Opiniones

Desafío del gobierno: la hora del crédito

El principal desafío de las nuevas autoridades del BCRA en relación con el sistema financiero es lograr que los bancos generen créditos en cantidad, con calidad y a precios que impulsen el crecimiento económico. Desde el año 2002 a la fecha los esfuerzos del BCRA estuvieron centrados fundamentalmente en cuestiones vinculadas con la política monetaria, el tipo de cambio y la inflación. Respecto del sistema financiero, la prioridad se centró en normalizarlo luego de la crisis de fines de 2001: la apertura del « corralito» y la reconstitución de los niveles de liquidez de los bancos fueron los principales objetivos. Por ello, durante los últimos dos años el sistema financiero no impidió la recuperación de la economía, pero tampoco la impulsó.

La economía pudo reactivarse en 2003 y 2004 a pesar de carecer de crédito gracias a la capacidad ociosa de la economía y a la nueva estructura de precios relativos derivada de la devaluación. Sin embargo, para mantener altas tasas de crecimiento económico en los próximos años se requerirán -entre otras cosas- fuertes inversiones, y para ello será necesario generar una oferta de crédito capaz de financiarlas. Esta situación determina que a partir de ahora el desempeño del sistema financiero sea crucial para la economía.

• Confiabilidad

Recuperar la confianza de los ahorristas y generar créditos acordes con las necesidades de la empresas son dos elementos que van de la mano. El sistema financiero debe ser confiable para lograr captar fondos a plazos largos y tasas bajas, eficiente para llegar a las empresas y personas en condiciones competitivas, y eficaz para recuperar el dinero prestado que -vale la pena recordarlo-es, en última instancia, de los ahorristas.

Es condición para lograr la reaparición del crédito que el sistema financiero sea capaz de captar el ahorro de la economía a plazos más largos y a tasas razonablemente bajas. Además, el sistema debe prestar los fondos captados a costos competitivos y predecibles a lo largo de la vida del crédito. Actualmente, el sistema financiero canaliza una parte muy pequeña del ahorro de los argentinos hacia el sector productivo.

A fin de captar los recursos del público es necesario ofrecer a los ahorristas opciones de inversión que tengan en cuenta sus propias características y la realidad económica. A su vez, los créditos también deben ajustarse a las característicasde sus tomadores. Los ahorristas pequeñosmedianos suelen preferir inversiones de baja complejidad y renta fija. A este tipo de inversores se los puede satisfacer ofreciéndoles los depósitos a plazo fijo tradicionales, con una garantía limitada. Estos recursos son idóneos para financiar préstamos pequeños y medianos de hasta mediano plazo, tales como capital de trabajo de pymes y crédito al consumo. Para que estos créditos lleguen a tasas bajas se deben cumplir dos requisitos: bajos «spread» (diferencial de tasas) y baja incobrabilidad. Ello requiere, por un lado, que los bancos sean eficientes intermediadores y, por otro, que los fondos se destinen a inversiones sensatas y que las deudas se paguen. Esto que es muy intuitivo y simple requiere, sin embargo, de un marco legal e institucional que lo permita; generarlo es uno de los desafíos que enfrentan el BCRA y el gobierno.

• Nuevos instrumentos

Los inversores medianograndes, por su parte, requieren instrumentos adicionales a los plazos fijos tradicionales, ya que no es posible darles a todos los inversores una renta fija atractiva cuando esos fondos se utilizan para financiar proyectos de distinta envergadura, rentabilidad, riesgo y plazo. Es necesario crear instrumentos de inversión cuya naturaleza y rendimiento tengan relación con los proyectos que financian, es decir que se deben incorporar al sistema bancario instrumentos con rasgos del mercado de capitales. En este aspecto existe mucha experiencia internacional y algunos casos en nuestro país. El presidente del Banco Central, Martín Redrado, tiene vastos conocimientos en esta área por su trayectoria en los mercados de capitales tanto en el exterior como en la Argentina.

Estos instrumentos alternativos de inversión se logran formando carteras con activos de riesgos y proyectos de inversión adecuadamente diversificados y ofreciendo «cuotapartes» a los inversores. Existe una gran cantidad de variantes de acuerdo con la necesidad de los oferentes y demandantes de fondos. Estos instrumentos han demostrado ser idóneos para canalizar recursos hacia proyectos de inversión de mediano y largo plazo, aún en condiciones de fuerte incertidumbre. Aquí el BCRA y los banqueros enfrentan el desafío de generar opciones que resulten atractivas tanto para los inversores como para los tomadores de créditos; los bajos niveles de las tasas pasivas dan una buena oportunidad de éxito.

Además de ser capaz de generar créditos, el sistema financiero debe ser un confiable proveedor de medios de pagos. Esta es una condición necesaria para una economía competitiva. Sin embargo, en la Argentina los agentes económicos temen que sus fondos « transaccionales» (los que están depositados en cuentas corrientes o cajas de ahorro) sean afectados por problemas de los bancos o por medidas del gobierno. Esta percepción, fundamentada en la experiencia de nuestro país, atenta contra el desarrollo de un sistema de pagos eficiente y económico. Una forma de empezar a revertir esta situación sería implementar medidas tendientes a asegurar que los fondos que las empresas y que los individuos tienen en cuentas a la vista sean invertidos en activos líquidos y seguros. Se deben generar las condiciones económicas, legales e institucionales que permitan a los usuarios saber que su dinero está en el banco seguro y disponible. El depósito que está en cuentas a la vista no debe estar sujeto a riesgos, para su dueño debe ser equivalente a dinero efectivo.

Conclusiones Hasta ahora, la economía pudo reactivarse sin grandes inversiones; sin embargo, en los próximos años el crecimiento dependerá de ellas en forma crítica Por ello es necesario que el sistema financiero encuentre la forma de volver a canalizar una parte sustancial del ahorro de los argentinos hacia los proyectos de inversión productiva. Ello requiere -entre otras cosas-que el sistema consolide su situación patrimonial, que se restituya la confianza de los ahorristas, que la banca sea eficiente, que se logre seguridad jurídica y que se generen instrumentos de financiación acordes con las necesidades de los tomadores de fondos. Este es un desafío compartido entre las autoridades ( comenzando por el BCRA, pero que también involucra al PE y al Congreso) y el sector privado.

Si se generan las condiciones económicas, políticas e institucionales que posibiliten un ambiente propicio para la inversión en la Argentina, entonces el crédito puede ser el puente que permita pasar de la reactivación al crecimiento. El desafío no es menor, el premio tampoco.

(*) Ex director del BCRA y superintendente de Entidades Financieras (a/c). Actual presidente de Fit & Proper.

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