Se debe mejorar para seguir con el sueño
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Maxi
Rodríguez
en pleno
festejo con
sus
compañeros
tras
marcar el
segundo
gol argentino.
El
viernes la
Selección
se enfrentará
con
Alemania
en busca
de las
semifinales.
Alemania es letal en ofensiva, desde el talentode Michael Ballack hasta la contundencia de Miroslav Klose y Lukas Podolski, pero es permeable defensivamente fundamentalmente por la zaga central (Mertesaker y Metzelder), que son muy pesados físicamente y lentos, aunque se hacen firmes en el juego aéreo. Es un equipo muy peligroso porque ataca mucho por los costados, fundamentalmente por izquierda con el tándem Lahm-Schweinsteiger y tiene grandes rematadores de media distancia (Frings, Ballack o Podolski). Entre los puntos vulnerables que tiene, además de sus zagueros centrales: el arquero Lehmann no da gran seguridad y es de rebotar la pelota, y Lahm ataca mejor de lo que defiende, por lo que se puede aprovechar para jugar a sus espaldas.
Si bien Pekerman todavía no planteó el partido, Argentina tiene que manejar la pelota con mucha paciencia, tratando de tocar de primera para no perderla ante la presión alemana y cambiar de ritmo con pelotazos a la velocidad de Saviola y Crespo, y la alternativa siempre latente de Tévez y Messi. Hay un antecedente cercano cuando la Selección empató en dos goles con Alemania por la Copa Confederaciones el año pasado. Allí Riquelme metió un gol de tiro libre y Sorín de cabeza consiguió el otro tanto, y la Selección tuvo muchas oportunidades para marcar más goles. La Selección argentina sabe que para ser campeón mundial hay que ganarles a los mejores y a Argentina le tocó uno de los mejores, por lo que será una prueba de fuego.


