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Condenaron a perpetuidad en los EE.UU. al "Chapo" Guzmán

Al mayor narco de la historia desde Pablo Escobar lo espera una vida en cautiverio. Buscan ahora embargarle u$s12.600 millones. Él reprochó violaciones al debido proceso y una "tortura emocional".

Nueva York - El mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán, uno de los narcotraficantes más notorios del mundo, fue condenado ayer por un juez de Nueva York a pasar el resto de sus días en una cárcel de EE.UU.

Brian Cogan, el juez federal de Brooklyn que presidió su caso, recordó su “crueldad abrumadora” en una audiencia que duró menos de una hora, y lo sentenció a prisión perpetua más 30 años adicionales, como había solicitado la fiscalía.

El capo, de 62 años, vestido con un traje gris y por primera vez luciendo un espeso bigote, escuchó la sentencia con seriedad y se quejó de que el juez le negó un nuevo juicio.

La defensa solicitaba un nuevo proceso porque un jurado anónimo contó a Vice News que accedió a las redes sociales y medios de prensa durante el proceso, como otros jurados, algo prohibido y que puede haber influido en el veredicto.

“Ya que el Gobierno de Estados Unidos va a enviarme a una prisión donde nunca más van a escuchar mi nombre, aprovecho para decirles: aquí no hubo justicia”, dijo en español el Chapo al juez Cogan.

Fue la primera vez que habló en público desde que fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2017, y no pidió perdón por sus crímenes.

“Estados Unidos no es mejor que cualquier otro país corrupto que ustedes no respetan”, afirmó.

El Chapo fue acusado de haber traficado o intentado traficar 1.213 toneladas de drogas a este país durante un cuarto de siglo, así como 1,44 toneladas de base de cocaína, 222 kg. de heroína, casi 50 toneladas de marihuana y “cantidades” de metanfetaminas.

Durante el juicio, la acusación presentó pruebas de que el Chapo ordenó la muerte o torturó y mató él mismo a por lo menos 26 personas, incluidos supuestos informantes, narcos rivales, policías, socios y hasta familiares. Luego de un rocambolesco juicio de tres meses, lleno de momentos escabrosos y surrealistas, el 12 de febrero un jurado lo declaró culpable de diez delitos de narcotráfico, lavado de dinero y posesión de armas de fuego.

El Gobierno estadounidense celebró la sentencia de quien considera el mayor narcotraficante del mundo desde la muerte del colombiano Pablo Escobar.

“Nos aseguraremos de que pase cada minuto de cada día del resto de su vida en prisión aquí, en Estados Unidos”, dijo a periodistas el fiscal federal de Brooklyn, Richard Donoghue.

“Hoy (por ayer) se hace justicia para el pueblo estadounidense. Se hace justicia para México, cuyas instituciones fueron corrompidas durante décadas por Guzmán y el cartel de Sinaloa”, señaló por su lado Brian Benczkowski, fiscal general adjunto de la división criminal del Departamento de Justicia.

El Chapo también se quejó ante el juez de sus condiciones de reclusión en la cárcel de Manhattan donde estuvo detenido en aislamiento casi total desde hace 30 meses. Lamentó la falta de luz natural, de aire fresco, el fuerte ruido de los ductos de ventilación, que no lo dejan abrazar a sus pequeñas hijas mellizas -que no acudieron a la sentencia- y recordó que su esposa Emma Coronel, una exreina de belleza de 30 años, no pudo nunca visitarlo ni tocarlo.

“Ha sido una tortura las 24 horas, emocional, psicológica, mental...”, dijo. “Es de lo más inhumano que he pasado en mi vida”.

Cuando entró y salió de la sala, el Chapo lanzó besos a Coronel y se tocó el corazón, y ella, vestida con un traje blanco y negro, hizo lo mismo.

Durante la sentencia, Andrea Fernández Velez, una colombiana que el Chapo intentó una vez matar, cooperó con el Gobierno y tiene ahora una nueva identidad secreta en Estados Unidos, contó su historia.

Velez, exasistente del narco colombiano y socio del Chapo Alex Cifuentes, tenía una agencia de modelos en México DF, una empresa fachada que en realidad ofrecía prostitutas a funcionarios mexicanos, todo pagado por el Chapo.

El Chapo “ofreció un millón de dólares a los Hells Angels (una pandilla de motociclistas) para acabar con mi vida”, relató llorando y mirando al capo, pero este solo tenía ojos para Coronel.

“Eso me causó un daño psicológico. Afortunadamente me enteré y escapé con la ayuda del FBI”, contó Velez.

En el juicio, Cifuentes contó que a pedido del Chapo, Velez ofreció a un general mexicano no identificado 10 millones de dólares para que dejara de perseguir al capo. Pero el militar rechazó la oferta, y el Chapo, furioso, decidió matarla cuando ésta estaba en Canadá.

El juicio fue un verdadero viaje a uno de los mayores y más despiadados carteles de la droga.

La fiscalía presentó abrumadoras pruebas de la culpabilidad del acusado y convocó al proceso a 56 testigos, incluidos 14 exsocios, amigos y hasta una amante del Chapo que se escapó con él desnudo corriendo por un túnel.

El Gobierno estadounidense busca requisarle más de 12.600 millones de dólares, la suma que habría amasado. Pero hasta ahora no ha podido incautar ni un centavo.

Agencias AFP, Reuters y Télam,

y Ámbito Financiero

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