Argentina Open: Casper Ruud, el campeón noruego que festejó junto a sus compatriotas

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Parece increíble, pero los hinchas noruegos, de alguna forma o de otra, se adueñaron del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Las banderas rojas, blancas y azules flamean por todo el predio. Por distinto motivos, llegaron a Palermo a ver a Casper Ruud ganar su primer título ATP en el Argentina Open después de un torneo impensado.

Ni el calor, tan disidente con el clima nórdico, los desalentó. Gritaron por su ídolo, festejaron. También fueron el centro de atención del resto del público, que apoyó mayormente al portugués Pedro Sousa, lesionado y sin grandes posibilidades de pelear ante un Ruud que jugó en un nivel muy diferente.

El nacido en Oslo de 21 años ganó 6-1 y 6-4 en la Catedral y así pudo conquistar su primer título mayor. Ahora quedará 34° del mundo y superó lo hecho por su padre Christian, que fue 39° y nunca había sido campeón.

Ámbito logró reunir a un grupo de hinchas noruegos con el flamante campeón de Buenos Aires. Niños y mayores, todos aguardaron pacientemente por la llegada del tenis, que cuenta, es una revolución en su país.

“Es una de nuestras figuras, con el golfista Viktor Hovland y el futbolista Erling Haland. Es una revolución allá”, comenta uno de los fanáticos. Ese avance del tenis en su país llevó a que tres medios noruegos se acrediten al ATP porteño, con el canal TV 2 viajando especialmente para la definición.

Muchos de los fanáticos que asistieron viven en Argentina, ligados a diferentes actividades. “Vivimos hace 15 años aquí, y vinimos especialmente para el partido porque adelantamos un día el regreso de las vacaciones”, explicó otro de los hinchas nórdicos en perfecto español.

La propuesta de conocer a Ruud les encendió las pupilas a los más chiquitos, varios vestidos con camisetas de fútbol de Noruega. El rojo contrastaba a la perfección con sus pelos rubios y los ojos celestes. Entre ellos dialogaban en su idioma, y así se identificaron con el nuevo vencedor. Pasan de cierta parquedad a la sonrisa más amplia. “No hay problema, con esto completamos un gran día”, aportó otro miembro del grupo ante la larga espera.

Algunos son fanáticos del tenis, otros no tanto, pero claro, los colores y la identificación hacen sentirse cerca de la tierra de uno. “Yo voy a hablar en inglés o en noruego”, largó con dudas uno de los más pequeños del grupo.

Todos se llevaron su recuerdo, fotos, firmas, videos. Y el campeón levantó el trofeo, su mejor souvenir de una semana inolvidable para él. Su primer título, con gente de su tierra y jugando un tenis formidable.

“Estoy muy feliz por supuesto de que haya noruegos aquí, que vengan a verme. Pero toda la semana recibí mucho apoyo de los argentinos, incluso ante Juan Ignacio Londero. Ojalá pueda volver el año que viene, fue un placer jugar acá”, comentó Ruud tras su victoria a este medio.

Otra vez fue una tarde agobiante peligrosa, con un desmayo en la tribuna. Quizás sea hora de privilegiar la salud de los jugadores y especialmente del público, y no tanto otros detalles que pueden salvaguardarse de otra forma.

Sousa jugó prácticamente en una pierna y sin poder moverse -por una contractura en el sóleo izquierdo-, lo que sensibilizó al público argentino. Pero ni siquiera los gritos y aplausos lo pudieron levantar. El juego inteligente de Ruud, moviéndolo y obligando a pegar a la carrera lo fueron destruyendo.

Ruud.mp4

De pensar en un Dominic Thiem campeón a ver al de Oslo levantando el mate que adorna el trofeo, pasando por la ilusión de tener a Diego Schwartzman o Londero como vencedores, fue un torneo atípico, con aciertos y algunos errores.

Se fue el 20° Argentina Open con tonalidades raras, porque Ruud jugó en un excelente nivel y dominó una de las canchas más lentas del mundo, pero también por las bajas que mellaron el cuadro principal y los horarios que diezmaron la capacidad física de varios tenistas y asustaron al público.

Para el joven noruego de 21 años será un recuerdo imborrable por haber salido victorioso por primera vez. Y también para un grupo de hinchas de su país que pudieron conocerlo y llevarse su firma para siempre. Ahora empieza el balance y el trabajo para una nueva edición que comenzará en un año y deberá redoblar apuestas para seguir vigente.

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