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Congreso: tropelía PRO con ganancia en bicameral para controlar fiscales

La caída del convite por falta de quórum evitó show del kirchnerismo, que quiere citar al procurador Eduardo Casal y exprimir las eventuales derivaciones judiciales y políticas del D'Alessio-gate.

El caos constante de gestión política que tiene Cambiemos en el Congreso -en especial, en Diputados- evitó que se conforme la comisión bicameral de seguimiento del Ministerio Público, que lleva una larga siesta desde el año pasado. Sin embargo, la tropelía del oficialismo representó al final una ganancia, ya que la reunión para votar autoridades no pudo ser aprovechada por el kirchnerismo para hacer un nuevo show con respecto al D’Alessio-gate.

La desincronización del macrismo no es sólo intradespachos, sino que queda a la vista en los convites como el de ayer, donde los diputados de Cambiemos asistieron y los senadores, no. Ante semejante improvisación, la legisladora massista Graciela Camaño y los peronistas de ambas cámaras evitaron el papelón y ni siquiera aparecieron en la reunión, que se cayó por falta de quórum.

Horas antes del encuentro pactado, sorprendió la partida de la bicameral de la diputada del Pro y secretaria parlamentaria de Cambiemos, la monzoísta Silvia Lospennato (Buenos Aires). En base a ese nombre existía un acuerdo para que la legisladora fuera votada como presidente de la bicameral, con un senador PJ como vice.

En reemplazo de Lospennato se designó a Graciela Ocaña, a quien quisieron pegotear como interesada en la presidencia de la comisión y como causal de la caída del acuerdo entre macristas y peronistas. Esa operación se cayó minutos después, cuando Ocaña negó contactos formales o informales por el comando de la bicameral.

Desde un despacho top del Congreso reconocieron a este diario que “la disputa no fue entre Diputados y supuestos reemplazos, sino que los senadores oficialistas se metieron a pedir la presidencia y empujaron la partida de Lospennato”. En el fondo, la comisión y su trabajo son menos importante que la presidencia de la bicameral, un espacio de poder ínfimo pero con repartija de contratos extra.

A inicios de octubre pasado, la ahora problemática referente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, venía envalentonada por su inminente votación como presidente de la bicameral de seguimiento del Ministerio Público, que busca controlar el movimiento de los fiscales y de la procuración general de la Nación. Sin embargo, toda la oposición le dio la espalda ayer en el Congreso y, ante la falta de quórum, no puso asumir al frente de la comisión.

Patrón repetido

A inicios de octubre pasado, la ahora “problemática” referente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, venía envalentonada por su inminente votación como presidente de la bicameral. En aquella ocasión, toda la oposición le dio la espalda en el Congreso. Es decir que durante todo 2018 y desde el inicio de sesiones ordinarias del 1 de marzo pasado que la comisión se mantiene en una cómoda siesta.

“Tengo claro que soy una figura que genera fuerte rechazo, sobre todo para aquellos que quieren la impunidad. No necesito este cargo para hacer nada. Tengo el poder y la autoridad suficiente para ser fiscal de la Nación sin necesidad de ocupar un cargo”, dijo Carrió en 2018. También disparó en Twitter: “Qué divino ser proscripta por el PJ. Y pensar que -el hoy desaforado diputado cristichavista Julio- De Vido fue presidente de la Comisión de Energía”.

Tras las críticas en ese momento de Carrió y del jefe de Cambiemos en la cámara baja, Mario Negri (UCR-Córdoba), el líder del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, negó que existiera “un acuerdo con los otros bloques para que la presidencia de esta comisión quedara en cabeza de un diputado”. Además resaltó: “Me enteré por los diarios sobre la posibilidad de que la presidiera la diputada Elisa Carrió en lugar de -el senador del PRO, Pedro- Braillard Poccard”.

En las últimas horas circuló que el experimentado legislador correntino podría ser quien, tras este lío en el oficialismo, quede a cargo de la bicameral. En caso de darse esta situación, la vicepresidencia le corresponderá al peronismo, quien tiene allí al jefe de la bancada en la cámara baja, Pablo Kosiner. Una opción más lejana para los justicialistas es cederle ese lugar a la massista “racional” Graciela Camaño, quien fue la última presidenta que tuvo la bicameral.

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