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“Definitivamente tuve más fracasos que aciertos”

• ÁMBITO DE LA MUJER
Alexia Keglevich, CEO global de Assist Card, contó cómo observa actualmente el mercado de los viajes. “La Argentina hoy es atractiva para inversionistas extranjeros”, afirmó. Sus secretos para llegar a donde está.

Cuando tenía 16 años, Alexia Keglevich entró a trabajar en Assist Card, empresa familiar creada por su padre Nicolás. Comenzó en el servicio de mensajería, pero durante una década ocupó distintos cargos. En 1995 buscó hacer su propio camino. Trabajó en el ex Banco Río, hasta que en 2001 regresó a Assist Card. A partir de entonces, la compañía comenzó a crecer de manera exponencial y en 2011 fue vendida a un grupo estadounidense. Desde 2006, Alexia es la CEO a nivel global de la firma de asistencia al viajero que cuenta con oficinas en 36 países y tiene 1.400 empleados.

Periodista: ¿Cómo fue el proceso para transformar una empresa familiar en una multinacional?

Alexia Keglevich:
Una empresa que no es ágil, multicultural, no tiene chances de sobrevivir en un mundo globalizado como el actual. ¿Cómo lo hicimos?: definitivamente tratando de hacer una compañía liviana a nivel procesos y multicultural, incluyendo tendencias de mercado importantes. Tenemos la misma compañía en Filipinas, Corea del Sur, El Salvador y en Madrid. La cultura de la compañía se tiene que mantener intacta en cualquier país. Soy muy obsesiva con eso. Esa cultura es de una compañía que no se olvida de sus orígenes: mi padre la fundó con mucho esfuerzo. Los primeros cinco años la gente rechazaba el producto, no entendía para qué servía. La perseverancia está adentro del ADN de la compañía y no son negociables. Esta cultura de atrevernos permanentemente a más, está presente en nosotros desde el año 1972. Eso no lo vamos a cambiar. Muchas cosas cambiaron desde que soy CEO y reporto a una empresa multinacional. Pero hay cosas que no negocio, que es la cultura que tenemos desde nuestros inicios.

P.: ¿Cómo está el mercado de viajes en Argentina y cómo lo ve de cara al futuro?

A.K.:
Está en crecimiento. Tuvo un pequeño parate a principios de este año y se vio una muy leve caída, pero hoy se vislumbra de vuelta el crecimiento de esta industria maravillosa. Los viajes hoy están entre los mayores intereses de la gente, sin distinción de edad. Se mantienen como un producto de inspiración en primera categoría. Hoy los argentinos, gracias a los créditos hipotecarios, pueden acceder a una vivienda. Pero lo cierto es que cuando no podían acceder a una vivienda, lo que querían hacer era viajar. Por lo cual, lo que te podría decir ahora que la competencia podrían ser los créditos hipotecarios. Y bienvenido sea. Pero lo cierto es que los viajes siguen siendo una tendencia en alza de todos los argentinos. Mientras haya cuotas, la industria va a crecer mucho. Y no se vislumbra que vayamos a terminar con las cuotas.

P.: Dirigió el inicio de operaciones en más de 10 países de Asia y Latinoamérica. Si tuviera que comenzar el negocio en Argentina, ¿cómo ve la situación actual para desembarcar con una empresa?

A.K.:
Es un momento propicio. Se están dando las condiciones para que Argentina vuelva a ser atractiva para inversionistas extranjeros. Para pisar fuerte. Estamos en el proceso hacia ello, pero la intención es hacer atractivo el mercado para inversionistas extranjeros.

P.: ¿Le costó más en sus comienzos por el hecho de ser mujer?

A.K.:
En mis comienzos se me cerraban todas las puertas por ser mujer. Imaginate yo yendo a países en Asia, a muchos países musulmanes, cuando entraba a tratar de meter Assist Card en esos mercados en los años 90, era una locura. Pero lo que no te mata te endurece. Eso me dio la oportunidad de ser más ágil y sortear permanente crisis que se me presentaban en diferentes oportunidades. Eso me ayudó muchísimo a ser más viva como empresaria. Y transformar esas veces que tuve los problemas, en oportunidades. Como mujer, no sólo tuve puertas que se me cerraron. Sino en el momento que entraba a una reunión y era ciento por ciento de hombres, pasaba tratando de demostrar los primeros quince minutos de mis presentaciones por qué estaba en ese lugar. No por ser hija del fundador. Muchas veces, transformaba esos momentos en oportunidades y fue uno de los caminos que me llevaron al éxito: tener problemas de machismo en el mundo.

P.: Alguna vez dijo que no tenía miedo a equivocarse, ¿cómo convive con los errores?

A.K.:
Yo definitivamente tuve más fracasos que aciertos. Y me parece que eso hizo que hoy tengamos el éxito que tenemos. Cada fracaso es un gran aprendizaje. Para mí definitivamente algunas veces ganamos y otras aprendemos. Muchas veces yo aprendí. Lo que no me mata me endurece. El fracaso y los errores son parte del éxito.

P.: ¿Qué no puede faltar en un equipo de trabajo?

A.K.:
No puede faltar nunca la pasión. Para mí la pasión es el motor de todo ser humano. Sin pasión no podemos movernos. Esa pasión va a traer compromiso, actitudes, entusiasmo. Después lo demás viene solo. Una de mis frases favoritas es: "La actitud es más importante que la aptitud". Todo equipo de trabajo se tiene que atrever, tiene que animarse a ser mejor. Perfeccionándose y buscando nuevas soluciones. Y por más que estemos bien, buscar estar mejor. Esto es mío y quiero permanentemente transmitirlo a mis equipos de trabajo. Nunca conformarse, siempre ir a más.

P.: ¿Es verdad que todos sus empleados tienen su celular?

A.K.:
En una empresa donde tenemos 36 países que atender, si lo más importante es la cultura de empresa familiar, es importante que me acerque a los 1.400 empleados que tengo. Encontré que la mejor manera es usar el WhatsApp, que es algo inmediato. Los tengo a todos. Mi WhatsApp es abierto todo el mundo. No sólo a mi gente, mi tarjeta de presentación tiene mi celular personal. Para mí es la única manera de mostrar que lo que digo es coherente con lo que hago: yo voy a cuidarte y no tengo miedo a que todo el mundo tenga mi celular. Mando mensajes de voz a todo el equipo, así sienten mi tono de voz y entienden cuando tengo que generar motivación y cuando hablo de resultados y estoy seria.

P.: ¿Se ahorró muchas millas con la tecnología?

A.K.:
Tengo tres millones de millas voladas. La tecnología ayudó a hacer video conferencias y sentir que estás al lado. Te diría que viajo menos, pero para que vos entiendas los 36 mercados y entiendas a dónde queremos ir, definitivamente no hay nada como estar en el lugar. Sentir y vibrar con la gente local, eso la tecnología no lo va a poder equiparar nunca.

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