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Daniel Orsanic, entre la tradición del Argentina Open, la nueva Davis y las apuestas

Su figura nunca pasa desapercibida en el ambiente del tenis, sea cual sea el lugar. Jóvenes, mayores, cualquier fanático, quiere un recuerdo con el excapitán de Copa Davis, que se hizo un tiempo para dialogar con ámbito.com sobre varios temas.

La figura de Daniel Orsanic nunca pasa desapercibida en el ambiente del tenis, sea cual sea el lugar. Jóvenes, mayores, cualquier fanático, quiere un recuerdo con el excapitán de Copa Davis. “Siempre es muy lindo recibir afecto, a todos nos gusta ser reconocidos. Yo me pongo en el lugar del otro”, acepta sin dudarlo, en una fresca noche durante su visita al Argentina Open. Su imagen está íntimamente ligada a un court y a una pelota amarilla.

Hoy la vida del exdoblista de 50 años atraviesa una etapa “más tranquila, sin tanta adrenalina”. Está ligado a las transmisiones de una cadena estadounidense y algunos proyectos más. Su retorno como entrenador todavía no está cerca. “Tuve un par de pedidos de jugadores profesionales, pero iba a dirigirlos en los mismos torneos que se televisan, era imposible”, le explica a ámbito.com.

Su irrupción como comentarista se dio en forma natural ya que, según dice, siempre lo apasionó ver tenis. Por eso no es de extrañar que pese a estar alejado de las canchas, siempre se acerque a ver un torneo. Más aun a uno del calibre del ATP de Buenos Aires, al que considera uno con un “clima muy especial”.

“Junto al de Córdoba, son los dos torneos más importantes que tenemos, generan mucha expectativa en nuestros tenistas, son la oportunidad de jugar ante la propia gente, con las familias y amigos. Es la chance de ver a los referentes jugando en casa. Siempre en este torneo hay un clima especial, siempre se respiró tenis, con buenas figuras”, analiza el ex Director de Desarrollo nacional.

Durante un tiempo se especuló con la posibilidad de cambiar la superficie del ATP porteño para cautivar nuevas figuras, algo que “Orsa” no ve con buenos ojos: “Compite con torneos importantes que se llevan a la mayoría de los europeos y americanos. Pero es atractivo venir acá, es la tendencia de mantener la gira de polvo de ladrillo lo máximo posible. No me parece que haya que pasarlo a cancha rápida por esa posibilidad. El tenis en clay es lindo de ver, y si todas las semanas es en cancha dura, es muy monótono”.

Entre cambios, la modificación del formato de Copa Davis es imposible de soslayar. Y el apellido de Orsanic quedará grabado de por vida en la historia del tenis argentino por ser el primer capitán en la levantar la Ensaladera para nuestro país. “Ya no es una Davis, es más parecido a un Intercblues o a lo que jugábamos en Düsseldorf en la Copa del Mundo de equipos”, lanza contundente.

“Comparto que era desgastante y que se necesitaba un cambio, ahora el formato que han impuesto no me resulta a priori la mejor decisión. Lo van a organizar muy bien, como torneo va a ser muy interesante. Pero no me parece que sea una Copa Davis, aunque la llamen así. Se busca ganar en lo económico”, argumenta.

Su historia con el equipo nacional tuvo un desenlace inesperado y hasta desprolijo, cuando en forma intempestiva se anunció que no continuaba como capitán. “Tengo la satisfacción de haber hecho lo que pienso fue un muy buen trabajo”, considera, mientras sostiene que “el desmanejo es ajeno a mí. Me quedo con la tranquilidad de haberme comportado y manejado bien”.

Actualmente, cuenta, no tiene contacto con la dirigencia de la AAT, aunque considera que todos deben aportar su granito de arena en pos del tenis argentino, ya que los apellidos están detrás del deporte. Por eso considera que pese a la crisis todavía hay trabajo por hacer y que se puede seguir creciendo.

“Como todo el deporte, se ve afectado por la parte económica”, indica, en un claro análisis de la realidad actual para una actividad poco accesible. Sin embargo, cree que los adeptos se mantienen y que los profesionales siguen viviendo un buen momento más allá de que “el recambio por ahora no es lo bueno que querríamos que sea”.

“Eso no tiene que ver exclusivamente con el trabajo hecho, sino con las generaciones, los programas que se llevan adelante, lo económico. Durante el 1 a 1 salieron muchos jugadores porque los costos de viajes y competencias eran otros, no solo en el tenis”, recuerda.

Esa dualidad de alta competencia y dificultades monetarias lleva a un tema que no es nuevo pero que en las últimas horas detonó con mayor crudeza: las apuestas ilegales y el arreglo de partidos. A raíz de un informe periodístico, el santiagueño Marco Trungelliti reveló cómo funciona el perverso sistema de amaño y que desde hace tres años es sindicado como “buchón”, además de quedar marginado por sus colegas, según sus palabras.

“No hay que desviarle al punto. Se está queriendo criticar a alguien que nunca entró en eso, que se manejó siempre de manera honesta y que cumplió con su obligación de informar”, se enoja Orsanic. Es elocuente al respecto: “Lo que hizo Marco está perfecto. Hay que señalar al que cometió el delito de arreglar el partido, no al que denunció. No se lo puede tildar de buchón porque contó su experiencia y quedaron expuestos jugadores”.

Cuando fue Director de Desarrollo, revela, se reunió con representantes de la Unidad de Integridad del Tenis (TIU, en inglés) para brindar información. Además, mantenía charlas con los más chicos “para explicarles que podían no jugar más y que arreglar un partido es un acto mediocre por lo ilegal”.

“Debemos guiar a los chicos, enseñarles lo que está bien y mal, los códigos de ética y comportamiento. Al tenis jugamos unos años, pero después somos ciudadanos, formamos parte de un país, y eso es lo que dura para siempre. Sueño con que los chicos que juegan al tenis después sean personas positivas para la sociedad”, cierra. Esos mismos pequeños son los que, con vergüenza, se acercan al excapitán para pedirle una foto con cara de asombro y alegría.

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