Edición Impresa

Corneille cerrará sus puertas: "Fuimos objeto de un fraude"

• LA CENTENARIA COMPAÑÍA DEVOLVIÓ $275 MILLONES A 2.000 CLIENTES Y DEJARÁ DE OPERAR EN EL MERCADO
El presidente de la compañía, Dionisio Corneille, dialogó con este diario y contó sus últimos pasos: cumplió con todas sus obligaciones y señaló a un “trader” como el principal responsable de la estafa.

Nadie esperaba un desenlace diferente en el mercado desde que los desmanejos empezaron a salir a la luz: con un rojo de más de $7 millones en un grupo de cuentas, y un millonario conflicto laboral con uno de sus principales traders, la centenaria compañía Corneille Bursátil decidió cerrar definitivamente sus puertas y salir a devolver cada una de las tenencias de sus clientes.

Sus socios, Dionisio y Horacio Corneille, pidieron en estos días a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que revocara la licencia de la firma para operar en el mercado. Atribuyeron las irregularidades al exceso de confianza que tuvieron en Pablo Santillán, el trader que llegó a colocar a la empresa en la cima del ranking de transacciones bursátiles, y hoy denunciado penalmente junto a ellos por las autoridades del mercado.

En un diálogo exclusivo con este diario, Dionisio Corneille adelantó que cerrará sus puertas y explicó que ya cumplió con todas sus obligaciones. "Hemos decidido dejar de operar en el mercado bursátil como agente de Bolsa, responsabilizando a Pablo Santillán y a Mariano Elian Turk debido a la defraudación que fuimos objeto por parte de estos dos individuos. Lo que importó la pérdida total de nuestra clientela y un enorme perjuicio económico", comentó el empresario a este diario. Pablo Santillán es, precisamente, el operador que ellos identifican como el "cliente" (el más importante) de la compañía que realizó bajo su órbita la mayor cantidad de transacciones diarias, con cuentas personales y familiares. "Hizo trading intradiario durante 16 años: entraba y salía de acciones, con un grupo de cinco a diez cuentas que pertenecían a una tía, un primo o un amigo", comentó una fuente a este diario. "A mediados de 2016, le advertimos que ya tenía un 'pufo' (cuentas en rojo) de 3 millones de pesos", relatan. A partir de entonces, dicen, Santillán se empezó a comportar de manera extraña: "Empezó a hacer cambios de cheques, hacía entrevistas en el hall del edificio y operaciones de cambio", agregan. En marzo de 2017, el tamaño de estas cuentas en rojo se agigantó y alcanzó los $7,5 millones.

Mariano Turk, en tanto, es un abogado que durante estos años compartió una activa amistad, y hasta vacaciones, con Santillán. Pero que, en las semanas más conflictivas, apareció en la compañía para identificarse como uno de los "estafados" por sus operaciones. Sus reclamos nunca fueron cuantificados ante la Justicia, pero en sus apariciones mediáticas llegó a hablar de perjuicios millonarios.

Frente a esto, la compañía Corneille debió vender la acción del Merval que tenía en su poder, por $38,5 millones. Usó fondos propios, además, para devolver $275 millones de inversiones que mantenían unos 2.000 clientes bajo su administración. Debió responder por los $7,5 millones que habían quedado en rojo en las operaciones que realizó Santillán con algunas cuentas. Y pagó indemnizaciones por un total de $4,5 millones para terminar la relación laboral de 6 empleados de su confianza.

En pocas semanas, la compañía terminó por explotar por los aires. "De todos modos, el fraude que nos realizaron Santillán y Turk no afectó al mercado. Cumplimos todas nuestras obligaciones. El rol de la CNV de asegurar el funcionamiento normal del mercado fue cumplido totalmente por nosotros, que pagamos $275 millones a los comitentes, lo que significa el 99% de nuestros clientes", agregó Dionisio Corneille.

El caso quedó así reducido a una denuncia penal en la Justicia, presentada por la CNV contra Santillán y los Corneille; y a un conflicto laboral (sobre el que todavía no existe una demanda), en el que el trader reclamaría una ambiciosa indemnización por sus servicios prestados en estos años.

La empresa familiar está suspendida desde hace ya tres meses en el mercado por el desorden administrativo que encontró la CNV. Inicialmente, el directorio de este organismo había considerado la posibilidad de levantar la inhabilitación una vez que el conflicto quedara resuelto. Pero, ahora, los Corneille ya están decididos a dejar de operar en el mercado y a cambiar de actividad. "Con más de 100 años de historia, actuamos con total transparencia y pusimos a los clientes y al mercado por encima de nuestros propios intereses, vendiendo la acción de Bolsa para enfrentar contingencias, y evitando que la defraudación se expandiera y afectara a terceros", completó Corneille.

Para poder terminar con el problema económico, la compañía reclama ahora al Merval que descongele el saldo del dinero que había inmovilizado en la cuenta (tras la venta de la acción), con el fin de "arbitrar los medios necesarios" para resarcir a los clientes. "Ahora se suma la inentendible conducta del Merval que retuvo y retiene, ilegítimamente y fuera de toda normativa legal, los u$s2 millones de la empresa que estaban destinados a la creación de un fondo de garantía", protestó Corneille. Además demanda a las autoridades por u$s10 millones por los daños ocasionados y las señala por esta decisión como "los responsables" de que ellos no puedan seguir. La novela del año en el mercado parece haber llegado a su final.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario