Coric, la figura internacional del Argentina Open: cómo vivió aquella lesión de Del Potro

Deportes

Después de las bajas del austríaco Dominic Thiem y del italiano Matteo Berrettini, el croata Borna Coric quedó como la gran presencia internacional del Argentina Open 2020. Requerido en todos lados, es la estrella para dar notas, para sacarse fotos y también para ser la atracción en las visitas turísticas. Su figura enmarca dos recuerdos muy fuertes para el tenis nacional: la conquista de la Copa Davis y la última lesión de Juan Martín del Potro.

A mediados de la década pasada, Coric irrumpió en el ATP Tour como una fuerza que llegaba para renovar el circuito, y poco a poco fue escalando hasta convertirse en una de las figuras de su país. Cuando en 2016, a pocas horas del inicio de la final de la Davis 2016 debió bajarse por una lesión en la rodilla (fue operado semanas antes), cambió la ecuación de la serie definitiva en forma determinante. Tres días después, el equipo albiceleste levantó la Ensaladera de Plata.

En octubre de 2018, durante el Masters 1000 de Shanghai, enfrentaba a Del Potro cuando el entonces número 4 del mundo se lesionó la rodilla. Desde entonces el tandilense vive un calvario interminable, y el oriundo de Zagreb dice sentirse afectado por ello.

“Vi la lesión durante el partido”, recuerda de inmediato ante la consulta de Ámbito, como si la imagen estuviera fija en su retina. “Jugué un drop de revés y él patinó. No vi cómo cayó, pero mi entrenador me dijo después que había caído sobre su rodilla. Me di cuenta que había sido un golpe importante pero no tan grave”, sostiene.

“No sabía exactamente lo que había pasado, si se había roto o qué. Después de un par de días escuché la noticia y estaba muy triste por él”, apunta antes de su debut en el ATP de Buenos Aires.

Lejos de mantenerse al margen de la situación, el número 31 del ranking tiene palabras de elogio con la “Torre”. Además, infrecuente en el mundo del deporte, se termina haciendo cargo de un hecho fortuito del cual no fue culpable: “Es una persona muy agradable, se lesionó muchas veces en su carrera. No fue un buen momento porque se lastimó contra mí y no puedo evitar sentirme algo responsable”.

“Pudimos hablar después de algunos torneos. Ojalá pueda volver rápido, es uno de los mejores del circuito, y si su rodilla está bien, volverá a ser un uno de los top muy rápido”, desea.

Coric era apasionado por el boxeo y era fanático de Mike Tyson, pero una vez que la evolución en su tenis fue imparable, sólo hubo lugar para una única actividad. “Lo practicaba como hobby cuando era más chico, pero ya no porque no tengo mucho tiempo”, explica, y amplía: “Para ser honesto, ya no quiero hacer otros deportes, prefiero estar con mi familia y disfrutar mi tiempo de otra manera”.

Ambas disciplinas comparten la singularidad de ser los íconos de los deportes solitarios. Lo que le atrae de los dos es que “son similares, uno maneja sus emociones y no puede hablar con nadie más, y no hay otro que pueda ayudarte en caso que no estés bien”.

Sus primeros pasos en el profesionalismo fueron en 2013 y su apellido sonaba en todos los rincones del mundo. Con apenas 17 años irrumpió en el Top 100, y a los 18 se metió entre los 50 mejores. Desde entonces, venció dos veces a Roger Federer y a Rafael Nadal y obtuvo dos títulos, Marrakech 2017 y Halle 2018 (en la final derrotó a la leyenda suiza). Además hizo otras cuatro finales. La elección deportiva parece haber sido la correcta.

En 2014 resultó ser el jugador más joven en terminar en el Top 100, lo que le valió el premio de “Estrella del mañana”. A partir de ese momento, y especialmente con la creación de la Next Gen, aquellos jugadores menores de 21 años que brillan en el circuito mayor, su nombre parecía estar destinado a ocupar los primeros lugares.

Sin prisa pero sin pausa, evolucionó y mejoró, y sólo dos lesiones (la rodilla en 2016 y la espalda la última temporada) le pusieron breves frenos. Fue uno de los primeros en salir de esa camada llamada “Nueva Generación”, a la cual, desde todos los sectores, se le reclama ser, casi de inmediato, las figuras estelares, aunque por el momento están lejos de tomar el relevo.

“No puedo hablar por lo demás, sólo por mí, y no siento la presión de ser la próxima generación. Me focalizo en jugar mi mejor tenis y no en otras cosas, como si voy a ser el próximo Djokovic o el próximo Federer”, lanza, casi en tono de crítica y despegándose de las expectativas de propios y extraños.

En las próximas horas, Coric estará pegando sus primeros golpes en el Court Guillermo Vilas del BALTC. En su futuro ve otra cosa que lo liga a nuestro país. “En 15 años estaré tomando vino y disfrutando mi tiempo”, comentó hace un tiempo en una entrevista.

Todavía no logró probar el vino Argentina porque, cuenta, llegó sintiéndose un poco enfermo y no quiso tomar alcohol, pero sí la carne y quedó maravillado. Es la gran atracción internacional del Argentina Open 2020 y espera este año terminar entre los 10 mejores. Tiene condiciones, para ser top y para ser uno de los apellidos ilustres del futuro.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario