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Congreso: insólita disputa judicial por intrusa en recinto

Joanna Picetti fue quitada de la lista de diputados nacionales de Cambiemos de 2017 por una causa por violencia familiar. Ella quiere jurar.

La vicepresidenta, Gabriela Michetti, denunció ayer a Joanna Picetti, quien interrumpió el viernes pasado en la Asamblea Legislativa de inicio de sesiones ordinarias para reclamarle a Mauricio Macri la supuesta banca que le corresponde como diputada nacional electa por la Ciudad de Buenos Aires, pese a que Cambiemos desactivó su postulación en 2017, a días de la elección, por tener una causa por violencia familiar. El expediente quedó en manos del juez federal Claudio Bonadio.

Michetti acusa de Picetti de haber cometido dos delitos. El primero lo engloba en el artículo 239 del Código Penal, que señala: “Será reprimido con prisión de quince días a un año el que resistiere o desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones o a la persona que le prestare asistencia a requerimiento de aquél o en virtud de una obligación legal”.

El otro delito está explicado en el artículo 241, que habla de otorgar prisión “de 15 días a seis meses” a quien “perturbare el orden en las sesiones de los cuerpos legislativos nacionales o provinciales, en las audiencias de los tribunales de justicia o dondequiera que una autoridad esté ejerciendo sus funciones”.

Sobre esta cuestión, en la denuncia -está patrocinada por el letrado del Senado, Juan Carlos Salerni- se detalla que el segundo delito “es una figura residual del artículo 237 -del Código Penal-, que pena al que ‘empleare intimidación o fuerza contra un funcionario público o contra la persona que le prestare asistencia a requerimiento de aquél o en virtud de un deber legar, para exigirle la ejecución u omisión de un acto propio de sus funciones’”.

Picetti apareció en el octavo lugar de la lista de candidatos a diputados nacionales que encabezó en 2017 Elisa Carrió. La postulación de la entonces funcionaria de AySA fue impugnada por la Coalición Cívica por “inhabilidad moral” y la jueza federal electoral María Servini de Cubria la excluyó y su banca fue ocupada por el radical Jorge Enríquez. Ese fallo fue confirmado por la Cámara Electoral, pero nunca aceptado por la mujer, que apeló ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

“Perdón, me dicen que usted no es diputada. ¿Podría retirarse del salón? En este recinto solamente puede haber diputados y senadores. Esto no es para diputados electos”, dijo Michetti el viernes pasado cuando Picetti reclamó su banca. “Más allá de si corresponde o no su lugar como legisladora, la realidad es que se metió una persona que no tenía que estar donde estaba el Presidente. Estamos en el séptimo mundo”, sentenció un legislador opositor a este diario. Ese día, desde el Frente Renovador y el kirchnerismo protegieron a Picetti para que no fuera retirada por la seguridad del Congreso.

Como si fuera poco, Picetti volvió ayer a Diputados donde, escoltada por personal de seguridad, presentó una nueva carta al presidente del cuerpo, Emilio Monzó, en la que reclama que se trate su caso en una sesión especial para poder jurar como legisladora. También advirtió -a un medio que cubre el Congreso- sobre futuros aterrizajes en el recinto con “una sillita plegable”. La no legisladora incluso solicitó, al considerarse parte de una cámara que no integra, que trate su incorporación la Comisión de Peticiones Poderes y Reglamentos.

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