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¿Cómo impactaría sobre el valor del bitcoin que se popularice cada vez más?

Hasta ahora la mayor parte de la demanda es o bien para ahorro o bien para especulación. La demanda para realizar transacciones aún es mínima.

Cuando luego de alcanzar un valor máximo de casi u$s20 mil en diciembre de 2017, el bitcoin comenzó a caer hasta perforar los u$s3.200 aproximadamente un año más tarde, muchos se preguntaban si no era el fin de lo que hubiera sido una de las mayores burbujas especulativas de la historia financiera mundial. Sin embargo, en los últimos meses su precio se estabilizó y repuntó hasta cotizar alrededor de los u$s4.000. Como sucede con todo activo, su valor depende de la oferta y la demanda del mercado. En el caso particular del bitcoin, sólo se crean nuevas unidades para compensar el trabajo de “minería”, es decir, el proceso de validación por algunos participantes de la red de las diferentes transacciones ocurridas y que se registran en una base de datos descentralizada llamada “blockchain”. Pero existe un límite a la creación de nuevos bitcoins: nunca habrá más de 21 millones de bitcoins. A datos de marzo pasado, por ejemplo, en blockchain.com, el stock de bitcoins es de 17.583.338. Por lo tanto, dado que su oferta crece muy lentamente y llegado un punto será fija, el precio del bitcoin depende en gran medida de su demanda. Esta demanda básicamente tiene tres motivos: demanda para realizar transacciones en bitcoins, demanda para ahorrar en bitcoins y demanda para especular o realizar inversiones de corto plazo en bitcoins.

Hasta ahora, la mayor parte de la demanda de bitcoins es o bien para ahorro o bien para especulación. La demanda para realizar transacciones aun es mínima, y esto seguramente se debe a la alta volatilidad que todavía muestra su precio. Sin embargo, cada vez es mayor la cantidad de transacciones comerciales que pueden realizarse usando bitcoins. En este sentido, la demanda transaccional se expandiría notablemente en la medida en que se popularicen los llamados “contratos inteligentes”. Un contrato inteligente (de “smart contract” en inglés) es un acuerdo entre partes para realizar una determinada transacción y efectuar un pago correspondiente (intercambio de valores contingente a una prestación/contraprestación), que se puede automatizar usando tecnología de criptomonedas e “internet de las cosas” (“Internet of things”).

Por ejemplo, supongamos que alguien necesita alquilar un auto por unas horas, y existe una empresa que tiene puntos de alquiler de autos en diferentes lugares de la ciudad. Esta transacción comercial se podría automatizar completamente a partir del diseño de contratos inteligentes que a partir de la información provista por diferentes sensores instalados en el vehículo que midan el uso de combustible, la cantidad de kilómetros, el cuidado que se le ha dado, etc., determine y debite automáticamente el pago del alquiler a partir de una billetera virtual de bitcoins que el usuario ha puesto en garantía. Esto también se podría implementar con un sistema de tarjeta de crédito convencional, pero la diferencia es que la red de bitcoins no necesita un sistema de clearing bancario para funcionar. Justamente la tecnología del bitcoin se creó como un mecanismo de incentivos descentralizado que cumple la misma función que una “casa de compensación” bancaria, pero sin la necesidad de una autoridad central (para entender más acerca de cómo funciona este mecanismo recomiendo leer el paper de presentación de bitcoin: “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System” disponible en bitcoin.org).

El problema que tenía bitcoin hasta hace poco tiempo era que la programación de su red no estaba pensada para implementar contratos inteligentes. Fue así como surgieron otros sistemas de criptomonedas, principalmente Ethereum, que estaban pensados desde un primer momento para implementar contratos inteligentes, lo que incentivó el uso del “ether” (la criptomoneda asociada a la red de Ethereum) como moneda transaccional alternativa al bitcoin. Sin embargo, desde hace un tiempo varias empresas están trabajando en adaptar tecnológicamente la red de bitcoin para que soporte la programación de contratos inteligentes (una de las principales empresas que viene desarrollando esta tecnología es la argentina RSK, www.rsk.co).

En la medida en que la automatización de contratos y la internet de las cosas se expandan conjuntamente, también lo hará la demanda de criptomonedas como bitcoin y ether para servir de medios de transacción. En este sentido, el uso de estas monedas recién comienza.

(*) Director del Programa Ejecutivo en Criptomonedas, blockchain y contratos inteligentes para inversores y emprendedores, Universidad del CEMA.

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