Política

Con la economía en terapia, el Presidente pierde autoridad

La incapacidad del gobierno para controlar el dólar hace caótica la vida de la gran mayoría de la población. Macri esconde su fracaso económico detrás de la misma excusa de siempre: echarle la culpa a otros. "NUNCA MAS a la timba financiera".

Estamos afrontando la crisis más grande desde 2002. Sin embargo, Mauricio Macriesconde su fracaso económico detrás de la misma excusa de siempre: echarle la culpa a otros. En 2016 el problema era la pesada herencia, en 2017 la candidatura de Cristina, en 2018 las tormentas internacionales y ahora el miedo que genera una posible candidatura presidencial de Cristina.

La economía argentina está en terapia intensiva y la incapacidad del gobierno para controlar el dólar hace caótica la vida de la gran mayoría de la población. La inflación interanual ya alcanzó un 54,7% (marzo 2019) y superó ampliamente el crecimiento de los salarios, que perdieron 17,8% en su poder adquisitivo desde que asumió Cambiemos. La caída también afectó a las jubilaciones y prestaciones sociales. También aumentó el desempleo, que en el cuarto trimestre marcó 9,1%, y representó el mayor salto en un año desde la gran crisis de 2002.

Los fracasos no son solo económicos sino también políticos, porque conducen a un problema muy serio para cualquier gobierno: la pérdida de autoridad del presidente. En efecto, cada vez está más extendida la percepción de que el gobierno no es capaz de controlar las principales variables de la economía. Millones de personas empiezan a buscar una alternativa que cuente con la autoridad suficiente para poner orden en el caos económico neoliberal.

La causa principal de estos resultados es muy clara. El gobierno llevó adelante un combo explosivo basado en el endeudamiento externo, la apertura económica, altas tasas de interés, liberalización del mercado de capitales y del sistema financiero. Organizó un modelo económico al servicio del capital especulativo. Nos hizo retroceder a los momentos más autodestructivos de nuestra historia reciente.

La primera entrega del país a la especulación financiera ocurrió con la política de Martínez de Hoz durante la Dictadura. Terminó en un desastre económico y una herencia muy pesada que el gobierno de Alfonsín nunca pudo ni supo revertir. La segunda fue comandada por Menem y Cavallo, ante una sociedad demolida por la hiperinflación, y luego continuada por De la Rúa hasta el colapso de 2001.

Después de 2001 parecía que habíamos dado vuelta una página de la historia. Sin embargo, en 2015 aprendimos que no era así. Esta tercera vez tiene que ser la última. Necesitamos lograr un consenso democrático para salir de este círculo vicioso de fuga de capitales y endeudamiento externo, que impide el desarrollo del país. Hay que lograr una suerte de “NUNCA MAS a la timba financiera”.

El riesgo de Argentina no es Cristina, sino la política de Cambiemos y del FMI. Nuestro país solo tiene forma de salir adelante si el 10 de diciembre asume un gobierno con una orientación absolutamente distinta.

*Economista, director del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP) y dirigente del Frente Patria Grande.

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