Ambito Nacional

Cruje la transición en Santa Fe y Tierra del Fuego

Hasta aquí, son los únicos dos distritos donde habrá traspaso de poder a manos de la oposición a partir del 10 de diciembre. Los gobernadores electos apuran información sobre el estado de las cuentas públicas.

El inusual calendario desdoblado de elecciones provinciales trajo hasta ahora apenas dos victorias opositoras en los catorce comicios que definieron gobernador. Sólo Santa Fe y Tierra del Fuego cambiarán de signo político en diciembre, y aunque restan varios meses para el pase de mando, las transiciones comenzaron con chispazos.

En Santa Fe el peronista Omar Perotti venció el 16 de junio a Antonio Bonfatti y sucederá a Miguel Lifschitz, ambos del socialismo que comanda el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS). El senador del PJ analiza pedir al actual mandatario $1.600 millones de pesos de un Fondo Anticíclico que había dejado el último gobernador peronista de la provincia, Jorge Obeid (2003-2007) a su sucesor Hermes Binner. Lifschitz bajó el tono a la polémica ya que aún el pedido no fue oficializado.

También el 16 de junio la peronista Rosana Bertone se quedó sin reelección tras caer en las elecciones contra el radical K Gustavo Melella, quien se presentó bajo el sello Concertación Forja-MPF. Allí, ayer estallaron los cortocircuitos cuando el próximo mandatario pidió conocer el estado de las cuentas públicas de la provincia, deslizando un supuesto exceso del gasto.

Melella, actual intendente de Río Grande, declaró a la prensa local que “lo que más le interesa” de la etapa de transición es “conocer los números”. Por su parte, Bertone respondió que cuando el electo mandatario tome conocimiento de la situación económica “se dará cuenta por qué no podrá cumplir con las promesas que realizó durante la campaña”.

“Esta transición no es para analizar qué hizo la gobernadora, sino para ver cómo están las obras, cómo están las cuentas y las políticas públicas. Queremos información, datos, pero para saber dónde estamos parados”, señaló Melella. La gobernadora respondió que proporcionará a su sucesor “copias certificadas” de los estados de las cuentas provinciales, pero aprovechó para criticarle sus reproches al “ajuste” y la necesidad de recomponer el salario de los empleados públicos.

“A nosotros nos cuesta hasta juntar la plata para pagar los aguinaldos. Me parece muy bien que quiera conocer, porque le va a permitir no cometer errores y no seguir prometiendo cosas que no se pueden cumplir”, insistió Bertone.

A su vez, Melella dijo que por el momento no tiene previsto reunirse con la gobernadora, y agregó que para ello habrá dirigentes de su equipo que ya fueron designados. “Nosotros hemos administrado de una forma transparente. Mi sueldo es de 90 mil pesos por mes, mucho menos que el sueldo de los intendentes. Vivo en mi casa particular, no me compré hoteles, y duermo en una cama de una plaza. Siempre en mi vida he sido austera y he cuidado los recursos de la provincia”, replicó Bertone.

En Santa Fe, Perotti designó al equipo que lo representará en las reuniones con funcionarios de la administración de Lifschitz. En ese equipo de trabajo estará el diputado provincial Roberto Mirabella, el hombre de confianza de Perotti y quien lo reemplazará en el Senado de la Nación cuando el gobernador electo el 16 de junio pasado abandone la banca que ganó en 2015.

Por el Gobierno socialista serían de la partida los ministros de Gobierno y Reforma del Estado, Pablo Farías, y de Economía, Gonzalo Saglione. En tanto, por el lado peronista se sumará Rubén Michlig, un exfuncionario durante la última gobernación de Jorge Obeid, el senador provincial Armando Traferri y el diputado provincial Leandro Busatto, referente del kirchnerismo que acompañó a Perotti en la elección provincial.

En ese contexto, asesores del mandatario electo propusieron, casi a modo de chicana, pedir los $1.600 millones del fondo anticíclico con que Obeid terminó su gestión en 2007. El monto actualizado significarían unos $24.000 millones. Desde el entorno de Perotti sugirieron que se barajó ese pedido a la administración del FPCyS, aunque no confirmaron si finalmente se hará.

En el socialismo recibieron con enojo esa información, recalcando el plan de obras provincial durante 12 años de gobierno del FPCyS. Sin embargo, el propio Lifschitz calmó las aguas al declarar que no había recibido “ningún reclamo” desde el PJ. “Vamos a ir conversando los temas que sean necesarios”, dijo el actual gobernador, quien también señaló que continuará con el plan de obras en marcha hasta el 10 de diciembre, cuando deberá entregar el poder al peronismo.

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