La Roma podría pasar a manos de otro empresario estadounidense

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El magnate texano Dan Friedkin se quedaría con la mayoría del paquete accionario de "As Roma SPV Llc", controlante del club italiano. Solo falta el visto bueno de James Pallotta, actual mandamás, para oficializar el acuerdo verbal entre ambos empresarios.

La venta de la Roma está en su recta final y la institución podría pasar a manos de otro estadounidense, el magnate texano Dan Friedkin, quien compraría la mayoría de las acciones de “As Roma SPV Llc”, la empresa matriz con sede en Deleware que controla el club del fútbol italiano y el proyecto del estadio que se levantará en Tor di Valle. Solo falta hacerse oficial el negocio, pese a que está prácticamente terminado, y se espera que el presidente James Pallotta acepte la última propuesta del magnate Friedkin. El acuerdo verbal sobre el eje Boston-Houston, a la espera de las cifras exactas, se habría alcanzado sobre la base de aproximadamente 800 millones de euros, incluidas las deudas de 270 millones del club y los 150 millones ya previstos para la recapitalización.

Friedkin está a la cabeza de Friedkin Group, un consorcio de servicios financieros. Por su parte, Pallotta es desde 2012 el propietario y presidente de la Roma, que estuvo prácticamente carente de victorias, actualmente se encuentra en la cuarta posición en la liga y logró una histórica semifinal de la Liga de Campeones en 2017. La imposibilidad de ganar un trofeo, la continua transferencia de los mejores jugadores del equipo por cuestiones de presupuesto, las traumáticas despedidas de íconos romanistas como Francesco Totti y Daniele De Rossi, así como algunas declaraciones duras hacia la parte más extrema de los aplausos, lo pusieron en el ojo de la tormenta.

Sin embargo, fuera del campo de juego, Roma creció en términos de marca y de consideración internacional, y esto se demuestra por el hecho de que Pallotta se está preparando para vender sobre la base de una evaluación del club casi cinco veces mayor a la de 2011. Evaluación que podría haber sido aún mayor con la luz verde para el estadio propio, que, sin embargo, también se espera para principios de enero. Los continuos retrasos en el proceso convencieron a los socios de Pallotta de abandonar el negocio de Roma, abriendo así el camino para la venta del club. Camino sugerido con decisión por Dan Friedkin y su grupo que, después de haber estudiado a fondo el expediente (fueron esta vez dos diligencias sobre un total de 12 empresas que componen la galaxia Giallorossi para analizar las cuentas en detalle), planearon la inversión en Roma. El nuevo estadio, cuando llegue, será un plus importante, pero mientras tanto Friedkin planea ponerse serio confiando un papel importante en sociedad con su hijo Ryan.

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