Economía

Con más derrape de bonos y acciones despertó el dólar

Los títulos públicos terminaron con caídas de hasta 12,8%. El riesgo-país saltó casi 10%, hasta los 1.990 puntos básicos. El dólar avanzó 2,5%, a $ 58,66, con el BCRA vendiendo u$s302 M de las reservas.

La enorme expectativa que se puso en el siguiente desembolso de u$s5.400 millones del FMI terminó con la prudencia de inversores y analistas, que hasta ahora venían observando al mercado cambiario con la actitud del púgil que respeta al rival y estudia sus movimientos en los primeros rounds del combate.

Es que en el meneo de trascendidos y declaraciones parece haber decantado la idea de que sin ese desembolso del Fondo, el Gobierno puede tener dificultades para cumplir simultáneamente los objetivos de mantener calmado al dólar y hacer frente a los pagos de la deuda. La sensación de escasez de las reservas internacionales se puede acentuar con el resultado de la licitación de Letras del Tesoro (Letes) que se define hoy, aunque ya en el mercado descuentan que la Secretaría de Financiamiento apenas conseguiría renovar la porción de títulos que están en manos de agencias del Estado, como la Anses. De los u$s1.602 millones que vencen de Letes, cerca de 60% está en poder de inversores privados. Y entre Lecap y Lecer vencen el viernes $56.567 millones, varios de cuyos tenedores habrían procurado comprar dólares, según fuentes del MULC.

No es casual que en este contexto se haya profundizado el derrape de los títulos públicos, que ayer terminaron la jornada con caídas de hasta 12,8%, como en el caso del Bonar 20 (AO20). Con la secuencia de bajas en los días posteriores a las PASO, este bono tiene una paridad de 53% y ofrece un rendimiento de 98%. Esto significa que entre el cupón de renta del 8 de octubre y la amortización y renta de octubre de 2020, hay para cobrar 111 dólares con una inversión de u$s53. Una rentabilidad de 110%. Aun con este atractivo, hasta los inversores más audaces se mantienen al margen.

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“Cada repunte es una oportunidad de venta”, sostienen. La tendencia parece clara. Otro bono de gran liquidez en el mercado es el Bonar 24 (AY24). Ayer perdió 7,6% y con una paridad de 44% muestra una TIR de 65%. Aquí también los inversores parecen conservar distancia. Un avezado operador explica: “Este papel se está usando para mandar dólares al exterior. Lo venden acá (Buenos Aires) y reciben los dólares en Nueva York”.

La sangría alcanzó también a los bonos más largos, como el Discount (DICA) que vence en 2033 y ayer perdió 9,9%. El Par (PARA), que vence en 2038, cedió 7,8% y el Centenario (AC17) que vence en 2117, resignó 6,7%. Otro trader vivió con humor la brutal caída de precios desde su cuenta de Twitter: “AO20 y AY24 cortan cupón todos los días, pero la Caja de Valores no me acreditó nada aún. Llamo a ver qué pasa”.

Otro dato a tener en cuenta es que los bonos sujetos a legislación argentina siguen recibiendo más castigo que aquellos emitidos con Ley New York. Es que los primeros no tienen cláusulas de “class action”, o acción colectiva, ni de “cross default”, que en caso de incumplimiento bloquearía el pago de otros títulos del país. Según opinan algunos analistas, la diferenciación sería un tanto exagerada: “No hay razón como para que defaulteen o reprogramen uno y otro no”.

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La contracara del derrumbe de los bonos soberanos fue la suba del riesgo-país. El indicador que elabora JP Morgan saltó de 1.800 a 1.990 puntos básicos, con un alza de casi 10% en el día, para quedar nuevamente al borde de los 2.000 bp.

El mismo camino descendente de los títulos públicos vienen experimentando las acciones de empresas argentinas que cotizan en el exterior. Los ADR de empresas listadas en el Nasdaq vienen perdiendo fuerte desde las primarias del 11 de agosto. Ayer Grupo Financiero Galicia (GGAL), que el lunes había cedido 5%, terminó con una caída de 7,7%. En un par de días varias de las empresas que fueron incluidas en el índice de mercados emergentes por MSCI en junio, perdieron 12% y en algunos casos cotizan a un tercio del valor que tenían antes de la elección.

Es cierto que el clima externo no colabora. Las tensiones que aún subsisten entre EE.UU. y China generan temor entre los inversores. El índice Fear & Greed (temor y codicia) de CNN Money que fluctúa entre 0 y 100, quedó en un nivel de 17: extremo temor. Hay un vuelo a la calidad en los mercados que se refleja en la fortaleza del dólar y en la caída de la tasa de los Bonos del Tesoro a 10 años. Ayer cayó a 1,47% anual y se acentuó la inversión de la curva de rendimientos: la letra a 3 meses rinde más que el Treasury y esto se toma como un preanuncio de recesión. Por eso Wall Street revirtió tendencia y los principales índices quedaron entre 0,3% y 0,5% negativos.

Pero en el caso de Argentina, el componente local parece tener más influencia. Mientras que los fondos que siguen a las acciones emergentes (EEM) y de Brasil (EWZ) quedaron levemente en verde, los de Argentina (ARGT) perdieron 2,1%.

Se puede entender entonces por qué el mercado cambiario parece haber salido del equilibrio precario de los últimos días. Empresas e inversores salieron a buscar cobertura, presionando al alza desde el inicio de la jornada un circuito que viene operando con escaso volumen. Y que no se calmó siquiera con la activa intervención del Banco Central (BCRA), que desde temprano ofreció lotes de 50 millones de dólares en 7 subastas. Vendió u$s 302 millones, además de los 60 diarios del Tesoro, siempre con precios crecientes. La divisa terminó 2,5% arriba, a $58,66 según el promedio de los principales bancos y agencias de cambio y el billete Banco Nación en $58, mientras que en el home banking de algún banco privado superaba los $60 para la venta, reflejando la incertidumbre del mercado.

Así, el dólar que venía artificialmente anestesiado, se sumó a la suerte de títulos públicos y acciones. No cerraba la calma cambiaria mientras se desplomaban los bonos y los papeles privados.

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