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Cuando los empleados lideran proyectos sociales

Una manera de hacer voluntariado corporativo es incentivando que los empleados presenten sus proyectos y puedan conducirlos. Fomenta el compromiso y el liderazgo.

Formar líderes solidarios, esa es una de las metas para algunas empresas que trabajan al voluntariado corporativo de una manera alternativa. Lejos del tradicional método en donde la empresa delinea un programa general de RSE y elije las actividades para brindar ayuda, desde hace tiempo existen organizaciones que fomentan que los mismos empleados sean los que elijan sus proyectos y puedan llevarlos a cabo.

Esta manera de realizar acciones fue resultado de un proceso por el cual las organizaciones buscan mantener latente el voluntariado. "Nuestra forma de hacer RSE, fue cambiando para adaptarse a las necesidades de la empresa y los voluntarios", explica a Ámbito Biz Natalia Marzo, jefa del equipo de RSE de Apex. En tanto, Bettina Llapur, directora de comunicación de Gas Natural Fenosa recuerda que en 2008 "decidimos hacer un cambio de enfoque, por eso hoy los llamamos emprendedores y no voluntarios. Les propusimos un desafío mayor y les dijimos '¿usted quiere ayudar?, bueno, traiga la institución y elija el proyecto'".

Ambas empresas tienen programas llamados "Líderes sociales" y "Emprendedores sociales" que con matices, realizan una tarea similar: llaman a una convocatoria abierta, realizan una capacitación que denominan de "sensibilización" y fomentan que cualquier integrante de la organización presente un proyecto con fines sociales o sustentables y a la organización con la que trabajarán.

"Buscamos darles herramientas para que puedan trabajar su chispa social", describe Marzo, de Apex, una empresa de centros de contacto y servicios de BPO con sede en Córdoba. Su programa básicamente brinda a sus colaboradores, mediante capacitaciones, herramientas de gestión para que puedan llevar a cabo proyectos autofinanciables y autosustentables. "Es un programa botton top y nuestra función es darle soporte y conocimiento", resume.

En el caso de la Fundación Fenosa se hace un concurso cuyo premio es la financiación del proyecto que debe durar no más de un año y estar vinculado con una asociación civil. Los trabajos son aprobados por un comité externo de especialistas en RSE y a fin de año deben rendir cuentas.

Según Llapur, mediante este sistema los colaboradores pueden acercar a la empresa a las ONG con las que vienen trabajando. "Qué mayor compromiso que ayudar a una institución que conoce y que ya ayuda", afirma.

Pese a que pueda pensarse una competencia entre la manera tradicional de hacer voluntariado y esta alternativa, Carolina Langan, directora del Grupo Fundaciones y Empresas (GDFE), echa por tierra ese preconcepto y explica: "La motivación puede partir 'de arriba' o de 'abajo' pero, si es en el marco de la empresa debe haber alineación. Lo que debe primar, sin embargo, es el concepto de flexibilidad, para hacer compatibles los intereses tanto de la empresa como de los empleados".

Ambos programas concuerdan con los dichos de Langan, pues los proyectos deben pasar un filtro para analizar si están dentro de las políticas responsables de la empresa y se trabaja sobre los ejes de comunidad, educación, salud, cultura y medioambiente. Cabe recordar que se trata de iniciativas cortas; por caso, hay proyectos como brindar talleres de educación sexual, proveer de material para realizar una biblioteca o capacitar en artesanías, entre otros.

En definitiva, lo importante es hacer y mantener contacto con la comunidad, que los empleados se sientan útiles y cuenten con respaldo. Como resume Langan, "es imperativo motivar a los empleados en el marco de lo que la empresa considera que debe ser su política de RSE y a su vez respondiendo a los intereses legítimos de la comunidad".

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