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Corea del Sur y Japón se inquietan por el fin de las maniobras con EE.UU.

Ambos países, aliados de Washington, temen que la retirada de ese elemento disuasivo aliente las provocaciones de Pyongyang. Además, reclaman garantías concretas de desnuclearización.

Seúl - El anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de que suspenderá los ejercicios militares anuales con Corea del Sur tomó por sorpresa a la cúpula militar de Seúl y generó alarma entre sus aliados de la región.

Trump hizo el anuncio sobre las maniobras militares tras la cumbre celebrada con el dictador norcoreano Kim Jong-un el martes en Singapur, pese a que la medida no estaba incluida en la declaración que ambos firmaron.

Las maniobras son consideradas desde hace tiempo por Corea del Norte como una provocación y su cancelación fue vista como una importante concesión por parte de Estados Unidos. El mandatario estadounidense calificó las maniobras de "provocadoras" y costosas. Pese a ello, el Departamento de Defensa garantizó posteriormente a sus socios regionales que sus alianzas se mantienen firmes, en palabras de la portavoz Dana White.

En tanto, el mandatario estadounidense aseguró en Twitter que Corea del Norte ha dejado de ser "una amenaza".

En una serie de tuits, Trump defendió la reunión tras las críticas que señalaban que no había recibido ningún tipo de garantía concreta sobre cómo y cuándo Corea del Norte va a desmantelar su programa nuclear, mientras él había aceptado a suspender las maniobras militares con Corea del Sur.

Jactancia

"Acabo de aterrizar, un largo viaje, pero ahora todo el mundo se puede sentir mucho más seguro que el día que yo asumí el cargo", escribió Trump a su regreso de la cumbre. "Ya no hay ninguna amenaza de Corea del Norte".

Horas después Trump señaló que los medios de "fake news" (noticias falsas) están "luchando duro para rebajar el acuerdo con Corea del Norte" y aseguró que hace 500 días habrían "rogado" por algo así cuando la guerra parecía más cercana.

Japón, mientras tanto, expresó ayer su preocupación por el anuncio de Trump en torno a la suspensión de las maniobras. El ministro de Defensa, Itsunori Onodera, afirmó que los ejercicios juegan "un importante papel en la seguridad del Este de Asia" y subrayó que Tokio seguirá manteniendo su presión sobre Pyongyang por su programa nuclear. "Pediremos a Corea del Norte que haga cambios visibles en su política", añadió.

Por su parte, un portavoz del presidente surcoreano Moon Jae-in señaló que Seúl necesitaba una clarificación sobre "el significado e intención" de los comentarios de Trump, que incluso dejó abierta la posibilidad de retirar sus tropas de Corea del Sur. En la actualidad Estados Unidos tiene 28.500 soldados estacionados allí.

Por el contrario, China, aliada de Kim, saludó la medida. "Con un enfriamiento de las actividades militares" y una eventual retirada de las tropas la península coreana saldrá de la sombra de la Guerra Fría", indicó Pekín.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, viajó ayer a Corea del Sur para informar personalmente al presidente Moon de la cumbre del martes y tratar de despejar las nuevas preocupaciones.

El ministro de Exteriores japonés, Taro Kono, también se sumará a un encuentro con Pompeo y su contraparte surcoreano, Kang Kyung-wha, informó, por su parte, la agencia surocoreana Yonhap.

Agencias DPA y AFP

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