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Cuando la hipótesis de conflicto no es terráquea

La serie, sobre la conspiración extraterrestre que empezó durante la Guerra Fría se basa en la historia real del organismo creado por el Gobierno de los Estados Unidos luego de los primeros avistamientos masivos de ovnis. Su ambientación de época y sus bases históricas son dos puntos altos de la tira.

History Channel estrenó los dos primeros episodios de la serie producida por Robert Zemeckis sobre la conspiración extraterrestre que empezó durante la Guerra Fría. Se titula “Proyecto Libro Azul” y, créase o no, se basa en la historia real del organismo creado por el Gobierno de los Estados Unidos luego de los primeros avistamientos masivos de ovnis para darle una explicación racional al fenómeno. La hipótesis de una conspiración extraterrestre sigue vigente hasta la actualidad. Su premisa radica en insistir en que el Gobierno estadounidense se ocupó sistemáticamente de ocultar este tipo de episodios detrás de una cortina de humo. En la serie, un capitán de la Fuerza Aérea conecta a un astrofísico para que lo ayude a encontrar la verdad sobre las apariciones de objetos voladores no identificados. La verdad, para este militar, es que los OVNIS no existen, y que su aparición puede adjudicarse a situaciones normales tomadas en contextos confusos y erróneos, algo con lo que en principio concuerda el científico hasta que, poco a poco, va adentrándose en un asunto que supera su conocimiento. Pronto al astrónomo le queda claro que el objetivo de la Fuerza Aérea no es encontrar la verdad detrás de estos avistamientos, sino esconderla.

Interpretado por el irlandés Aiden Gillen (Petyr “Littlefinger” Baelish en seis temporadas de “Games of Thrones”), el personaje del científico es interesante por no ser el típico convencido de la existencia de extraterrestres al estilo del arquitecto David Vincent (Roy Thinnes, de “Los invasores”), sino un investigador objetivo que se encuentra con una realidad de la que no habría tenido idea, salvo por las portadas de los diarios, si no fuera por el capitán de la fuerza aérea (Michael Malarkey), que lo convoca para visitar personalmente los sitios de los avistamientos e interrogar a testigos que, en algunos casos, no sólo aparecen convencidos de lo que vieron, sino que a veces también aportan evidencia. Lo que provoca que el tono conspirativo se vuelva más tenso debido a la paranoia y recelos mutuos entre los integrantes militares del proyecto.

Como productor, Robert Zemeckis se propuso potenciar los condimentos de un argumento ambientado en la década de 1950. No sólo hay ovnis, sino también psicosis colectiva, espías rusos y hasta antros beatniks con gays y lesbianas consumiendo drogas. Un detalle poco usual es que el equipo de Zemeckis tomó en serio los detalles sobre el auténtico Proyecto Libro Azul, al punto de que algunos de los militares que aparecen en la serie tienen los mismos nombres, o al menos muy similares, que los que estuvieron a cargo de este proyecto en alguna de sus etapas durante los años 50 y 60 -el Proyecto Libro Azul siguió vigente hasta 1969-, por ejemplo el General Hardin, que interpreta Neil McDonough.

Bastaron los primeros episodios para entender que la serie podría ser una de las mejores entre las modernas de ciencia ficción, justamente gracias a su ambientación de época y sus bases históricas que sirven para poner en perspectiva las conspiraciones vistas en otros programas tan famosos como “Los expedientes secretos X”. No es la primera vez que el Proyecto Libro Azul aparece en una serie de TV: ya en los años 80 hubo un show de corta vida con el mismo nombre -aunque en al Argentina se lo conoció como “Proyecto UFO”- y hasta en la segunda temporada de la serie de culto “Twin Peaks” David Lynch se metió con el “Project Blue Book”. La serie consta de 11 episodios que serán emitidos los lunes a las 21 para luego ser repetidos al estilo de los canales del cable.

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