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Consejo cita a "indagatoria" al presidente de la Casación

Comisión de Disciplina votará duro dictamen contra el juez que ordenó detener a una secretaria de la Cámara por no cumplir sus órdenes, en escándalo inédito. Se salva de "mal desempeño" porque resultó sobreseído.

Para intentar contener un escándalo inédito, la Comisión de Disciplina y Acusación del Consejo de la Magistratura votará hoy citar al presidente de la Cámara Federal de Casación Penal Juan Carlos Gemignani a declarar bajo los términos del artículo 20 del reglamento, el equivalente a una “indagatoria”, pero en un expediente disciplinario. Será por haber ordenado en 2016 la detención de la secretaria letrada, María Amelia Expucci, quien se negó a cumplir una orden suya que no tenía que ver con sus funciones durante la feria judicial de invierno de ese año. De fondo, se jugaba entonces el enfrentamiento del juez con su par Ana María Figueroa, uno de los tantos que motivó cruces con otros magistrados. Fue el inicio de una cadena de hechos que lo tuvieron como protagonista y que a mediados de abril casi le cuestan la presidencia del máximo tribunal penal del país. La votación dentro de la Comisión aspira a ser unánime y con un ojo puesto en la movilización que al Consejo que a la misma hora de la reunión extraordinaria prevé el gremio de judiciales que lidera Julio Piumato.

Gemignani ostenta un récord de escándalos que se extienden más allá del tribunal: además de ordenar la detención e incomunicación de la secretaria, se le atribuye haber amenazado a otros empleados y funcionarios con el mismo destino si desacataban sus órdenes de inventariar equipamiento que estaba depositado en una sala de audiencias. Por esto fue acusado de violencia laboral debido a las secuelas que el episodio dejó en Expucci, inmediatamente liberada por el juez Marcelo Martínez de Giorgi quien recibió la insólita denuncia de Gemignani. Sin embargo, el dictamen acusatorio no contempla el cargo de mal desempeño de sus funciones, sino por faltas disciplinarias. En parte, gracias a que fue sobreseído en sede penal por el delito de privación ilegal de la libertad. La fiscal Paloma Ochoa –contra quien Gemignani arremetió por haber participado de la manifestación judicial por “Ni una Menos”- le había pedido la indagatoria. El juez Rodolfo Canicoba Corral rechazó el pedido de sobreseimiento que planteó la defensa pero fueron los camaristas Leopoldo Bruglia y Mariano Llorens los que absolvieron al juez. En parte para aplacar las aguas puertas adentro de Comodoro Py. Sin embargo, Canicoba Corral, hace menos de un mes, procesó y embargó a los policías que paradójicamente cumplieron las órdenes de Gemignani. Destacó que esa instrucción del juez fue “ilegal e ilegítima”. Un día después, se salvó de ser depuesto con un auto-voto y con el auxilio del vicepresidente de Casación, Carlos Mahíques que hizo valer su doble voto. La promesa fue no volver a cometer excesos, como el que había ocurrido semanas antes con Liliana Catucci, a quien expulsó de una reunión de superintendencia y a la que acusó de vínculos con fuerzas policiales.

En Casación, el clima se corta con cuchillo: hay enojo de las empleadas mujeres con los manejos de Gemignani; concita malestar de sus colegas que votaron por la destitución y no llegaron al número; los que lo avalaron comenzaron a temer quedar “asociados” a su comportamiento; hubo enojos de otros juzgados federales; y también del Consejo al que se le trasladó el problema de tratar un asunto espinoso en materia disciplinaria. Para colmo, tampoco hubo alegría en el Gobierno que apoyó para ascender a la presidencia.

La consejera radical Inés Brizuela y Doria heredó la instrucción del expediente disciplinario de Ángel Rozas y hasta amagó, meses atrás, con elevar una propuesta de archivo de las actuaciones luego de las explicaciones de Gemignani. La propuesta fue abortada intramuros antes de que se cristalice. La presión externa se cristalizará en la reunión donde hoy se lo convocará por el artículo 20. El dictamen sostiene una conclusión preocupante: para el juez –basado en su defensa- no está mal lo que hizo, y de ocurrir las mismas circunstancias, lo volvería a hacer. El Consejo hace malabarismos para administrar un conflicto que le estalló en las manos.

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