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Crowdfunding desembarca en el ladrillo argentino

Si bien es una palabra “novedosa” para el sector inmobiliario, el crowdfunding se viene masticando hace tiempo. Básicamente, se trata del financiamiento colectivo de proyectos. Aplicado al Real Estate permite ingresar al mercado a personas a las que antes les era inaccesible porque no tenían el capital suficiente, no tenían el tiempo, los conocimientos, o no querían invertir todos sus ahorros en un mismo activo.

El mercado inmobiliario local muestra una reactivación de cara al escenario electoral. Y crece el apetito por negocios emergentes como el crowdfunding, un fenómeno global que suma cada vez más adeptos en el país. Aplicado al Real Estate, aparece como una opción para colocar pequeños ahorros en ladrillos como refugio de valor.  

CUOTAS PARTES IGUALES

Para ser precisos, este modelo de financiamiento colectivo es una réplica del mercado inmobiliario tradicional, pero en cuotas partes iguales, denominado también Fidis (Figura Internacional de Inversión Inmobiliaria), donde los inversores colocan su dinero y participan del negocio con el aval de una fiduciaria que administra esos recursos. Es importante destacar que los drivers para entrar son los mismos para quien tiene 1 millón de pesos que para el que tiene 10.000 pesos.    

En un país donde la inestabilidad es moneda corriente, es importante para el pequeño y mediano ahorrista poder invertir pesos en un activo valuado en dólares y así hacerle frente a la inflación, afirma Damián Lopo, socio fundador de Crowdium, primera empresa de Crowdfunding en Real Estate de la Argentina.  

El proceso es simple y rápido, dado que después de la registración y elección de la cartera, el cliente sólo debe llenar la documentación necesaria y girar el capital a la cuenta de un banco de primera línea, que a través de una fiduciaria pública administrará el capital por el tiempo que dure su cartera de inversión, explica Lopo, quien aclara que es una inmejorable oportunidad para la gente que no tiene ni el capital ni el conocimiento suficiente para acceder a las mejores inversiones. Con 10 mil pesos ya está adentro del negocio, afirma Lopo y concluye: En el mundo se crearon más de 100 empresas de estas características en los últimos 18 meses, y algunas ya están valuadas por sobre los 100 mil millones de dólares.

Apostar a inversores minoristas hoy es viable y tiene rentabilidad. Y la Argentina está viendo los primeros intentos por producir este tipo de financiamientos en el sector inmobiliario, dice Andrea Valdés, empresaria, especialista en bienes raíces. Vale aclarar que la segunda mitad de 2015 será difícil. La gente prefiere no ofrecer sus propiedades a la espera del cambio de Gobierno y se niegan a bajar los precios de los inmuebles para reactivar el mercado. Hay mucha incertidumbre; la cautela y la espera son clave para seguir avanzando sin tomar riesgos y los operadores buscan estrategias para surfear la crisis, concentrando gran parte de sus energías en el negocio de las operaciones encadenadas (gente que vende y compra al mismo tiempo). Ante este panorama, apostar a la comercialización de nuevos emprendimientos en pesos como el mecenazgo o financiación masiva aparece como una ecuación redonda, dice Valdés, quien advierte que algunas inmobiliarias tradicionales están estudiando operar en este nicho de financiamiento.

Miguel Ángel Alesandro, CEO de Crowdfunding Inmobiliario Argentino, dice que este sistema le da a los inversores la posibilidad de participar de un negocio que supera diez veces sus posibilidades. Además, en el momento de la liquidación de la cuota-parte, el inversionista tiene la oportunidad de reinvertir el dinero. Así, encadenando las inversiones, se estima que en el término de 8/9 años puede ser propietario del 100% de un departamento de características similares a aquellos en los que han estado invirtiendo, afirma Alesandro. En la CFIA es posible entrar con u$s 4.000 de anticipo y 34 cuotas de aproximadamente $ 1.000 mensuales (pesos argentinos) para adquirir el 10% de un departamento, afirma.

CASOS DE ÉXITO EN EL MUNDO

En Estados Unidos, sites como Realtymogul.com o Fundrise.com son referentes. El primero exige un mínimo de u$s 5.000 para invertir, mientras que el segundo requiere apenas u$s 100. Como dato, vale aclarar que estos emprendimientos estaban antes circunscriptos a inversores acreditados, con ingresos anuales de más de u$s 200.000 o un patrimonio por encima del millón de dólares. Sin embargo, el Gobierno de Barack Obama abrió, a mediados de 2013, el mercado a operadores no acreditados.

Otro caso emblema es el de BD Bacatá, el rascacielos de 66 pisos ubicado en el centro de Bogotá, considerado el edificio más alto de Colombia. Aproximadamente, 3.800 personas contribuyeron con u$s 170 millones de los u$s 240 millones necesarios para construir esta mole que ofrece una propuesta mixta con hotel, locales comerciales, oficinas y departamentos. Con un aporte mínimo de u$s 20.000, los inversores tienen la posibilidad de comprar y vender sus participaciones por medio de un programa de venta que funciona como un mercado secundario. El retorno en este caso es del 12% anual. La misma empresa que creó el BD Bacatá (Prodigy Network) trabaja en el 17John, un apart hotel en el corazón de Manhattan, que sucede a otros emprendimientos exitosos como The Williams y AKA Wall Street.

El edificio de 23 pisos con 191 departamentos y un presupuesto de ejecución de u$s 275 millones, ya completó el financiamiento colectivo, con una inversión mínima de u$s 100.000 por individuo y un retorno que oscilará entre el 15% y el 20% anual.

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