Información General

Cómo es la joya tecnológica que quiere revelar uno de los enigmas de Marte

LaRa es tan ligera como potente: mide apenas unos 8 x 8 x 20 centímetros y cuenta con tres antenas muy livianas. Costó unos 8 millones de euros.

¿Marte es un huevo crudo o cocido? La misión europea ExoMars 2020, que apunta a desentrañar algunos de sus aspectos menos conocidos, también intentará conocer cómo es su núcleo, el interior profundo del planeta rojo. Cuánto más aprendan los científicos sobre este aspecto desconocido, también podrán establecer las condiciones en las que evolucionó.

La pregunta inicial viene al caso: así como la rotación de un huevo duro difiere notablemente de la de un huevo crudo, la misma idea se aplica a la rotación y orientación de Marte, ya que su rotación está influenciada por el estado físico de su interior. Para obtener ese dato entrará en escena el instrumento Lander Radioscience (LaRa), que recibirá una señal enviada desde la Tierra y la devolverá desde la superficie marciana. Cuando los científicos analicen las características de esa respuesta, podrán medir la rotación del planeta con una precisión sin precedentes y deducir las características de su interior.

En el caso de la Tierra, por ejemplo, las señales de receptores de una red global de estaciones de sismografía permitieron comprobar, después de grandes terremotos, las hipótesis sobre su núcleo.

Lara7.jpg
La científica definió a LaRa como una "joya"." id="7361819-Libre-769813226_embed" />

La científica definió a LaRa como una "joya".

Esta señal de dos vías se mantendrá en un enlace de radiofrecuencia directo durante un año marciano completo, equivalente a dos años terrestres. Un experimento muy complejo si se tiene en cuenta que el objetivo es registrar movimientos de unos 10 centímetros en un planeta situado a 200 millones de kilómetros.

Ámbito.com dialogó con la experta en ciencia planetaria del Royal Observatory de Bélgica, Véronique Dehant, a cargo del desarrollo del dispositivo, al que definió como “una joya de la tecnología”.

Será parte de la segunda fase de la misión ExoMars 2020, de la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo rover será el primero capaz de hacer perforaciones de hasta dos metros de profundidad para intentar hallar muestras de vida en el subsuelo.

“Nuestra especialidad es interpretar la rotación de los planetas en términos de propiedades interiores. Con LaRa podremos decir si el estado físico del núcleo de Marte es líquido o sólido y conocer sus dimensiones”, describió.

Lara8.jpg
<p>El rover de ExoMars 2020 podrá penetrar hasta los dos metros.</p>

El rover de ExoMars 2020 podrá penetrar hasta los dos metros.

“El principal desafío que encontramos en el diseño fue que la señal se envía desde la Tierra a LaRa y LaRa la envía de vuelta a la Tierra sin agregar ninguna fase instrumental, y debe tener una coherencia perfecta. Es un gran desafío”, agregó.

El equipo permitirá además investigar cómo se redistribuyó y migró el hielo de los casquetes polares a la atmósfera y su impacto en la rotación.

El duro test marciano

LaRa es tan ligera como potente: mide apenas unos 8 x 8 x 20 centímetros y cuenta con tres antenas muy livianas. “Pesa 1.488 gramos más 120 grs de las antenas, que son muy pequeñas pero funcionan muy bien y pueden comunicarse con nuestro planeta con muy poca energía”, comentó la especialista.

Por lo pronto, hace días superó el test que la puso a prueba en condiciones similares a las de Marte: las vibraciones en uno de los agitadores simuló las exigencias del lanzamiento, el descenso y el amartizaje. Se la colocó dentro de una cámara de vacío térmico durante casi dos semanas para ejercitar sus funciones en condiciones de frío y calor, ya que si bien la caja electrónica se mantendrá abrigada con el calentador de aterrizaje de ExoMars, las antenas estarán fuera de ese ambiente controlado y tendrán que soportar ciclos de temperaturas extremas, con noches tan frías como -90°.

LaRa antennas shaker test.mp4

Las vibraciones simulan las exigencias del lanzamiento.

Una vez que llegue al espacio, su interior estará casi completamente aislado del mundo exterior, con un orificio de ventilación de solo 2 milímetros de diámetro para evitar la sobrepresión.

También fue fundamental, como en todo hardware diseñado para misiones interplanetarias, cumplir estrictos protocolos de protección para prevenir la contaminación microbiana. Como si estuvieran en el quirófano de un hospital, los ingenieros debieron vestirse con barbijos, batas y guantes estériles al momento de manipularla.

Lara6.jpg
<p>Los ingenieros debieron manipularla con cuidados extremos.</p>

Los ingenieros debieron manipularla con cuidados extremos.

Una joya de 8 millones de euros

En Marte, LaRa necesitará de su extrema sensibilidad para detectar señales de radio de muy baja intensidad e intentar que la radiofrecuencia del interior marciano no provoque interferencias y descargas potencialmente dañinas. También deberá aprovechar los acercamientos entre el planeta rojo y el nuestro para establecer un mejor enlace con las estaciones terrestres.

Dehant calculó que el dispositivo costó “unos ocho millones de euros”, pero bien lo valen para lo que definió como “una joya de la tecnología”.

LaRa no estará en soledad, ya que en noviembre llegó a Marte la misión InSight, enviada por la NASA para realizar investigaciones sísmicas y geodésicas. Los científicos europeos y estadounidenses planean complementar sus datos para obtener la radiografía más precisa del interior de un planeta que, hasta el momento, presenta más enigmas que certezas.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.