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De Florida a Villa Crespo: el viaje conceptual de Macchi

• EL "DÍPTICO" DEL ARTISTA RECREA EL ESPACIO DE LA ANTIGUA GALERÍA RUTH BENZACAR EN SU NUEVA SEDE
Pasado y presente se articulan en la construcción de madera que reproduce, palmo a palmo, los detalles arquitectónicos de la galería abierta en 1983.

Jorge Macchi (1963), artista que ha ganado espacio-fama en el circuito internacional, presenta "Díptico" en la galería Ruth Benzacar, una instalación que se proyecta continuar en un libro, realizada en colaboración con el arquitecto Nicolás Fernández Sanz y con textos de Mariana Enriquez. Al ingresar a la nueva galería de Villa Crespo se divisa un frente de madera con una abertura que conduce -por arte de magia- al interior de la vieja galería de la calle Florida 1.000, a la sala de exposiciones de un subsuelo de la Plaza San Martín.

Realidad y ficción, pasado y presente, se articulan en la construcción de madera que reproduce, palmo a palmo, los mismos detalles y caprichos arquitectónicos de la moderna galería inaugurada en 1983. Se celebraba entonces la vuelta a la democracia con una muestra de los martinfierristas, los integrantes del Grupo Florida que se consideraban a sí mismos "los últimos hombres felices en tiempos felices". Para festejar estaba el mundillo del arte, los artistas que vivieron un modo de resistencia a la dictadura, los que volvieron del exilio y los que, al igual que Macchi, iniciarían o desplegarían allí sus carreras.

La vuelta al pasado, si bien resulta sorprendente, acarrea una cuota de nostalgia. Sensibiliza a los artistas y a los experimentados habitués del arte decididamente contemporáneo que exhibió Ruth Benzacar y, luego de su muerte, su hija Orly Benzacar, y su nieta Mora Bacal. Pero Macchi es un artista conceptual y si bien posee una capacidad especial para transmitir emociones su arte responde a las ideas. La galería vieja está realizada en madera, es una gigantesca maqueta a escala 1.1 y se diferencia de la superficie blanca de Villa Crespo. La obra marca distancias de estilo y también de época.

Cambia el arte y cambian también los espacios. En su momento, el subsuelo de Florida rompió con la apariencia de las pequeñas galerías decimonónicas donde los marchantes acumulaban cuadros y los acumulaban sobre las paredes. Al promediar el siglo XX, los expresionistas abstractos y los artistas del Pop comenzaron a pintar telas inmensas y las salas se agrandaron, adoptaron el ascetismo minimalista del cubo blanco. Hoy, la proliferación de bienales, mega-exposiciones y un público que demanda novedades, reclaman al arte una dimensión tan desmesurada como la de esta maqueta. Respetando esta línea se mudó Ruth Benzacar a Villa Crespo. Macchi tiene en este sentido el antecedente irónico y burlón del fenomenal container que presentó en el Museo de Arte Moderno porteño.

La maqueta actual subraya diferencias arquitectónicas, las principales: la superficie de Villa Crespo duplica la anterior, el techo de ese antiguo galpón reciclado se eleva casi hasta el cielo y la luz natural entra a raudales. Pero esas diferencias no son las únicas. El destino de una galería de arte es la exhibición, promoción y comercialización. No obstante, en una Argentina con instituciones prácticamente ausentes, recae sobre ellas el peso de formar el gusto del público, gestar la carrera de sus artistas, procurar su sustento, difundir su producción y, si es posible, llevarlos a la gloria. A lo largo del siglo XX, galeristas como Vollard o Castelli impulsaron la historia del arte; en el XXI, y en sintonía con ellos, se acentúa en el mundo la actividad de los museos. En la Argentina la generación de brillantes galeristas surgidos en los últimos años bajó los brazos. Sonoridad Amarilla, 713, Belleza y Felicidad, Braga Menéndez, Dabbah Torrejón, Daniel Abate y Alberto Sendrós cerraron sus puertas. El "Díptico" es un trabajo a doble escala, la de la flamante galería y la obra en cuestión que, a pesar de su costo elevadísimo posee la categoría de arte efímero. Es un site- specific que nació y va a morir en el lugar para el que fue creada. Finalmente, por escasos centímetros, el viejo mundo de Florida no acaba de encajar del todo en el de Villa Crespo.

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