Economía

Country Manager de Visa Argentina: "Los pagos digitales ayudan al crecimiento de la economía"

La alta ejecutiva maneja desde Buenos Aires todo el Cono Sur. El país ganó relevancia en los planes de la multinacional de tecnología aplicada a pagos.

Visa es la empresa líder global en tecnología de medios de pago. Lleva 60 años desarrollando ese negocio en más de 200 países. En Argentina está hace 20 años como marca a través de licenciatarios. Pero ahora el país se jerarquizó: abrió una oficina local desde donde se maneja todo el Cono Sur, que incluye a la Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Ámbito Financiero entrevistó a Gabriela Renaudo, country manager de Visa para Argentina y el Cono Sur, para hablar de los planes de desarrollo local, enfocados en la nueva tecnología de pagos contact less que permiten cerrar una transacción con sólo acercar la tarjeta a un lector.

Gabriela Renaudo: Argentina para nosotros es un país estratégico, con un alto nivel de oportunidad en términos de conversión de uso de efectivo a medios de pago electrónicos o digitales. Nuestra principal prioridad es construir infraestructura, porque Argentina tiene todavía una oportunidad grande en términos de agenda digital y de adoptar las nuevas modalidades de pago mundiales, sobre todo contact less.

Periodista: ¿Qué falta hoy para extender el contact less en Argentina?

G.R.: Hay que hacer que los POS acepten esta tecnología. Recién un 20% o 30% de los POS del país la están aceptando. Los adquirentes tienen que invertir en cambiarles los POS a los comercios. Algunos se pueden reconfigurar. Pero otros hay que cambiar el aparato. Creo que para fin de año llegaremos a 50% o 60%. Y va a llegar a 100% en los próximos tres años, estimamos. Algunos países de Asia arriba ya tienen 80% de contact less. Australia está en 98%. Y en Chile, sin ir tan lejos, tiene 52% de las transacciones presenciales con contact less.

P.: ¿Qué impacto económico tendría esta tecnología?

G.R.: Del consumo privado actual en la Argentina, un 48% sigue siendo en efectivo. Apenas 27 por ciento es con medios de pago electrónicos. El resto es cheque y transferencias. Ese 48 es la oportunidad que hay para desarrollar los medios de pago electrónicos. Por eso decimos que hay que hacer que la gente use esta tecnología a diario, porque es la oportunidad que tiene Argentina para la conversión a pagos electrónicos. Hay evidencia empírica que demuestra que ese proceso ayuda al crecimiento económico porque ayuda a formalizar la economía. Incluye una serie de variables positivas que impactan en la economía, como la trazabilidad, la reducción de costos y la seguridad. El pago electrónico es mucho más confiable que el efectivo. Hay que educar a la gente para que no tenga miedo de usarlo.

P.: ¿El alto uso de efectivo es un síntoma de ese atraso en infraestructura digital?

G.R.: Exacto. Hay que seguir trabajando para que la gente cambie de hábitos. En educación financiera todavía hay mucho para hacer para lograr una mayor inclusión financiera o integración de una parte de la sociedad, hablando ya no de bancarización, sino de formalización. Ayudar a construir esa infraestructura es que todos los comercios acepten un medio de pago electrónico. En ese sentido, la ley del Gobierno respecto a obligación de aceptar débito en los comercios ayuda. Pero hay que seguir trabajando en lo que nosotros llamamos el long tail, que son todos los comercios chiquitos para que tengan alguna infraestructura barata para poder aceptar medios de pago electrónicos. Y por otro lado, hay que simplificarle la forma de pago al usuario de tarjetas. Estamos convencidos de que contact less es la forma de pago más simple para pagar. Y no sólo ahora con una tarjeta física. Cuando se pueda tener en el teléfono y sólo con acercarlo al POS se pueda pagar.

P.: ¿Son los costos lo que retrasa la llegada de esa tecnología?

G.R.: Creo que la razón es más cultural que económica. Más allá de la tarjeta física, hay que lograr que la gente la pueda tener en un teléfono. Hay que desarrollar con los emisores la tecnología porque requiere de una encriptación especial del producto, pero para el consumidor no implica un mayor costo. Es un mandato que tienen todos los emisores en Argentina: en los próximos tres años todas las tarjetas tienen que estar convertidas a contact less. Por el lado de los adquirentes también, tienen tres años de plazo para que todos los POS estén convertidos. Tener la tecnología en los teléfonos no es un mandato, pero es lo que viene y por eso estamos trabajando para que se desarrollen las billeteras digitales para llevar la tarjeta en el teléfono.

P.: ¿Qué sector ven como prioritario para impulsar esto?

G.R.: El transporte es uno de los mejores lugares para educar en el nuevo sistema de pagos. Una persona promedio usa el transporte público por lo menos dos veces al día. Y hace pago por cercanía que acá es la tarjeta Sube. Si eso el usuario lo tuviera en su tarjeta de crédito o de débito, o prepago, cargada en el teléfono o física, sería más fácil aún. No hay que buscar dónde cargarla. Por eso proponemos que el sistema de transporte sea abierto, que conviva la Sube con la opción contact less. Ya hay 120 ciudades con esta tecnología en el transporte, como Londres, Río de Janeiro, Nueva York.

Una vez que la gente aprende a usar el medio de pago en el transporte, va al kiosco y paga de la misma manera, va al supermercado y paga de la misma manera. Por eso es el método ideal para educar.

P.: ¿Por qué está tan arraigada la cultura del efectivo en el país?

G.R.: Hoy en Argentina todavía pagamos con cash en muchos comercios porque es más rápido. El 48% de los argentinos tiene una cuenta bancaria, lo que quiere decir que tiene una tarjeta de débito. Pero la gente que usa esa tarjeta en el punto de venta es sólo 20% en tanto que el 80% hace la extracción en el cajero automático. Esa es la oportunidad que vemos para desarrollar los medios de pago electrónicos. Hay otra mitad de la población que no tiene acceso al sistema financiero y hay que seguir generando productos para ellos. Débito y prepago son opciones posibles.

P.: ¿Cómo impacta el contexto económico en este proceso?

G.R.: Obviamente impacta, pero depende del producto. En tarjetas de crédito, en términos reales, hay una caída porque acompañan la caída del consumo. Sin embargo, las operaciones con débito crecen muy por encima de la inflación, en volumen y en transacciones. Esto indica que si bien la gente no está consumiendo más, está usando más el medio de pago electrónico que el efectivo. Y que sirvió la medida del Gobierno de impulsar la mandatoriedad de la aceptación del débito. Con el crédito , se cae el volumen, pero hay mayor número de transacciones. En volumen la gente consume menos, pero la usa más en transacciones más chiquitas. Es una buena señal.

P.: ¿Y qué productos se ajustan mejor a esta realidad?

GR: El débito es el gran producto. También el prepago. Sobre todo la promoción del débito, que es el producto embajador. Porque el uso del crédito sirve, pero a veces hay que tener un track record para acceder a ciertos productos, como una tarjeta. Vamos a desarrollar al menos dos campañas más hasta fin de año para incentivar y recompensar el uso del débito.

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