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Denuncian poca cantidad y baja calidad de comida para los chicos

El municipio comandado por Martiniano Molina suma críticas desde que se hizo cargo de las viandas escolares. Los lazos locales con un pool de empresas que monopolizaron el servicio y que, ahora, comenzó una iniciativa solidaria en la ciudad.

En Quilmes la militancia del ajuste gana terreno y, contrario a la idea de “si hay hambre, que no se note”, el intendente Martiniano Molina no para de acumular denuncias por el mal funcionamiento del Servicio Alimentario Escolar (SAE).

Desde que el mandamás municipalizó el programa, las quejas fueron creciendo hasta adquirir otro carácter. Tanto los gremios docentes como las propias familias le hicieron saber al intendente la forma en la que se alimentan en las escuelas los chicos y chicas de Quilmes. Sin embargo, la respuesta no sólo que no llegó, sino que el servicio, incluso, empeoró.

En la actualidad, el SAE se hace cargo de la alimentación de cerca de 90 mil chicos en más de 200 instituciones públicas a través de un conglomerado de empresas llamado Grupo L. Este pool, que tributa en Capital Federal, se quedó con una licitación hecha a medida. Y es que los proveedores podían presentarse para cubrir algunas zonas pero, dos días antes de la compulsa, el municipio dio a conocer que para hacerse de la licitación debían presentar un seguro de caducidad que contemple a todos los establecimientos del municipio. Algo que las empresas locales no podían cumplir.

De esta manera el Grupo L comenzó a hacerse cargo de un presupuesto que para 2018 fue de 350 millones de pesos y que, con respecto al año anterior, se incrementó en un 50 por ciento (incluso por encima de los índices de inflación). El problema es que, desde entonces, las denuncias por la poca cantidad y la mala calidad de los alimentos se profundizaron.

Como está estipulado en el pliego, los chicos deberían tener carne, pollo y pescado como opción semanal. Pero en muchas escuelas el menú comprende un sánguche con una feta de jamón. Ni siquiera con queso. Más, el desayuno que tendría que ser leche y un alfajor se convirtió en jugo y tres galletitas. “No hay que ser matemático para hacer esta regla de tres simple: a más presupuesto y a menor cantidad y calidad, dónde está el sobrante. Nos dijeron que venían con la idea de transparentar con el fin de cambiar un sistema. Y el resultado es que los pibes tengan que pasar hambre. El intendente sabe que, para muchos de estos chicos, es su única comida diaria”, asegura un dirigente con varios años en el municipio.

En la actualidad, son seis las empresas que se encargan de la alimentación de los estudiantes. Todas pertenecientes al Grupo L. En paralelo, esta semana se conoció que el pool de empresas comenzó a colaborar con la iniciativa solidaria “Escuela de Vela Inclusiva” del Club Náutico de Quilmes con la entrega de forma gratuita de un menú de desayuno, merienda y almuerzo para los 30 niños de entre 8 y 12 años que concurren a las actividades. Lo que se dice un pool de coincidencias.

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