Maxi
Rodríguez
en pleno
festejo con
sus
compañeros
tras
marcar el
segundo
gol argentino.
El
viernes la
Selección
se enfrentará
con
Alemania
en busca
de las
semifinales.
Se festejó como si se hubiera ganado la final del Mundial porque nadie esperaba que México iba a ser un rival tan difícil que casi deja a la Selección argentina fuera del torneo, en su actuación más pobre.
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Mientras José Pekerman pensó un partido en ataque, con mucho desborde por los costados y por eso ubicó a Lionel Scaloni de lateral por derecha, para tener salida por ese sector, Ricardo Lavolpe lo sorprendió con cambios inesperados en la mitad de la cancha, donde no jugaron los habituales «laterales carrileros» y en su lugar lo hicieron José Castro y Andrés Guardado, dos defensores devenidos en mediocampistas que se encargaron de obstruir todos los circuitos ofensivos, y fue México quien atacó por el costado derecho a espaldas de Sorín con Mario Méndez.
Por eso la Selección argentina sufrió en el primer tiempo, aunque tuvo la fortuna de empatar muy rápido después del gol de cabeza de Rafael Márquez, porque eso la fortaleció anímicamente y le sacó confianza al rival.
En el segundo tiempo, Pekerman corrigió el esquema pasando a Cambiasso y Saviola a la izquierda para impedir las subidas de Méndez y Castro, y la Selección mejoró su juego, pudo haberlo definido en una de Saviola que tapó Sánchez, como pudo haberlo perdido en una de Borgetti que hizo lucir a Abbondanzieri.
En el alargue, Argentina ganó por amor propio y resto físico, pero principalmente por el formidable gol de Maximiliano Rodríguez, que desequilibró el marcador.
Ahora viene Alemania, un rival muy complicado, que además tiene el plus de ser local, pero que tácticamente es más accesible que México para el juego argentino.
Alemania es letal en ofensiva, desde el talentode Michael Ballack hasta la contundencia de Miroslav Klose y Lukas Podolski, pero es permeable defensivamente fundamentalmente por la zaga central (Mertesaker y Metzelder), que son muy pesados físicamente y lentos, aunque se hacen firmes en el juego aéreo. Es un equipo muy peligroso porque ataca mucho por los costados, fundamentalmente por izquierda con el tándem Lahm-Schweinsteiger y tiene grandes rematadores de media distancia (Frings, Ballack o Podolski). Entre los puntos vulnerables que tiene, además de sus zagueros centrales: el arquero Lehmann no da gran seguridad y es de rebotar la pelota, y Lahm ataca mejor de lo que defiende, por lo que se puede aprovechar para jugar a sus espaldas.
Si bien Pekerman todavía no planteó el partido, Argentina tiene que manejar la pelota con mucha paciencia, tratando de tocar de primera para no perderla ante la presión alemana y cambiar de ritmo con pelotazos a la velocidad de Saviola y Crespo, y la alternativa siempre latente de Tévez y Messi. Hay un antecedente cercano cuando la Selección empató en dos goles con Alemania por la Copa Confederaciones el año pasado. Allí Riquelme metió un gol de tiro libre y Sorín de cabeza consiguió el otro tanto, y la Selección tuvo muchas oportunidades para marcar más goles. La Selección argentina sabe que para ser campeón mundial hay que ganarles a los mejores y a Argentina le tocó uno de los mejores, por lo que será una prueba de fuego.