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Defensa: Di Chiaro logra más poder en la conducción

La viceministra de Defensa, Paola Di Chiaro renueva la estructura de su área con la salida de dos funcionarios clave. Presentaron la renuncia los coroneles retirados; Hugo Pierri; subsecretario de Planeamiento Estratégico y Política Militar y Jorge García Mantel; director general de Planeamiento y Estrategia. Se van en buenos términos, agradecidos por haber participado en el gobierno de Mauricio Macri, dirá la versión oficial. Ambos habían llegado al ministerio en la gestión del riojano Julio Martínez, el primer ministro que puso la pata radical de Cambiemos en Defensa.

Sin errar, tomismo político aplicado al caso: veritas est in messum (la verdad está en el medio). Pierri y García Mantel dejan sus cargos por voluntad propia pero impregnados de la desazón por una política de defensa que consideran nunca existió ni estuvo cerca del modelo elucubrado en infinitas sesiones de debate en la Fundación Pensar. El rastro más firme de esa postura fue la exposición que dio García Mantel a fines de marzo pasado ante un público de militares y civiles de la Escuela de Guerra Conjunta. Afirmó en los párrafos más críticos que la Defensa no es una política de Estado para el actual gobierno, que falta voluntad política en la conducción actual para solucionar los problemas de defensa, que es imposible trabajar sin presupuesto, que la Argentina tiene ahora menos presupuesto que el que tenía Japón cuando perdió la Segunda Guerra Mundial. Los dos coroneles junto a otros disertantes habituales del think tank del PRO; como el ex secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Ángel Tello; elaboraban proyectos para replantear el aparato militar y la política castrense bajo lineamientos del director del área de defensa, Juan José Gómez Centurión.

La historia aún no escrita sobre las primeras designaciones en el gobierno de Macri tendrá que reseñar que Gómez Centurión era número puesto en Defensa hasta que el radicalismo cuestionó su nombre por cierto pasado afín a los carapintadas, dendrita punzante del orgullo alfonsinista. La migración de Pierri y García Mantel es justo hacia un espacio que puso en marcha Gómez Centurión con intenciones de llegar a la competencia presidencial. NOS, primera palabra del Preámbulo de la Constitución es la flamante agrupación política liderada por Gómez Centurión. El eslogan de presentación contiene el porqué de la partida de los dos coroneles; “No somos el Verde que sacrifica la vida, no somos el Rojo que implica una ideología de odio, no somos el Amarillo que nos ha defraudado, somos el Celeste y Blanco que nos hizo grandes y volverá a hacerlo”. El tablero de la secretaria Di Chiaro quedó despejado se aguardan los reemplazantes en un contexto electoral donde el voto militar no parece fidelizado. Es cierto que la única decisión adoptada al inicio del Gobierno, con el ministro Martínez en la cartera, el blanqueo de la sumas fijas no remunerativas en el haber mejoró adhesiones, también lo es que la estrechez de presupuesto tiene a las fuerzas paralizadas.

La reciente incorporación de otra mujer, Marianela Marzi, al frente de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar del ministerio suma fuerza propia a la secretaria Di Chiaro. Aunque proviene de otro estanque político aledaño a Daniel Angelici, la nueva zarina de inteligencia reconoce la potencia de género en una oficina de habitual prevalencia masculina. Recibió halagos en formato de bombones de parte de un jefe de inteligencia al día siguiente de conocida la designación. Golosinas que no cubren el problema de fondo en el personal civil de inteligencia (PCI) de las tres fuerzas. La corrección del salario militar eliminando las sumas fijas e incorporándolas al haber nunca se aplicó al plantel de los civiles de inteligencia cuya remuneración está equiparada con una escala que arranca en el sueldo básico del coronel y equivalentes.

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