y comenzaron a recuperarse, ganar fortunas con el alza de las acciones y títulos públicos de ambos mercados.

Convencido de su buena estrella, a comienzos de 2018 Hasenstab puso su foco en otro horizonte que prometía continuar acrecentando su mito de la buena estrella. Ese norte era la Argentina de los primeros meses de la crisis iniciada en 2018. Allí gobernaba una gestión “market friendly” y alguna llamada de funcionarios de entonces hizo que el inversor estrella se convenciera de la oportunidad.

El momento clave fue el 14 de mayo de 2018, cuando el país lanzó una megaoperación de colocación de deuda, a través de la reapertura de la colocación de los Bonos del Tesoro 2023 y 2026, donde el fondo ingresó con sus primos hermanos del Black Rock por casi u$s3.000 millones. Era parte de la estrategia del entonces ministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo, viejo conocido de ambas casas de inversión y que esa semana se jugaba parte de su prestigio de “Messi” de las finanzas locales, intentando la renovación de unos u$s30.000 millones en aquellos megavencimientos de Lebac de un martes al mes. Caputo no sólo logró esa semana la renovación del 100% de las Letras, sino que además pudo colocar la operación de los Bote con el desembarco de Franklin Templeton en el país. Se decía, incluso, que desde el Gobierno norteamericano se había intervenido para los buenos oficios de la llegada de la exitosa casa. En el medio se prometía, ahora sí, cierta estabilidad cambiaria y el sostenimiento del valor del dólar cerca de los $25, con lo que a mediano y largo plazo, la reapertura sería un gran negocio para Templeton. En ambos bonos se pactó una rentabilidad de 20% anual, una tasa que en un primer momento se ubicaba bien por debajo de la inflación proyectada, pero que con el recorrido del bono iría recortando pérdidas hasta lograr una importante rentabilidad.

Además, a Templeton se le abría la posibilidad de profundizar sus inversiones en el país, especialmente en las codiciadas Letras del Tesoro. Si bien el número nunca se oficializó, desde el mercado se hablaba que la apuesta de Templeton en el país comenzó con unos u$s2.500 millones, dinero que se había duplicado para comienzos de este año. La inversión de Templeton del 44,7% de los BOTE 2023 y del 57,32% de los BOTE 2026. Para comienzos de este año, la apuesta total alcanzaba los u$s6.000 millones, sumando sus operaciones en Letras del Tesoro.

En mayo de ese año, Hasenstab daba una entrevista a Bloomberg TV, asegurando que su apuesta por la Argentina era de buena fe y que confiaba en que su negocio sería de largo plazo. Sucesivas entrevistas personales con el propio Mauricio Macri y con la plana mayor del manejo de la economía argentina (más algunos privados que ejercieron de padrinos) garantizaban su apuesta. Hasenstab se preparaba para que, con los años, pudiera mostrar otro galardón más como “Maestro del Dinero”. No pudo ser.

Entendimiento

Su apuesta por el país resultó, con el tiempo, demasiado arriesgada. Pronto entendió que Argentina no era ni México ni Irlanda, y que el país ingresaba en una espiral crítica que lo dejaba expuesto en la primera línea de batalla. Igualmente, Hasenstab no perdía la esperanza en el país y hasta fue uno de los entusiastas que participó de algunas de las tres ya famosas videollamadas que se organizaron el viernes 9 de agosto pasado en Buenos Aires, y donde se aseguraba que Mauricio Macri estaba a tiro de vencer a Alberto Fernández y que, además, el balotaje era suyo. Todo cambió el lunes 12, con el derrumbe histórico de los activos argentinos de todo tipo y color, ante los inesperados resultados de las PASO. Si bien es un secreto muy guardado, fuentes del mercado local que operan eventualmente para Templeton hablan de que el fondo habría perdido casi el 40% de sus apuestas en el país, y que la cifra en rojo llegaba a un escalofriante 2.300 millones de dólares. Sólo entre el lunes 12 y el martes 13 de agosto, el Templeton Emerging Markets Bond Fund (el producto donde Templeton incluye los Bote criollos) perdió un 3,5% (unos u$s1.000 millones), debido a la mala hora de sus tenencias en el país. La casa de inversiones reconoció incluso que en esas 48 horas se registraron sus peores jornadas desde la crisis de 2008.

Si bien Hasenstab había apostado abiertamente a la reelección de Macri y a la profundización de las políticas cerradas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), antes de las elecciones presidenciales ya había tendido lanzas con el albertismo primario. Se comentaba en las últimas horas que ya están tendidos los lazos entre la gente de Templeton y alguno de los economistas que eventualmente acompañarán a Alberto Fernández si este es finalmente elegido en octubre sucesor de Mauricio Macri.

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