Ambito BIZ

Cómo hacer compras inteligentes para ganarle a la inflación

Frente a la suba de precios que no frena, ¿dónde conviene comprar? Pros y contras de cada canal de venta. La consolidación de las segundas y terceras marcas.

Con una inflación que no afloja, ahora con un panorama empeorado por la fuerte devaluación que llevó al peso a cotizar a casi $60 por dólar y pese a la implementación de la eliminación del IVA en varios productos de la canasta básica, muchos consumidores se habían volcado en los últimos meses a los supermercados mayoristas. Apostaban a morigerar el impacto de la suba de precios a partir de los descuentos por adquirir productos en volumen. Sin embargo, para aprovechar esto hay que hacer compras inteligentes, programadas, y sobre todo tener cierto margen de poder adquisitivo para que el stockeo tenga un efecto realmente positivo.

Los precios son realmente más económicos en los mayoristas que en los minoristas. Además, según pudo constatar este medio, se aplicó la rebaja del IVA, algo que en comercios de proximidad aún no se nota efectivamente. Pero ¿cómo aprovechar realmente las compras en los grandes centros?, ¿qué tener en cuenta?, ¿cuáles son los pros y los contras?

Para empezar, la clave para comprar en un mayorista, tal como su nombre lo indica, es adquirir productos en volumen. Si bien se pueden llevar artículos de forma minorista y los precios son algo más bajos que en el resto de los comercios -por ejemplo ciertas primeras marcas de yerba pueden conseguirse a $100 por kilo-, las rebajas fuertes arrancan a partir de comprar 6 productos iguales. Aquí hay dos opciones: una es stockearse de algunos alimentos en particular e ir prorrateando su consumo durante los meses siguientes a medida que se repite esa estrategia con otros en compras posteriores. Otra es acordar con otras familias, comprar en cantidad y repartir. En ambos casos, la cuestión es organizarse.

Según el especialista Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, lo más conveniente en los mayoristas son las conservas, las pastas secas, y el puré de tomate, así como también ciertos productos de limpieza como los detergentes. Sobre el canal, aclara: “Ante la evolución de los precios que se espera que sigan aumentando, stockearse es conveniente. Hacés negocio cuando comprás en volumen. No es cuándo, sino qué”. Y recomienda que es importante “no tentarse” y pensar la compra.

Todo producto no perecedero es favorable buscarlo en el mayorista. La contra es que además hay que tener espacio físico en el hogar para poder almacenarlos. En cambio, los artículos frescos, especialmente aquellos que no pueden congelarse, es mejor buscarlos en minoristas si es que no se van a consumir en un periodo corto de tiempo.

Otros productos como los vinos conviene comprarlos en supermercados “chinos”. ¿Por qué? Lejos de los mitos urbanos lo cierto es que este tipo de comercios tienen contratos especiales, pagan a sus proveedores en efectivo, y por eso logran mejores precios, lo que se traslada luego en góndola a un valor más económico para los consumidores. Algo similar ocurre con el queso rallado, un artículo que se tornó casi de lujo, y por eso se multiplican los casos en que en los supermercados tradicionales se les coloca alarma antirrobo.

Marcas alternativas y sueltos

Con la inflación las que ganaron mercado fueron las segundas y terceras marcas, y las que son de las propias cadenas de supermercados. Según la consultora Focus Market en el primer trimestre de 2019 el consumo de segundas y terceras marcas subió un 5% mientras que la facturación lo hizo un 4,3% comparada con el mismo período de 2018. Esas opciones alcanzan en la actualidad el 42,8% de los productos que vende el canal de consumo masivo. Son 10 puntos porcentuales más que hace tres años.

Ocurre también que fabricantes de primeras marcas elaboran además segundas y terceras que se venden a menor valor. El precio varía por distintos factores, como puede ser la publicidad, pero también resignando algo de calidad. Por ejemplo, el costo para el consumidor de un jabón líquido para lavar la ropa baja si la materia prima para hacerlo está más diluida en agua. Cuesta menos, pero lava menos.

El caso de las marcas que son propias de los supermercados vale destacar que muchas son de igual calidad que cualquier primera marca, porque de hecho emplean al mismo fabricante, y lo único que cambia es el packaging.

También por efecto de la crisis resurgió desde el año pasado la venta de productos al granel. Según un informe de la Consultora Kantar de mayo, el canal de venta “todo suelto” es uno de los más beneficiados del contexto actual principalmente desde categorías básicas de cuidado de la ropa y del hogar: jabón para ropa, suavizantes, lavandinas, limpiadores y lavavajillas. “Son categorías donde el canal maneja un precio por litro un 50% más bajo con respecto a la media del mercado”, explicaron. Y es justamente este diferencial lo que le permitió ampliar su base de compradores y -en 2018-, “uno de cada 10 hogares que compró artículos de cuidado de la ropa y lavandinas lo hizo vía granel”, resaltaron.

Compras online

Tradicionalmente, la compra online era más cara que la presencial. Por un lado porque era visto como una comodidad extra para el consumidor y porque además requiere del envío de los productos al hogar. Esto cambió a mediados del año pasado cuando hubo un fuerte vuelco a esta modalidad por parte de los compradores, que en la actualidad están más acostumbrados a resolver sus cuestiones cotidianas mediante herramientas tecnológicas. La demanda hizo que los precios entre ambos canales se equipararan.

En este sentido sacan ventaja los supermercados minoristas por sobre los mayoristas, por tener mejor desarrollado ese canal. De hecho, en el caso de los segundos muchos ni siquiera cuentan con la posibilidad de comprar online.

El presente de los supermercados

La semana pasada el INDEC dio a conocer que durante junio cayeron las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y shopping en relación con igual mes del año pasado. En los súper, la disminución en las ventas fue de 13,2% interanual, mientras que la caída acumulada en el primer semestre fue de 12,8%. Las ventas a precios constantes sumaron un total de $23.826,8 millones, lo que representa un aumento de 4,2% respecto al mes anterior. En los autoservicios mayoristas la caída fue de 13,5% interanual en junio de 2019 y en los últimos seis meses el descenso fue de 14%. A precios constantes, las ventas sumaron un total de $3.783,6 millones, lo que representa variación negativa cercana a cero respecto del mes anterior.

Como se ve, el hecho de que los supermercados mayoristas tengan mejores precios no los hace escapar a la caída generalizada del consumo. “En el primer semestre del año les fue mal porque para comprar en volumen tenés que tener plata y el nivel de ingresos y el poder de compra bajaron”, explica Di Pace. Así, en el último tiempo creció entre los consumidores la reposición de productos y las compra “al día”, más que el stockeo.

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