Política

Cumbre de la política y la Justicia como hace años no se ve

La conmemoración del 25° aniversario de la Convención Constituyente que reformó la Constitución Nacional en 1994 fue el evento de la política y del mundo jurídico del sábado en Santa Fe. Con cuatro carpas montadas en el Parque de la Constitución, cercana al museo de la misma temática, tuvo su acceso granjeado para los protagonistas que aquella gesta que dieron el presente a partir de las 10, con café y masitas de bienvenida. Precinto naranja para los constituyentes y celeste para los invitados. Augusto Alasino, Carlos Corach, Eduardo Menem, Jorge Yoma, Alberto García Lema y Elisa Carrió fueron algunos de los que asistieron junto a los jueces de la Corte Suprema, Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda. Con bandejeo constante de empanadas de copetín de carne, verdura y pollo, mini-brochettes de carne, cazuelas de surubí, risotto y regados por vino tinto y blanco el evento, austero en sus formas, estuvo atravesado por un clima distendido de “estudiantina” y anécdotas de aquel proceso reformista. Los discursos los inauguró el intendente local, José Corral, y le siguió Eduardo Menem, que se extendió más de los 5 minutos previstos pero se llevó aplausos. Sin su participación, reconocían los más veteranos, la convención hubiese fracasado. Corach era el delegado original de su hermano en Santa Fé. Eduardo Valdés estaba exultante y era de los más requeridos merced a su cercanía con Alberto Fernández y los resultados que lo catapultaron de cara a las elecciones de octubre. También Miguel Pichetto dio el presente -pese a que no fue constituyente-, saludado con cordialidad por todos los que asistieron, incluidos los jueces supremos a quienes se les había atribuido algún cortocircuito hace unos meses. Hubo bromas: “Qué vas a hacer, Miguel”, lo gastaron sin malicia figuras del PJ por el resultado de las PASO y su apuesta como compañero de fórmula de Mauricio Macri. Fue el evento con mayor densidad política por metro cuadrado. En ese contexto sobrevoló un agradecimiento tácito y explícito hacia el Presidente, que con un decreto del Poder Ejecutivo definió el objeto del homenaje y la entrega de medallas en reconocimiento a los constituyentes, algo que era valorado por los agasajados. La acción transcurrió mayormente en la carpa principal, donde había una disposición similar a la de un casamiento. La ambientación incluía varios sillones y mesas con sillas altas al estilo cervecería palermitana.

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