Espectáculos

Daniel Hendler, un cambista de tiempos siniestros

Uruguay, la Suiza de América. Le decían así por diversos méritos sociales, y también por aquello del secreto bancario, siempre bien apreciado por alguna gente que necesita “poner capitales en giro” y “como servicio adicional, limpiarlos de su oscuro pasado”, al decir del protagonista de esta pieza amarga, especializado en el manejo de dineros ajenos y en el desmanejo de las relaciones familiares. Con decir que le falsificaba la firma al padre de su novia ya puede el lector hacerse una idea de qué clase de sujeto se trata. Encima, ese suegro era también su jefe y su maestro.

La acción se ambienta entre 1956 y 1976 en Montevideo, con una visita de compras en 1975 a la Buenos Aires del Rodrigazo y los asesinatos en plena calle a la luz del día. Diputados, no se sabe si blancos o colorados, un fazendeiro que controla cuántos muertos hace diariamente su capataz, una pareja de montoneros con nueve valijas de verdes, un teniente de fragata argentino en busca de esos verdes, la clientela de este hombre deja mucho que desear. Pero él con un 25% se conforma. Total, como dice mientras prueba una fondue de queso, “todo lo bueno huele a podrido”. Algo cínico, el personaje, que Daniel Hendler compone de un modo distinto de los habituales, con expresión desdeñosa, un peinado y bigotes canosos, en buena caracterización de personaje.

También (y bien) caracterizados aparecen Luis Machín, Dolores Fonzi, Germán da Silva y Benjamín Vicuña. La fotografía y los muebles de madera oscura van al tono con el pensamiento del sujeto. Lo mismo, el sentido del humor, distante y viscoso, con pocos momentos de gracia directa. Autor, Federico Veiroj, sobre novela de Juan Enrique Gurber publicada en 1979, que hoy sería bueno reeditar.

P.S.

“Así habló el cambista” (Uruguay- Argentina-Alemania, 2019). Dir.: F. Veiroj. Int.: D. Hendler, D. Fonzi, L. Machín.

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