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De cómo lo atómico nos hace más humanos

Dyatlov, núcleo, yodo, radioactivo, evacuación, camarada y reactor. Las palabras confunden. Y se funden. Chernobyl, la miniserie con la que HBO reemplazó a Game of Thrones, aclara. Más de 30 años después del episodio nuclear que obligó a abandonar una ciudad, el programa pone el foco en cómo fueron los momentos previos y posteriores al accidente nuclear.

Con una manejo brillante del guión y un reparto que se adapta con maestría a la complejidad propia del hecho, la serie expone los componentes políticos de la época: la importancia de mantener la información bajo llave con el fin de preservar los intereses de la URSS.

Con grandes diálogos, Jared Harris y Stellan Skarsgard se erigen como una de las mejores duplas de los últimos años en materia de series. “Lo atómico nos hace más humanos”, le dice uno de los personajes al otro durante una conversación sobre las grandes pérdidas que conlleva el desastre nuclear.

La miniserie aporta no sólo una mirada que sirve para despejar las dudas de un suceso sino también para contextualizar el momento político. Las apariciones de Gorbachov, la figura de Lenin y el orden militar social dan una imagen más clara de las causas y consecuencias que tuvo la nación ante la falla humana.

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