Barcelona perdió dos puntos en el clásico catalán

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El Barcelona empató 0-0 con el Espanyol y, si bien continúa como líder de la Liga española de fútbol, despertó la esperanza del Real Madrid.

El equipo dirigido por Josep Guardiola quedó cuatro unidades por encima de los de la capital española, que hoy podrán reducir la distancia a un punto cuando reciban al Valencia.

El Barcelona estuvo lejos de su nivel futbolístico habitual en el clásico catalán y se vio reducido por un planteo defensivo inteligente del Espanyol. Encima, un jugador clave como Dani Alves recibió la tarjeta roja y se perderá el próximo choque contra el Xerez.

Por su parte, el conjunto dirigido por el argentino Mauricio Pochettino alimentó su excelente campaña en el estadio Cornellá-el Prat, donde aún no recibió ni un gol en toda la segunda rueda del campeonato.

El Barcelona inició el partido con la misión de conseguir su novena victoria al hilo en la liga y la idea de poder mantener, al menos, la distancia de tres puntos respecto al Real Madrid. Guardiola mantuvo a Maxwell en el once inicial y dejó a Thierry Henry en el banco para que Pedro y Lionel Messi aparecieran como la principal referencia ofensiva.

Aún así, el planteo de Pochettino fue bien ejecutado por los jugadores del Espanyol en el inicio y el Barcelona encontró dificultades para poder desarrollar su mejor juego. Xavi se vio demasiado encerrado entre los mediocampistas rivales y Messi fue víctima de los constantes relevos en la marca de los blanquiazules.

El primer aviso de los visitantes llegó antes de los diez minutos cuando un centro de Pedro comenzó a cerrarse y terminó estrellándose contra el palo defendido por Carlos Kameni. Luego, el Espanyol amenazaría con un débil disparo de José Baena desde dentro del área y Víctor Valdés volvería a salvar (con ayuda de uno de sus palos) el arco del Barcelona después de un disparo de Daniel Osvaldo.

Durante la primera mitad, el Barcelona padeció de cierta escasez de profundidad aunque nunca cayó preso de su nerviosismo y ansiedad. Ya en el complemento, los azulgranas comenzaron a torcer el campo. La línea media se adelantó y el ingreso de Henry en reemplazo de Gabriel Milito representó un claro mensaje de Guardiola.

Messi pudo aprovechar su primera jugada de peligro real cuando controló el balón en la puerta del área rival y lanzó un disparo de zurda apenas por encima del ángulo derecho de Kameni. Justo cuando el Barcelona comenzaba a encerrar al Espanyol, se produjo una jugada clave para el resto del partido: Dani Alves recibió su segunda tarjeta amarilla y el líder de la liga se quedó con diez hombres, cuando aún faltaba media hora para el final.

Iván Alonso pudo sorprender a diez minutos del final, pero su disparo se fue apenas desviado. Mientras tanto, Zlatan Ibrahimovic regresó a los campos de juego después de dos semanas, aunque fue incapaz de desequilibrar en el desenlace del partido.

Así como sucediera en el 2007, el Espanyol volvió a complicar al Barcelona en la recta final de la liga española. Ahora, el Real Madrid tendrá la responsabilidad de aprovechar una nueva ayuda de los "Pericos".

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