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Cupón PBI: Aurelius acusó a Kicillof de "mal desempeño"

En 24 páginas describe, según su versión, cómo se manipuló el dato de 2013 para no liquidar las ganancias del bono. Asegura que el país actuó "de mala fe". Argentina deberá contestar el 3 de julio.

Para Aurelius, la Argentina actuó premeditadamente y de “mala fe” al alterar la medición del PBI del INDEC para el ejercicio 2013, a partir de la “conducta indigna de un funcionario y un gobierno”, para no liquidar el saldo favorable del bono. Por todo esto reclama que se le liquiden unos u$s87 millones, (más intereses, gastos y punitorios); sin llamar a negociación previa. Así figura en el escrito que el fondo buitre presentó ayer ante el tribunal del Segundo Distrito Sur de Nueva York -siguiendo estrictamente los tiempos estipulados por la justicia de los EE.UU.- en el avance formal que el litigante hace contra el país por la causa por el Cupón PBI. Ahora la Argentina tendrá que responder a las acusaciones el 3 de julio, dando luego lugar a una nueva respuesta de Aurelius y otro espacio de tiempo para el país, para que finalmente la jueza Loretta Preska decida si falla a favor o en contra de la demanda. En cualquier caso, la resolución definitiva en la primera instancia en los tribunales de Nueva York no será antes de las elecciones presidenciales argentinas, lo que para el Gobierno de Mauricio Macri no deja de ser un consuelo.

La causa, para la Argentina, puede convertirse en una verdadera bomba de tiempo financiera y fiscal, si finalmente Preska determina que el fondo buitre Aurelius tiene razón en su reclamo. Esto sucedería si para la jueza de primera instancia se confirma que durante la gestión de Axel Kicillof en el Ministerio de Economía, en la última parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la intervención del INDEC de Guillermo Moreno, hubo alteraciones en el cálculo del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) para que el país se ahorre de liquidar unos u$s3.000 millones en 2014. Según Aurelius, el Gobierno alteró la base de cálculo del EMAE para que el crecimiento final del PBI de ese año supere el 3,22% y así no activar la cláusula de liquidación del cupón PBI. El INDEC calculó para ese año un crecimiento del 2,8%, pero modificando el cálculo base, una acción que para Aurelius fue “adrede” para perjudicar a los tenedores de este bono en lo que representa “mal desempeño de sus funciones”. Según el demandante, si no se hubiera alterado la base de cálculo de 2013, la Argentina habría crecido el 3,5%, con lo que pagar el Cupón PBI hubiera sido obligatorio.

Argumentación

En el escrito presentado ayer, de unas 24 páginas, 12 están dedicadas a analizar la alteración de los datos del ejercicio 2013; con una curiosa información interna que sólo puede haber sido obtenida (y calculada) con cierta colaboración local. Especialmente en un gráfico que Aurelius presenta en las páginas 5 y 16 del escrito presentado ayer, elaborado por el estudio jurídico Friedman, Kaplan Seiler & Adelman, el mismo que ya representó a Aurelius en el “juicio del siglo” contra el país por el default de 2001. En este caso, se trata de deuda emitida luego del acuerdo de 2005.

La Argentina tendrá que presentarse el 3 de julio y argumentar contra la demanda de Aurelius. Se dará, nuevamente, un momento curioso. El Gobierno de Mauricio Macri, para que no prospere la causa, tendrá que defender la alteración del PBI de 2013, asegurando que era facultad del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el de modificar el cálculo. Con esto defenderá la gestión de Axel Kicillof y, al menos en este aspecto, la intervención directa que Guillermo Moreno hacía en el organismo que ahora maneja Jorge Todesca. No será una novedad. Ya lo había hecho el 18 de abril pasado, cuando para evitar el ataque de Aurelius, los abogados que representan al país defendieron la intervención K del INDEC. Ese día el país aseguró ante la Justicia norteamericana que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirhcner estaba en su derecho de modificar el año base de cálculo del PBI, y que el acusador no demostró que haya habido un mal manejo de las cifras de ese organismo entre 2013 y 2014.

Aurelius es un viejo conocido de la Argentina. Y de muchos países con destino de mal manejo de su deuda pública y privada. Es propiedad de Mark Brodsky, discípulo de Paul Singer y exempleado de Elliott, quien en algún momento en los inicios de la década pasada se independizó y abrió su propio bufete buitre. Si bien su mayor y más beneficioso negocio lo hizo con la Argentina y el “juicio del siglo”, se lo conoce por su inquietud de bucear por todo el mundo para encontrar oportunidades de negocios en estados a punto de alcanzar el default o empresas importantes en dificultades. Por ejemplo, contra Puerto Rico en tiempos de su crisis económica y financiera y contra Petrobras en medio de la causa por el “Lava Jato”.

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