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Cuál es el presente y el futuro del auto eléctrico en la Argentina

Varias marcas comenzaron a traer sus modelos híbridos y se presentó el primero 100% eléctrico, aunque el proceso aún está tibio. Mariano Jimena, presidente de la Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos (AAVEA), dice que "llevará tiempo, pero en algún momento se van a fabricar autos eléctricos acá y tenemos que estar preparados".

En un mundo en emergencia energética y ambiental el auto eléctrico es el futuro, pero cuándo se hará una realidad cotidiana parece ser la gran incógnita a develar. La cantidad de unidades vendidas crece fuerte en EEUU y la Unión Europea y también China planea subirse al desarrollo de vehículos eléctricos gracias a las millonarias inversiones de las automotrices en el gigante asiático. Pero, pese a que el año pasado las ventas mundiales aumentaron un 63%, representan aún poco más del 2% total.

En la Argentina varias marcas comenzaron a traer sus modelos híbridos y se presentó el primero 100% eléctrico, aunque el proceso aún está tibio. El país espera un crecimiento sostenido pero gradual, que llevaría a vender 61.000 vehículos en 2025 y 310 mil para 2030, hasta alcanzar un 12% del mercado. Pero mucho dependerá del contexto macroeconómico y de las acciones para fomentar el sector.

La última noticia resonante llegó por un informe elaborado para la Asociación de Fabricantes de Automotores(ADEFA), revelado por este medio, que trazaba una estrategia de “supervivencia” para la motorización tradicional, en la que la Argentina podría hacerse fuerte en la producción de vehículos destinados a Latinoamérica, África y, en menor medida, Oceanía.

En este escenario, ámbito.com dialogó con Mariano Jimena, presidente de la Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos (AAVEA), para conocer detalles del presente y futuro del sector.

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Periodista: ¿Cómo ves la actualidad de los vehículos eléctricos en el país?

Mariano Jimena: Se están haciendo las cosas de base, que quizás no se ven, pero son las que van a prepararnos. El año pasado se incluyó en la quita de aranceles a las importadoras que no tienen terminales radicadas en el país, por otro lado se agregaron en la ley de tránsito nuevas categorías de autos y también se trabajó en el reglamento para las instalaciones de carga fijas. Las automotrices trajeron modelos híbridos y se empezó a comercializar el primer auto 100% eléctrico en Argentina. Sin olvidar el Sero, el auto eléctrico nacional que está en etapa de homologación.

P: ¿Existe una resistencia de las automotrices, como sugería el informe reservado?

MJ: Hay que entender la realidad de la industria automotriz. Representa un porcentaje importante del PBI industrial de la Argentina y entonces cada movimiento que haga tiene que estar bien calculado, porque si sale bien todos aplauden, pero ¿si sale mal? Para cualquier empresa poner un vehículo eléctrico en la calle es una responsabilidad grande. No tomo ese informe como una amenaza, surge más como la necesidad de una planta con 3.000 empleados y una inversión hecha de saber hacia dónde vamos.

P: ¿Se puede pensar en una industria nacional?

MJ: No en el corto plazo. Ya es importante que se empiece a importarlos, a verlos en la calle, ir observando qué pasa sin estar obligados a hacer la inversión de una línea de producción de autos eléctricos. A futuro, producir sería genial, pero deberá estar sujeto a tener un mercado donde colocarlos. Si en 10 años estamos fabricando un eléctrico estaría muy bien, aunque por ahí nos sorprendemos y todo se acelera. Lo que hay que pensar es cómo reconvertir la industria y el circuito comercial.

P: ¿Estamos lejos de la región y del mundo?

MJ: En España las ventas son el 0,5% del total entre eléctricos e híbridos. Si llegáramos a ese porcentaje acá, tomando una producción de un millón de autos como se proyectaba en marzo de 2018, serían 5.000 autos por año. Eso no lo tiene ningún país de Latinoamérica. Hay que entender que Colombia y Chile tienen mayor capacidad de maniobra porque no tienen industria. Uruguay invirtió bastante en redes de carga, Brasil está avanzando. Estamos más o menos parejos. Llevará tiempo y personalmente no soy ansioso, prefiero ver la película y que todos los días estemos un poco mejor. En algún momento se van a fabricar autos eléctricos acá, por eso tenemos que estar preparados para desarrollar una tecnología que tiene impacto a nivel energético y medioambiental.

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<p>Un modelo chino, el primer 100% eléctrico que llegó al país.</p>

Un modelo chino, el primer 100% eléctrico que llegó al país.

P: ¿Avanzan las redes de carga?

MJ: De a poco. Hoy la situación económica complica: los precios de los autos están en dólares y los cargadores están en dólares. Desde la asociación vemos que hacen falta leyes a largo plazo para que un empresario pueda pensar en hacer una inversión. Obviamente que los impuestos internos también afectan.

P: Una de las barreras históricas fue la autonomía, ¿está superada?

MJ: En Capital y Gran Buenos Aires el trayecto promedio de uso de un auto es de 55 kilómetros por día, si tenés un vehículos de 200 kms de autonomía te alcanza para usarlo cuatro días y después cargarlo siete horas por la noche o hacer una carga completa cuando se agota la batería. Ya no es un problema. Otro punto a favor es el menor mantenimiento comparado con un naftero. Dependiendo de las características y eficiencia de cada modelo, podes gastar entre 2 y 5 veces menos, dependiendo del valor del combustible y las tarifas eléctricas, que no son iguales en todo el país. Un service convencional te cuesta la mitad porque hay menos filtros y no hay correas. Usa menos pastilla de freno porque tiene freno regenerativo y el motor es mucho más simple. Tiene sus complejidades, pero es una máquina eléctrica.

P: ¿Se podrán cargar en la casa?

MJ: Actualmente ya hay gente que tiene sistema de carga en la casa. Claro que el sistema tiene que conectarlo a la red un profesional siguiendo ciertas normas. Mi recomendación es evaluar la instalación de la casa y evaluar los vehículos. Luego es tan simple como llegar, abrir una tapa, enchufar un cable y te vas a dormir. Hay sistemas que regulan la carga de forma dinámica: si tenés calefacción eléctrica, distintos electrodomésticos funcionando, luces, etc., el cargador lee el consumo y le da al auto el sobrante de potencia. A medida que empezas a apagar tu consumo, el cargador le da más carga al auto. Lo bueno de venir retrasados es que estos sistemas ya fueron probados.

P: Nos encontramos con ciertos problemas solucionados…

MJ: Sí. En San Francisco, por ejemplo, hace años fomentaron mucho la energía fotovoltaica y todos se pusieron paneles en las casas. Luego impulsaron la carga de los autos eléctricos por la noche, donde había un valle de la demanda. ¿Qué pasó? Todo el mundo comenzó a cargar los vehículos por la noche y se convirtió en un período de alta demanda, mientras la energía sobra de día. Entonces están viendo cómo modificar esa norma. Hay que hacer leyes flexibles, porque la tecnología cambia y hay que cambiar con ella.

P: Mientras, ya se habla de los autos a hidrógeno

MJ: Hay desarrollos en ese sentido, pero en la masividad de las nuevas alternativas son muy pocos. Tiene su complejidad. Es un vehículo con hidrógeno almacenado, convertido en electricidad para alimentar el motor. Habría que ver cómo es instalar una estación de hidrógeno para las cargas. Nosotros estamos abiertos a las novedades, pero hoy le estamos dando mayor importancia al eléctrico.

P: ¿Es la gran solución para el futuro?

MJ: No es el futuro lejano, es real. Muchos chicos ya tienen claro lo que es un auto eléctrico. Hay que pensarlo ahora y estar preparados para dentro de 30 años, el ejemplo más claro es lo que pasó con el rollo de fotos. Si hay alguien que dice que el auto eléctrico no será una realidad, está mirando otra película.

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