Cómo entrenar después de los 40 años

Nunca es tarde para empezar, pero se deben tomar ciertos recaudos. Especialstas brindaron consejos.

Nunca es tarde para ponerse en movimiento. Pero lo primordial para poder llevar a cabo una rutina es no sólo tener fuerza de voluntad, sino adaptar y aplicar los ejercicios según nuestra edad.

Alejandro Lucía, investigador de la Universidad Europea, explicó al sitio Cuídate Plus que “las personas siempre tuvieron costumbres sedentarias: se han movido poco en la juventud, por lo que cuanto más van creciendo, más le va a costar moverse. El problema viene que a partir de los 40 años es más fácil subir de peso y más difícil bajarlo, sumado a que también se instauran enfermedades crónicas como la obesidad o las cardiovasculares, y las personas en vez de hacer ejercicios utilizan fármacos contra ellas”.

A su turno Víctor Manuel Téllez, entrenador personal y director de T-Center, expone que hacer ejercicio es todo beneficio. “La realización de esta práctica conllevará unos resultados positivos en nuestro organismo, como por ejemplo, la quema del exceso de grasa, sentirse más ágil, más enérgico/a o la disminución de las probabilidades de tener enfermedades cardiovasculares como la diabetes”, señaló. Además, aclaró que el cuerpo del hombre y el de la mujer no son iguales a la hora de hacer ejercicio físico.

Qué ejercicios son los mejores

Las rutinas siempre dependerán del punto de partida en que comience a entrenar cada persona, es decir, no hará los mismos ejercicios una mujer de 40 años con dos hijos y lesiones en la espalda, que una sin hijos ni lesiones, o un hombre con enfermedades cardiovasculares, que otro sin ellas.

Con todo, los expertos coinciden en que lo importante es hacer ejercicio con constancia. “Es recomendable practicar 60 minutos de actividad física al día como mínimo. Muchas veces es mejor hacerlo en grupo, ya que así la persona está más motivada y se anima más a hacerlo que si está solo. Aunque lo más importante es practicar el deporte que a cada uno más le guste, con el que disfrute y no sienta que es una obligación. La actividad física tiene que ser un estilo de vida”, aclaró Lucía.

Caminar, correr, nadar o andar en bicicleta son algunas de las actividades más recomendadas. Pero si la persona quiere hacer algo más técnico o específico, ambos aconsejan que pidan ayuda a un profesional para evitar futuras lesiones o problemas en el organismo.

¿Qué pasa si nos exigimos demasiado?

Conocer cómo se comporta el cuerpo ante la respuesta de un esfuerzo es una ardua tarea, pero en la mayoría de los casos, cuando sobrepasamos los límites, la primera señal de alarma que utiliza nuestro organismo es el dolor. “Este no debe estar presente en nuestros entrenamientos: el cuerpo tiene esta forma de avisarnos cuando empieza a haber problemas”, afirmó Téllez. Si esto pasa, lo primero que suele aparecer es una inflamación en la zona afectada, que si no se cura podría pasar a una lesión crónica.

El tipo de lesión también dependerá del deporte o el ejercicio elegido. Los más comunes suelen ser tendinitis, desgarros musculares y esguinces o fracturas en tobillos o manos. Para prevenirlas Lucía recomendó consultar siempre con un especialista para que prescriban cómo debe realizarse los ejercicios.

Otra dos cosas importantes que se deben hacer son estirar tanto antes como después de realizar la actividad física y no realizar técnicas que se desconozcan.

Tips a la hora de entrenar

  • Es imprescindible hacer una consulta médica, así como una prueba de esfuerzo para descartar cualquier patología.
  • Se debe buscar un centro con buenas referencias o algún profesional experto para que te ayude con los ejercicios.
  • Empezar a entrenar no implica tener cambios inmediatos. Los apuros son motivos de lesiones.
  • Es vital llevar una dieta equilibrada con los nutrientes necesarios para reponerse del esfuerzo.
  • Se debe descansar bien para garantizar la recuperación de nuestro sistema muscular.

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