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Debate interno en la CGT entre parar o no luego del 4-A

Los jefes de la central temen frustrar un acuerdo por los fondos de las obras sociales si sube el conflicto con Macri.

La CGT entrará esta semana en una etapa crucial de pulseada interna a partir de la marcha del jueves, en la que confluirán todos los sectores sindicales, para definir si la protesta será una suerte de clausura de la conflictividad contra la administración de Mauricio Macri, como pretende la conducción de la central, o bien el trampolín para elevar la confrontación y alistar un nuevo paro nacional, el quinto en la era Cambiemos, para fines de este mes. El reclamo por una huelga, que adelantó este diario, será blanqueado en la misma movilización por el grupo de sindicatos opositores que gira en torno de Hugo Moyano.

La semana desplegará, además, una guerra de nervios. Mientras los gremios opositores tienen resuelto aprovechar la marcha para el lanzamiento del paro y esperan sostenerlo incluso si la CGT y los sindicatos del transporte público le sacan el cuerpo a otra protesta, la jefatura de la central espera la publicación de un decreto y una resolución que el Ejecutivo prometió para disponer el desembolso de 14 mil millones de pesos a las obras sociales sindicales así como otros 18 mil millones de pesos en un plazo de diez años, como reveló Ámbito Financiero la semana pasada.

En reserva algunos dirigentes admitieron que precipitar otra huelga por parte de la cúpula de la central, que lideran Héctor Daer y Carlos Acuña, podría poner en riesgo la publicación de las normas y dejar a la dirigencia en el mismo punto en que se encontraban hacia el final de la gestión de Cristina de Kirchner: con la certeza de que no habría inyección de fondos y que deberían esperar la asunción de otra administración y la consecuente negociación para concretarla. De ahí la poca aparición de miembros del Consejo Directivo de la CGT en los medios para promocionar la marcha del 4-A en los últimos días.

Hasta ahora el Consejo Directivo sólo se reunió una vez en lo que va del año, el 21 de marzo, para confirmar la decisión del llamado a la marcha que se hará desde las 14 en la zona de Once con destino a la Plaza de Mayo. Esta tarde los principales impulsores de la medida, los sindicatos de la industria, se reunirán en la sede de Azopardo para pulir detalles de la convocatoria bajo la batuta de Rodolfo Daer, jefe del gremio de Alimentación y, como extitular de la CGT, consejero principal de su hermano que en la actualidad co-conduce la organización.

Los sectores que sostienen el binomio son los que por ahora están resueltos a resistir otra huelga. Se trata de los “gordos” de los grandes gremios de servicios, de los “independientes” con buen diálogo con el Gobierno y del gastronómico Luis Barrionuevo, quien este mismo fin de semana descartó la posibilidad de llamar a un paro y pareció citar a Macri cuando planteó en declaraciones radiales que “habrá que aguantar” al final del mandato. “Están los que nos azuzan para que hagamos paro. Yo digo ¿a dónde vamos con uno, dos o tres paros que podamos hacer? Con los años que tengo no quiero que nos digan una vez más que nosotros no dejamos gobernar y que se van antes”, concedió.

Estos sectores, que cuentan con gremios con peso propio para volcar las decisiones internas en la CGT, lideraron la negociación para destrabar la deuda que Cambiemos mantiene con las obras sociales sindicales con José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) a la cabeza y Héctor Daer como garante en última instancia.

Entre los opositores, en tanto, avanza el lanzamiento de otro paro con el 30 de abril como fecha tentativa. La propuesta de hacer la huelga un día antes del feriado del 1 de mayo ganó más adeptos que la otra alternativa, el 24 de abril. Lo que pocos dudan en este grupo es que la medida se deberá concretar este mismo mes.

Junto a Moyano integran el grupo resuelto a parar la Corriente Federal de Trabajadores (bancarios, gráficos, pilotos, entre otros), el sindicato de mecánicos (Smata), las dos CTA, el “triunvirato de San Cayetano” como se conoce a las organizaciones sociales Barrios de Pie, Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y Corriente Clasista y Combativa y un conglomerado heterodoxo de entidades pyme, mutualistas y cooperativistas.

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