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Cómo evitar el estrés electoral en inversiones

VOLATILIDAD CAMBIARIA, COMICIOS Y ENCUESTAS - Para los más conservadores, que prefieren evitar esos eventuales sobresaltos, algunos estrategas y portfolio managers están recomendando incorporar a las carteras activos emitidos fuera de la Argentina.

El regreso de la volatilidad cambiaria la semana pasada y los múltiples desdoblamientos ocurridos en el calendario electoral se amalgamaron para generar un principio de reacomodamiento de carteras. Aquellos inversores que prefieren dormir tranquilos y evitar el estrés de las encuestas, las internas y las elecciones, podrían estar considerando cambiar al menos parte de sus portafolios.

Aunque el Banco Central parece haber controlado el respingo del dólar, el saldo de la turbulencia fue una caída de los bonos, un regreso del riesgo país a niveles de 700 puntos básicos y un deterioro en las cotizaciones de las acciones argentinas. Variaciones en más y en menos de amplitud suficiente para poner en duda la vigencia y el futuro del “carry trade”.

Es muy probable que la inflación siga alta, al menos por los próximos dos o tres meses, lo que valida toda colocación en instrumentos ajustables por CER o por UVA. También hay apetito por las letras y bonos de corto plazo en dólares, como las Letes, ideales para quienes buscan cubrirse de riesgo cambiario. Finalmente es como si suscribiera letras de Christine Lagarde y no de Nicolás Dujovne, ya que todo lo que venza en 2019 está virtualmente garantizado por los desembolsos del Fondo Monetario.

Lo que no hay forma de cubrir es el riesgo de las sorpresas que pueden surgir del calendario electoral. Comenzó con la interna en La Pampa, sigue con Neuquén, Córdoba y San Juan en marzo para tomar mayor densidad a partir de abril con las internas en Santa Fe. Habrá por lo menos dos elecciones mensuales hasta las PASO nacionales del 11 de agosto, cuyos resultados pueden influir en la marcha de las inversiones. Sólo Capital y Buenos Aires, entre los principales distritos, se alinearon a la Nación para realizar las primarias en forma simultánea.

El inversor ve que se pasó de un escenario donde Macri resultaría fácilmente reelecto a otro en el que no se sabe con certeza cómo está la composición accionaria en Cambiemos. Al desafío radical en provincias se agregó el inesperado guante que arrojó Martín Lousteau al rostro de Mauricio Macri en plena gira por el sudeste asiático, retándolo a una interna para la definir la candidatura presidencial de la coalición gobernante.

Para aquellos más conservadores, que prefieren evitar esos eventuales sobresaltos, algunos estrategas y portfolio managers están recomendando incorporar a las carteras activos emitidos fuera de la Argentina. Sea en forma individual, para aquellos que poseen un capital suficiente como para diversificar. O a través de Fondos Comunes, que no tienen requisito de montos mínimos para invertir.

Se trata de un menú que incluye alternativas de grado de inversión, como los Bonos del Tesoro norteamericano, cuyo renovado atractivo reside en que la Reserva Federal no tiene apuro ni por elevar las tasas ni por poner en caja su hoja de balance, lo que significa que no venderá títulos y, por lo tanto, no inducirá un alza de los rendimientos.

Otra de las opciones dentro del menú son bonos, letras, obligaciones negociables de empresas y bancos latinoamericanos. Todas en moneda extranjera. En el caso de los FCI, algunos incluyen en pequeñas proporciones títulos públicos argentinos nacionales (Birad 22) o provinciales (Buenos Aires 2024, Neuquén 2028), pero siempre cuidando la calidad de las carteras y atomizando la composición para reducir el riesgo.

Al desmenuzar la composición de los activos de alguno de estos FCI, se ve que en general ofrecen todas alternativas en dólares, de alta liquidez, muchas exentas de bienes personales y de fácil liquidación de Ganancias (5%) ya que se reinvierten las rentas. El target es el de superar el rendimiento promedio de una cartera de bonos latinoamericanos, a través de una cuidadosa selección de activos que permitan una ganancia de capital además de las rentas.

Otros Fondos apuntan a entregar un retorno de entre 4 y 5 por ciento en dólares, enfocando los portafolios en instrumentos de renta fija de los principales emisores privados de la región, sin descartar los Treasuries norteamericanos de 10 años. Entre los papeles que sobresalen en estos portafolios hay bonos de empresas mexicanas, brasileñas, chilenas, colombianas.

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