Economía

De Domingo Cavallo a Nicolás Dujovne, los entretelones de tres décadas en el Ministerio de Hacienda

La periodista Liliana Franco presenta su nuevo libro, "Los secretos de los ministros de Economía". Allí cuenta historias que se gestaron en el Palacio desde que ella está acreditada allí hace más de 30 años. El texto hace énfasis en "lado B" de los sucesos económicos más relevantes de las últimas décadas.

En "Los secretos de los ministros de Economía" (Sudamericana) la periodista de Ambito Liliana Franco, cuenta historias que se gestaron en el Ministerio de Hacienda desde que ella está acreditada allí, en los años ochentas. Por ser testigo presencial, o por haber llegado a sus oídos, el lado B de los sucesos económicos más relevantes de las últimas décadas se despliegan por las páginas como reconstrucciones de novela y como relatos en primera persona, acompañados de los datos históricos de los distintos funcionarios y sus mandatos (y no sólo de la Economía), junto a vistosos personajes secundarios que trabajaron en el Ministerio.

Bernardo Grinspun, Juan Sourrouille, Jesús Rodríguez, Domingo Cavallo, Roque Fernández, José Luis Machinea, Jorge Remes Lenicov, Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández, Amado Boudou, Hernán Lorenzino, Axel Kicillof, Alfonso Prat-Gay y Nicolás Dujovne son algunos de los más emblemáticos nombres que integran el libro.

Libro Liliana Franco
<p>El nuevo libro de Liliana Franco.</p>

El nuevo libro de Liliana Franco.

En el prólogo, la propia Franco explica: "Con mi primer libro, Los secretos de la Casa Rosada, quise que los lectores entraran de mi mano a uno de mis lugares de trabajo cotidiano. Una nunca sabe si ese intento va a resultar exitoso. Es, en principio, una apuesta. A la luz de las lecturas y comentarios que recibí en los dos años que transcurrieron desde su publicación, creo que se cumplió el objetivo. En este segundo libro, me propongo que los lectores entren ahora a mi otro lugar de trabajo, que se encuentra enfrente de la Casa Rosada: el Palacio de Hacienda".

Algunos de los pasajes más interesantes, en orden cronológico:

LAS CONCESIONES DE BERNARDO GRINSPUN AL FMI

Dicen que Bernardo Grinspun, ministro de Economía entre 1983 y 1985, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, era una persona muy agradable y con mucho carácter. No faltan quienes aseguran, también, que estaba un poco loco. Quedó en la historia por su famosa frase dirigida a Joaquín Ferrán, enviado del FMI a la Argentina, durante una dura negociación:

—Si querés que me baje los pantalones, me los bajo.

Y lo hizo.

LA PESADILLA DE JUAN SOURROUILLE

La pesadilla que vuelve De Juan Vital Sourrouille, impulsor del Plan Austral en 1985, se dice que era profundamente tímido. Su estilo distaba mucho del que exhibían otros funcionarios que disfrutaban del contacto con los medios, como si fueran estrellas de rock. Él era parco como un académico. Mantuvo esa actitud en los buenos y en los malos momentos de su gestión.

En 1989, cuando Sourrouille abandonó su cargo, el país estaba inmerso en una crisis hiperinflacionaria. A diferencia de lo que sucede en la actualidad, el Ministerio de Economía no se encontraba vallado. Todas las manifestaciones se realizaban ante sus puertas. Las protestas cesaron casi automáticamente cuando Carlos Menem asumió la presidencia. A pesar de que su gobierno incluyó reformas que causaron el despido de miles de asalariados, los gremios de trabajadores estatales estaban mucho más tranquilos. Las protestas volvieron en 1999, el mismo día que empezó el mandato de Fernando de la Rúa.

Cuentan que Sourrouille, que no había vuelto a pisar el edificio desde sus épocas de ministro, le realizó una visita a José Luis Machinea, su colega en los primeros meses de la Alianza. Ese día, durante el encuentro entre ambos, se llevó a cabo una marcha contra la política económica del gobier no. Testigos afirman que, al escuchar los ruidos de la manifestación, a Sourrouille se le deformó la cara. Se puso pálido. Alguien le alcanzó un vaso de agua.

—Nunca más vine y me esperan con una marcha —dijo—. Ustedes no saben el dolor de panza que me trae ese recuerdo.

Plan Primavera. A ese programa ideado por Sourrouille y Machinea remite el programa del Gobierno de cero déficit y cero emisión.

LA SALIDA DE DOMINGO CAVALLO

Sucedió en una reunión de gabinete igual que muchas otras. Las amenazas de renuncia de Cavallo eran habituales. Esa vez se discutía una resolución que llevaba la firma de varios ministros. Cavallo estaba en desacuerdo y lo hizo saber.

—Si no se hace como yo quiero, me voy —dijo en su estilo de siempre, a los gritos.

Cuando todos se habían retirado, Menem llamó al ministro del Interior, Carlos Corach:

—Busquen un reemplazante de Cavallo —dijo—. Ya me hartó.

Era jueves a la tarde. Corach y Jorge Rodríguez, el jefe de Gabinete, se reunieron en la confitería del Hotel Alvear, desde donde hicieron llamados en busca del nuevo ministro de Economía.

El primer candidato fue Roberto Alemann, que declinó la oferta, pero les dio un consejo:

—No toquen a Roque Fernández.

Se refería al entonces presidente del Banco Central. Mantenerlo en su cargo era una señal de continuidad en las políticas económicas. Corach y Rodríguez estuvieron de acuerdo. Llamaron a Miguel Ángel Broda, que tampoco aceptó el cargo. Otro que se negó fue el economista Ricardo Arriazu, que estaba entonces en el exterior.

Las horas pasaban y empezaba a invadirlos la desesperación. Entonces vieron entrar a Pedro Pou, vicepresidente del Banco Central, que se acercó para saludarlos. Los funcionarios le hablaron de su búsqueda y le pidieron consejo.

—¿Por qué no lo ponen a Roque Fernández, así yo quedo como presidente del Central? —les sugirió Pou.

Se comunicaron ahí mismo con el candidato, que aceptó el ofrecimiento. Poner al presidente del Banco Central en el Ministerio de Economía y ascender a su vicepresidente era una fuerte señal de continuidad en las políticas económicas, algo que los mercados sin duda leerían en esos términos. Era la solución que estaban buscando al problema de la salida de Cavallo del gobierno.

Esa noche le informaron a Menem:

—El ministro es Roque Fernández, queda Pedro Pou al

frente del Banco Central.

Aliviados tras haber encontrado un reemplazo, el siguiente problema —no menor— era comunicarle a Cavallo que tenía que irse.

—¿Quién se lo dice al loco? —se preguntaban.

Al día siguiente, viernes, Jorge Rodríguez llamó a Cavallo por teléfono a última hora de la tarde, después de que cerraran los mercados.

—Hola, Mingo, ¿te acordás de que le ofreciste la renuncia a Carlitos? Bueno, te la aceptó.

Domingo Cavallo
Domingo Cavallo
Domingo Cavallo

EL SUPERMINISTRO DE ADOLFO RODRÍGUEZ SAÁ

Un conocedor del Ministerio de Economía, que vivió el período presidencial de Adolfo Rodríguez Saá desde adentro, recuerda a un personaje del mundo peronista que, según afirma, “tendría que estar en el Libro Guinness de los récords”: se trata del también oriundo de San Luis, Oraldo Britos. Britos tuvo cinco ministerios a su cargo. Cuando Rodríguez Saá juró como presidente, asumió como ministro de Trabajo, por su pasado de sindicalista ferroviario. Pero como no había ministro de Economía, él firmaba también en esa función.

—Esa semana que estuve de ministro no hubo inflación —bromeaba Britos.

“También fue ministro de Educación, pese a que apenas tiene aprobado sexto grado; ministro de Acción Social y de Justicia”, cuenta un exintegrante de aquel gobierno.

El “Loco” Oraldo, como le decían algunos, recordando que en una vieja reunión del PJ había arrojado una garrafa desde un primer piso contra otros dirigentes que no lo dejaban ingresar, fue el principal impulsor de una recordada medida de Rodríguez Saá: poner el salario del presidente —en ese entonces eran tres mil pesos— como monto máximo en la administración pública.

PELEAS ENTRE ECONOMÍA Y BANCO CENTRAL

Desde la ortodoxia económica suele subrayarse la necesidad de una completa independencia entre el Poder Ejecutivo y el Banco Central. Roberto Lavagna no creía en la independencia total de la entidad monetaria, en especial en países como el nuestro. Esto desató conflictos desde el comienzo de su gestión. Al principio, con Mario Blejer, a cargo de la entidad financiera. Dicen que a los dos días ya estaban peleados. Las discrepancias siguieron cuando Aldo Pignanelli ocupó la presidencia del Banco Central, pese a que con él había una mayor afinidad en la manera de entender la economía. La relación tampoco mejoró con la llegada del sucesor de Pignanelli, Alfonso Prat- Gay, que siempre sospechó que Lavagna hizo nombrar en la institución a una de sus colaboradoras, Felisa Miceli, con el propósito de espiarlo.

Según cuentan quienes transitaron esos pasillos, eran épicas las peleas entre los integrantes del Ministerio de Economía y los representantes del Banco Central. Las discusiones estaban relacionadas con asuntos de política monetaria. Los enfrentamientos fueron tan duros que, según una fuente, habrían llegado a las trompadas.

Felisa Miceli
Felisa Miceli
Felisa Miceli

LA OPORTUNIDAD PERDIDA DE ROBERTO LAVAGNA

Muy pocos saben que, cuando el presidente Duhalde decidió no presentarse a elecciones, pensó en Lavagna como sucesor.

—No es mi momento —dijo él—. Tengo que terminar con el tema de la economía.

—¿Y no tenés a nadie que pueda ir a Economía? —preguntó Duhalde.

Lavagna no se dejó convencer.

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Roberto Lavagna.
Roberto Lavagna.

JESÚS RODRÍGUEZ, EL MINISTRO DE LA HIPERINFLACIÓN

En la época de Jesús Rodríguez, nos quedamos sin café. Se había terminado y no había entrado la licitación nueva.

—No tenemos café —le dije al ministro.

—¿Qué pasó?

—Y… no hay plata para comprar.

Me dio unos australes, no me acuerdo cuánto era. Así que fui a comprar el café. Después de unos días, nos quedamos otra vez sin café y el ministro me dio la misma cantidad de plata.

—No me alcanza, jefe —le respondí—. Aumentó.

Él me miró y me dijo:

—¿Y qué hace el ministro de Economía?

LAS RETENCIONES AL CAMPO

El conflicto que se desató entre el gobierno y el sector agropecuario a raíz de la resolución 125 de retenciones móviles marcó gran parte del primer mandato de Cristina Kirchner. El ministro de Economía que le dio impulso fue Martín Lousteau, en 2008. Lo que pocos saben es que ya un año antes, el todavía presidente Néstor Kirchner le había consultado a su ministro de Economía, Miguel Peirano, acerca de la factibilidad de las retenciones móviles para el agro.

—Me parece que no son efectivas —opinó Peirano, luego de estudiar la propuesta—. No es un buen instrumento, tiene muchas complejidades en términos de relación con los sectores y de señales a los inversores.

—Hablalo con Cristina —le pidió Kirchner.

Peirano lo hizo y sus argumentos, por esa vez, fueron escuchados. La propuesta fue dejada de lado por un tiempo. Volvió a surgir al año siguiente, cuando él ya no estaba en el cargo, con los resultados conocidos.

Martín Lousteau
Martín Lousteau
Martín Lousteau

LAS SÁBANAS DE AMADO BOUDOU

Al día siguiente de asumir, Amado Boudou buscaba formar su equipo. Se entrevistó con algunos economistas, que no aceptaron formar parte del gobierno. Durante las entrevistas, antes de entrar en los temas de fondo, solía romper el hielo con alguna alusión a su gusto por las mujeres. El mayor desafío que enfrentaba era construir su propia estructura de poder, que asociaba directamente a su llegada al matrimonio presidencial. Si bien Cristina era la presidenta, todo el mundo sabía que Néstor todavía tenía una cuota importantísima de poder. El expresidente atendía en sus oficinas de Puerto Madero. Había que pasar ambos filtros, y Amado lo sabía. A tal punto, que presumía de haber logrado la aceptación de ambos. Uno de sus allegados recuerda que decía:

—Me metí entre las sábanas de la pareja. Eso me diferencia de los otros boludos —en alusión a Sergio Massa, su exjefe en ANSES, que había sido desplazado de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Amado Boudou.
Amado Boudou.
Amado Boudou.

CRISTINA Y SU "PREMONICIÓN" SOBRE DE VIDO

—Vos de acá te vas muerto o preso.

La frase es atribuida a Cristina Fernández, con referencia a las oportunidades en las que el ministro de Planificación, Julio De Vido, planteó la posibilidad de dejar esa cartera durante los años de esplendor del kirchnerismo.

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Lázaro Baéz y Julio De Vido.
Lázaro Baéz y Julio De Vido.

LA SALIDA DE HERNÁN LORENZINO

La asunción de Kicillof se produjo como consecuencia de la renuncia de Lorenzino, pocos días después de que se lo viera tartamudeando y nervioso durante una entrevista para un programa de televisión griego: la periodista europea le preguntó por la cifra de la inflación, un indicador que había sido duramente cuestionado tras la intervención del INDEC por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

—Me quiero ir —dijo el ministro—. ¿Se puede cortar esto un minuto? Hablar sobre estadística de inflación en la Argentina es complejo. Prefiero no ahondar en el tema.

Aquella situación expuso su malestar a la hora de defender la intervención del INDEC y fue eyectado del cargo.

Dentro de este panorama, a Axel Kicillof se le encargó una suerte de rol de auditor, además de la tarea económica propiamente dicha. Los vínculos y negocios con China, Rusia, Venezuela e Irán fueron algunos de los puntos que debió analizar reportando directamente a Cristina Kirchner.

—A Kicillof no lo tenían en cuenta porque era más bien un técnico —declaró José López ante la Justicia, tras haber sido detenido por los famosos bolsos de dinero en la puerta de un convento.

EL ANUNCIO DE ALFONSO PRAT-GAY

El paso de Alfonso Prat-Gay por el Palacio de Hacienda estuvo envuelto en una serie de internas, luchas de poder y malentendidos que caracterizaron su gestión. Al comienzo de su mandato, el objetivo primordial del nuevo ministro era el levantamiento del cepo que regía sobre las transacciones de dólares. Dicen que el presidente lo llamaba todos los días.

—¿Estamos? —preguntaba.

—Pará que nos falta —respondía el ministro.

Cuando estuvo todo listo, Prat-Gay se comunicó con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

—Ya estamos para anunciarlo mañana al cierre del mercado.

—Buenísimo, buenísimo.

—¿Preferís que lo anuncie el presidente en la Rosada, que lo anuncie el presidente con vos en la Rosada, conmigo en la Rosada, yo en Hacienda?

Peña pensó la respuesta.

—Te llamo en un rato —dijo al final.

Minutos más tarde,

recibió un mensaje por WhatsApp del jefe de Gabinete:

—Anuncialo vos, no hay problema.

Posteriormente, se dijo que el ministro de Hacienda había hecho el anuncio por su cuenta para empañar los méritos del presidente. Una versión que, sin dudas, había sido difundida para esmerilar su poder.

El ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gat, y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno (archivo).
<p>Alfonso Prat Gat, y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno (archivo).</p>

Alfonso Prat Gat, y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno (archivo).

NICOLÁS DUJOVNE, EL MINISTRO CHOCOARROZ

En abril de 2018, publiqué en el diario Perfil, bajo el título “Vuelos privados y Chocoarroz, los gastos privados de Dujovne”, información documentada sobre los gastos que se realizaban en la oficina del ministro Nicolás Dujovne. Mientras el presidente Mauricio Macri sostenía un discurso de austeridad, que respondía a una demanda de la base electoral de Cambiemos, su ministro de Hacienda se dedicaba al despilfarro en su propia oficina. No se trataba solamente de la compra de alfajores Chocoarroz, después de que en la Casa Rosada se hubieran suprimido los almuerzos gratis para ministros y funcionarios, sino también de vuelos privados contratados sin que existieran razones que justificaran su necesidad, así como almuerzos y cenas por sumas exorbitantes, tanto en el exterior como en la casa del Ministro, adonde una noche invitó —entre otras personalidades— a la titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

Dujovne
Nicolás Dujovne
Nicolás Dujovne

La nota tuvo una gran repercusión pública, al punto que Dujovne se ganó el mote de “Chocoarroz”.

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