Ambito Nacional

Crisis climática: primer desafío para nuevo gobernador de Mendoza

Los pronósticos para 2020 anticipan una escasez hídrica que podría convertirse en una de las más importantes de la historia cuyana.

Rodolfo Suarez asumirá la gobernación de Mendoza en diciembre y tendrá en el horizonte inmediato que afrontar una situación inevitable: el distrito cuyano tendrá una escasez hídrica de las más importantes de su historia, y se prevé que en 2020 haya un 11% menos de agua que en 2018 y 2019. Un dato que obliga a la administración provincial a tomar medidas urgentes para que no haya un impacto económico por pérdidas en sus cultivos.

La novedad se conoció ayer tras la presentación del informe “Pronóstico de Caudales de los ríos de Mendoza 2019-2020”, que se realiza en cada periodo.

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“Se trata de generar conciencia. El año pasado dijimos que esto no era una emergencia, que ya era algo instalado. Había que cambiar ese paradigma y en función de eso, generar acciones necesarias para cuidar el recurso hídrico. Hace 10 u 11 años que se repiten los panoramas año tras año, dependiendo el río, hay menor cantidad de agua disponible”, aseguró al comienzo de su presentación el Superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli. El organismo es un ente autárquico y de hecho el titular atraviesa ambas gestiones. El mandato de Marinelli vencerá en dos años: asumió con Alfredo Cornejo y concluirá sus funciones con Rodolfo Suarez.

El caudal de agua es clave para la economía mendocina, ya que es un recurso escaso en la provincia actualmente gobernada por Alfredo Cornejo. Este hecho repercute en las dificultades de riego para actividades centrales del distrito, entre ellos la vitivinicultura, que representa alrededor del 70% de los cultivos de la provincia.

Inclusive, Mendoza mantiene una larga disputa con La Pampa por los cursos de los ríos compartidos; puja que llegó incluso a la Corte Suprema de la Nación para garantizar caudales mínimos a los pampeanos, como en el caso del Río Atuel, o más recientemente por el río Desaguadero (que también comparten otros distritos como La Rioja, San Juan y San Luis), además de que La Pampa se opuso a la construcción de la presa de Portezuelo del Viento, una obra clave para generar energía a través del Río Grande que tiene por delante Mendoza con el aval de Nación.

La medición que realizó Irrigación para el próximo año se realizó sobre los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe y Río Grande. El dato alarmante es que el nivel de agua 2020 será para los ríos con áreas bajo riego de la mitad respecto de un año medio.

Para los cálculos, la provincia posee nueve estaciones en la montaña que pesan la nieve para determinar luego el nivel equivalente en agua que se dispondrá. Además, en base a pronósticos extendidos miden cómo esa masa de nieve se va a ir derritiendo para llegar a estimar el caudal mes a mes de cada uno de los ríos.

Escasez

Técnicamente, es erróneo hablar de sequía, ya que para aplicar ese término debería “haber un daño sobre los cultivos, algo que en Mendoza todavía no ocurrió”, explicó Marinelli a Ámbito Financiero.

“Estamos en un periodo de escasez hídrica, y eso es porque tenemos un nivel inferior a la media histórica. También hay que tener en cuenta el déficit hídrico: hoy tenemos más demanda que oferta de agua. Sin embargo, todavía no estamos con daños a los cultivos, y por eso no podemos hablar de sequía”, agregó el Superintendente de Irrigación, un cargo clave para la gestión mendocina.

“Estamos en el desierto, todo lo verde que se ve en Mendoza es gracias al riego”, afirmó el funcionario provincial. Desde esa área, en conjunto con el Gobierno mendocino se presentó en la legislatura local un plan para evitar la sequía que nunca se aprobó por tironeos políticos; un plan que se está aplicando en los hechos. “Mandamos el proyecto de ley para generar una política de Estado con acuerdo político. Hicimos presentaciones, una proyección para la agricultura, informes de glaciares, de cómo es la retracción, pero el proyecto se estancó”, dijo Marinelli a este medio.

El foco está puesto en lograr una mayor eficiencia. El agro se lleva el 90% del agua y en Irrigación calculan que la eficiencia media está en el orden del 50%. “Cada 100 litros que salen del dique, 50 van a la raíz de una planta y otros 50 se pierden entre fincas”. En cuanto al caudal para consumo humano los porcentajes no mejoran, y calculan que la eficiencia ronda entre 40% y 50% por derroche o por ineficiencia de cloacas, entre otros factores.

Uso racional

“Hay que mejorar la eficiencia. El primer paso para eso es optimizar la distruibución del agua. Tenemos que estudiar la demanda, ver qué cultivos hay en cada cuenca. Porque la vid no tiene la misma demanda que un cultivo frutal, por ejemplo. Entonces, debemos distribuir a cada cuenca la cantidad que necesita y en el momento en que la necesita”. agregó el titular de Irrigación de Mendoza.

El organismo tiene a cargo los diques y los canales principales. Pero a su vez existe una red de 12 mil kilómetros de canales secundarios que están por fuera de esa órbita.

“Estamos también trabajando en la eficiencia intrafinca. En la provincia hay mucho minifundio, entonces estamos realizando convenios con universidades y con el Instituto del Agua para llevar ingenieros y mejorar las prácticas del uso del agua. Sin inversiones, sólo con un uso racional, se puede mejorar hasta un 15% la eficiencia”, analizó Marinelli.

Además, manifestó que hay un trabajo conjunto con el gobierno de Cornejo para analizar inversiones del Estado, así como otras políticas destinadas a mitigar los efectos de la escasez de agua en la provincia.

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