Opiniones

Cuando no existe la bala de plata

Los mercados de Estados Unidos siguen pasándolo mal. Desde mediados del año pasado, cuando comenzó la denominada «crisis subprime», el sector financiero estadounidense ha venido dando malas noticias. Anuncios de pérdidas y derrumbe de acciones ya son un denominador común ( incluso de bancos emblemáticos como CitiGroup y Merrill Lynch). Palabras como salvataje y rescate son cada vez más frecuentes: en marzo se produjeron la caída y el rescate por parte de la Fed del banco de inversión Bear Stearns, y el domingo pasado se anunció el salvataje de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos instituciones hipotecarias más grandes y tradicionales de ese país.

A estas noticias de gran repercusión se suman otras menos conocidas, pero igualmente preocupantes: en lo que va de 2008, el FDIC (la institución a cargo del Seguro de Depósitos en Estados Unidos) ha asistido o cerrado la misma cantidad de instituciones que en los últimos 4 años; además, el número de bancos que dicha institución califica «en problemas» ascendió a 117, frente a los 61 del año pasado, y los supervisores bancarios de Estados Unidos consideran que 16% de los bancos (1.358 para ser exactos) está en la calificación de «máximo riesgo»; finalmente, en el segundo trimestre de 2008 los depósitos cayeron en u$s 40.000 millones. Frente a este sombrío panorama financiero, las autoridades económicas de Estados Unidos actuaron en forma decidida y coordinada: anunciaron el salvataje simultáneo de los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac. Esta operación, el mayor rescate financiero de la historia, involucró nada menos que u$s 200.000 millones y pareció despejar las dudas en los mercados financieros mundiales, que reaccionaron con fuertes subas en las Bolsas de los cinco continentes.

  • Desplome

    Sin embargo, pocas horas después, una nueva noticia volvió a sacudir a los mercados mundiales. Las acciones de Lehman Brothers se desplomaron el lunes, cuando se conoció la noticia del fracaso de un plan de inversión que venía negociando con un banco asiático. Esta fue la mayor caída del precio de sus acciones en sus más de 150 años de existencia. Standard & Poor's, frente a estas evidencias, colocó a la deudade Lehman en estatus de «revisión», lo que constituye la antesala de una posible baja de la calificación. Para Lehman, la semana empezó mal y continuó peor: ayer, la acción cotizaba en torno a los u$s 4,5, frente a los u$s 17,6 del lunes pasado. Esto dejó en evidencia que la bestia -la crisis financiera-no había sido aniquilada por la bala de plata disparada por el gobierno norteamericano.

    Estos episodios confirman que, tal como se indicó anteriormente, los problemas financieros norteamericanos aún no se han superado.

    También pone de manifiesto que, lamentablemente, frente a crisis financieras no existe una medida providencial de un gobierno que termine en forma inmediata y definitiva con todos los problemas que aquejan a los mercados y amenazan a la economía real. Por el contrario, la superación de la crisis requiere varios ajustes y correcciones, generalmente dolorosos.

  • Incertidumbre

    A estas alturas, es difícil saber si ya pasó lo peor o aún falta. Sin embargo, lo cierto es que el sistema financiero norteamericano tiene aún muchos problemas que enfrentar que tendrán impacto sobre ciertos sectores de su economía y la del mundo. La «teoría del desacople», que sostenía que los problemas de la economía de Estados Unidos tendrían un impacto marginal en las economíasdel resto del mundo debidoa la mayor importancia de los países asiáticos, ya casi no encuentra defensores.

    Frente a esta situación internacional, los países latinoamericanos deben prepararse para enfrentar sus propios problemas en un contexto externo que seguirá ofreciendo ciertas oportunidades, pero que también aportará -a diferencia del último lustrosu cuota de amenazas. La prudencia aplicada en los años de bonanzas y la inteligencia para enfrentar la situación actual determinarán en gran medida la suerte de cada país.
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