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Desafío: mantener, en tiempos de ajuste, la apuesta hacia la comunidad

Cómo reaccionan las empresas ante el advenimiento de una crisis económicaque podría profundizarse. ¿Se encaran nuevos planes de ayuda a la comunidad o se focaliza en los que se tiene? Ámbito Biz habló con líderes de RSE y Sustentabilidad de grandes empresas.

En momentos de ajustes económicos cabe preguntarse cómo las empresas manejan sus políticas de RSE hacia la comunidad. Es que allí habitan quienes padecen la pobreza, un lustro de inflación, falta de generación de empleo genuino y las recientes subas de las tarifas de los servicios públicos y el transporte. Ante este panorama Ámbito Biz reunió a gerentes de Sustentabilidad y líderes de área de RSE de grandes empresas para saber cómo transitan este contexto.

La pregunta no es caprichosa. La crisis de 2001 trajo consigo el nacimiento de las políticas de RSE en la Argentina dedicadas en ese momento al asistencialismo. Quince años después, en Sustentabilidad también se trabaja en medio ambiente, cadena de valor y negocios inclusivos, entre otras temáticas, pero según especialistas, "comunidad es el eje más desarrollado". La respuesta de las empresas es cauta. Si bien aseguraran que no tienen mayores demandas en donde trabajan, advierten que creció el pedido de donaciones de dinero y comida desde sectores que no estaban en su radar. Ninguna bajó su presupuesto destinado a este sector, pero siguen de cerca el desarrollo del contexto social y dicen estar preparadas para "donaciones extraordinarias".

La charla sirvió además para hacer una autoevaluación sobre las políticas responsables en la Argentina y para analizar la propuesta actual de estas empresas en relación con sus acciones con la comunidad, en donde buscan hacer programas proactivos en lugar de recurrir sólo al asistencialismo.

ACTUALIDAD

Las empresas consultadas aseveraran que no recibieron pedidos extraordinarios desde las comunidades en donde desarrollan sus programas de RSE orientados en su mayoría a educación, salud, alimentación, inclusión financiera, empleo, emprendedurismo y mejorar la calidad de vida en general.

"No hay un aumento de demandas en las comunidades rurales donde trabajamos", explica Javier García Moritán, gerente de sustentabilidad de Nidera, pero reconoce que "hay más pedidos de donaciones y de apoyo de lugares que no tienen que ver con nuestro ámbito de influencia".

Axel Flügel, gerente de Sustentabilidad de Unilever Cono Sur, cuenta que la empresa colabora con los bancos de alimentos desde 2001. Al igual que Nidera, no recibió directamente mayores pedidos pero reconoce que las "acciones se van adaptando al contexto" y que puede haber "donaciones excepcionales".

Desde Kimberly-Clark, Fernando Hofmann, director de Asuntos Corporativos, reflexiona que "en un contexto de tanta complejidad como el actual, con un alto nivel aún de pobreza, las demandas de la comunidad seguirán siendo recurrentes", aunque sostiene que sus programas "buscan mejorar áreas específicas más allá de socorrer los pedidos puntuales". En sintonía, Marcelo Muzlera, superintendente de Clima Organizacional de Banco Patagonia, responde que "aún en los contextos sociales con mayores necesidades, la inversión social debe buscar ser estratégica para contribuir con la solución además de dar respuesta a la urgencia".

En suma, la mayoría dice no tener un aumento de demanda directa pero saben que hay mayor necesidad. No es casual que la mayoría afirme que están listas ante eventualidades.



PRESUPUESTO Y ALERTA

La contingencia económica no es ajena a las grandes empresas, sin embargo, las consultadas explicaron que no hubo recorte de presupuesto, sino que se mantienen y actualizan de acuerdo con el nivel de la inflación y de las necesidades del momento. Aunque hay casos particulares, desde Banco Patagonia afirman que aumentaron su presupuesto en un 67% entre 2015 y 2016 para profundizar sus programas de inversión social. En tanto, Patricio Greco, gerente general de SC Johnson Argentina, describe que invierten en la comunidad "un porcentaje de las ganancias operativas de la compañía".

Aunque las grandes empresas dicen mantener sus presupuestos consolidados, se encienden las alarmas en las más pequeñas. Desde el sector de la cadena de valor alertan que comenzaron a percibir una reducción de los presupuestos que las áreas de Sustentabilidad de las grandes empresas destinan para ellos. "Vivo a este tiempo como un período de prueba ácida, porque es lo que me viene a la mente cuando pienso en tiempos de crisis o redefinición de presupuestos", sentencia Fernando Passarelli, coordinador general de Valor, RSE + Competitividad, de AMIA.

"Trabajamos en un tema sensible como es la cadena de valor que es extramuros. Uno de los primeros que sufre cuando hay reducciones de presupuesto son aquellos que son puertas afuera", analiza. Este especialista, que ayuda a pymes a ingresar al modelo de cadena de valor para interactuar con grandes empresas, reconoce que hay organizaciones que siguen invirtiendo, y mucho, pero otras, sin dar nombres, están frenando sus inversiones a sus cadenas.

Las pymes son las que están sufriendo más los embates económicos y en algunos casos peligra su subsistencia. Entonces no sería descabellado pensar que esta actualidad pueda reflejarse en sus acciones hacia la comunidad.

"En las pymes no se han discontinuado los programas y el compromiso; pero hay una coyuntura donde puede haber reajustes, incluso algunas empresas están planteando que pueden llegar a cerrar", analiza María Cornide, secretaria de Responsabilidad Social de CAME. Sin embargo, aclara que "es el termómetro del hoy, no es la película", y enfatiza que "en responsabilidad social tratamos de trabajar el mediano y largo plazo tanto en las grandes como en las chicas".

más allá del presupuesto destinado al área de RSE, la clave está en que la sustentabilidad sea parte del negocio o realizar políticas de largo plazo focales para evitar la contingencia. "Si el modelo es reactivo, en donde los programas y políticas de RSE tienden a actuar de modo paliativo, la empresa estará atada a lo que ocurra en la trama social", inicia Moritán y prosigue: "Ahora, si el enfoque proactivo se establece como un foco de acción, de algún modo el apoyo está contenido y concentrado".

Por su parte, desde Unilever grafican que "cuando las acciones de sustentabilidad están intrínsecamente atadas al negocio, no hay disociación entre comercializar, hacer crecer la compañía y tener un impacto positivo con el producto" y finalizan "de esta forma se asegura que la inversión social realizada se mantenga, porque siempre va a generar eficiencia".

Pero no son las únicas que ven el negocio de esta forma; los bancos también se orientan en ese sentido: "Nuestro programa está íntimamente relacionado con nuestra estrategia de sostenibilidad, todas las acciones que impulsamos están pensadas para sostenerse en el tiempo", expone Vanesa Marignan, gerenta de sostenibilidad de Santander Río. En tanto, para Milagro Medrano, gerenta de institucionales de Banco Macro, "la estrategia y las políticas concernientes al ámbito de la gestión sustentable no tienen como objetivo mejorar la imagen corporativa, sino que surgen de un convencimiento acerca de la forma en la que se gestiona el negocio".

Desde Telefónica, Pablo Marzilli, gerente de responsabilidad corporativa, dice que su "estrategia de sostenibilidad se basa en una gestión responsable del negocio".

LOS PENDIENTES

También hubo un espacio para la reflexión. Para algunos el país sigue en un proceso de aprendizaje, otros consideran que es momento de dar una vuelta de rosca y afilar más las estrategias. Una parte concuerda en que aún hay organizaciones que están afuera y no se dieron cuenta de que es parte del negocio ser sustentables.

"La mayor deuda de las empresas en materia de RSE es tomarlo como un 'espacio' para promover proyectos", sostiene Martín Castro, gerente de comunicaciones de Bridgestone. "Queda un largo camino en la maduración de la RSE tanto a nivel público como privado y una necesidad de generar un contexto normativo", reclaman desde Santander Río. Más allá de la evaluación de Passarelli, para algunas organizaciones el pendiente es sumar más cadena de valor. "Tenemos como compañías que conseguir que nuestros proveedores puedan incorporar prácticas sustentables en su manera de hacer negocios", dice Kimberly Clark . En tanto, para Banco Patagonia el "desafío local y también regional es la incorporación de RSE en las pymes".

"Desde las empresas tenemos que ser un poco más creativos no responder siempre desde esquemas preconcebidos en donde de algún modo lavamos nuestra imagen, sino ser parte realmente de los temas sensibles que afectan nuestro entorno", lanza Moritán.

Por su lado, Flügel explica que "muchas empresas todavía lo ven como algo que genera costos, pero hay otras que detectan que se puede tener un impacto positivo y además hacer un buen negocio". En tanto, Medrano, de Banco Macro, reconoce que "cada vez más la sociedad demanda que las empresas consoliden su visión y negocio bajo parámetros de sustentabilidad" y, categórica, advierte que persisten situaciones muy disímiles: "Hay quienes tienen una concepción de sustentabilidad en su ADN y otros que no han tomado la conciencia necesaria y no lo tienen dentro de sus prioridades".

Según estudios internacionales, en tiempos de crisis suelen bajar los presupuestos en todas las áreas, sin embargo en la Argentina las empresas buscan superar este axioma y muchas lo logran. Entonces cabe pensar que estamos ante un momento en donde se verá si la estrategia de RSE está en el corazón del negocio o es un apéndice subsidiario.

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