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Desafío de Schiaretti: retener a Massa y domesticar a Lavagna

El cordobés asumió la jefatura territorial del peronismo y salió a reclutar gobernadores para relanzar Alternativa Federal. Se despega de Cristina y buscar definir staff de presidenciables para la PASO.

Si Juan Schiaretti cobra envergadura presidencial, Alternativa Federal evitará la PASO e irá con candidato único, cordobés. Sin embargo, ese no parece ser el plan del gobernador de Córdoba después de la paliza que le propinó a la desmembrada UCR de Mario Negri y Ramón Mestre. El jefe del peronismo territorial saldrá a reclutar mandatarios provinciales para darle organicidad al tercer espacio electoral que también integran Juan Manuel Urtubey, Miguel Pichetto, Roberto Lavagna y, por ahora Sergio Massa.

Schiaretti enfrenta ahora dos desafíos: encauzar al desperfilado Massa, quien pivotea entre el peronismo federal y Unidad Ciudadana de Cristina de Kirchner, y contener a Roberto Lavagna para que se sume a la PASO presidencial de Alternativa Federal. El exministro de Economía de Néstor Kirchner se reunió ayer con Pichetto, con su colaborador Rodolfo Gil, con el saliente gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y con los radicales rebeldes Federico Storani, Ricardo Alfonsín, Juan Manuel Casella, y César Martucci. El encuentro fue en las oficinas de la calle Paraguay 1132, tercer piso, donde Lavagna celebró el triunfo de Schiaretti y su llamado a superar la “grieta” política que animan Mauricio Macri y Cristina de Kirchner.

Lavagna espera la reunión con Schiaretti para rever su negativa a participar de la PASO presidencial de Alternativa Federal. La indefinición del economista complica también a los radicales aliados quienes llevarán a la Convención Nacional de la UCR, el próximo 27, un pedido genérico de ampliar Cambiemos. Sin nombre ni apellido. Hasta que Lavagna no confirme que será candidato, por adentro o por afuera del peronismo federal, los radicales díscolos no pueden promoverlo formalmente como opción de Cambiemos más allá de Macri.

Lavagna ya comienza a sentir la presión. No sólo de Massa, Pichetto y ahora Schiaretti. Los radicales de Storani y Alfonsín también le exigen que formalice su candidatura. Es un juego de espejos donde cada Massa espera que se baje Cristina y Lavagna espera que Massa abandone Alternativa Federal para quedar como el presidenciable más competitivo de ese espacio. Los contactos del tigrense con Alberto Fernández y Máximo Kirchner dispararon todo tipo de especulaciones.

Ese será el principal desafío de Schiaretti. Darle previsibilidad y organicidad a Alternativa Federal. En Casa Rosada celebraron la irrupción del gobernador de Córdoba como sujeto ordenador de ese tercer espacio que es clave para la aspiración reeleccionista de Macri. Schiaretti emerge como la archinémesis peronista de Cristina. El domingo, a la hora de celebrar el triunfo, ratificó la existencia de un tercer modelo de gestión, más allá del kirchnerismo y del macrismo, y exhortó a defender el “peronismo republicano”. Sin contacto con la ex presidente, el gobernador de Córdoba se comunicó son sus pares Domingo Peppo (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Manzur (Tucumán) y Hugo Passalacqua (Misiones) entre otros. Allí los convocó a organizar una reunión para que Alternativa Federal defina reglas de juego y candidatos. Un mensaje dirigido a Massa y a Lavagna.

El jefe del Frente Renovador es, para Schiaretti, el precandidato más competitivo del espacio. Pero no cuenta con la confianza de los gobernadores, ni de Lavagna y Pichetto que lo ubican cada vez más cerca del kirchnerismo. Incluso como potencial candidato a gobernador de Buenos Aires de Cristina. Lavagna llegó para oxigenar a Alternativa Federal pero su rechazo a la PASO terminó contaminando al peronismo federal. “Si midiera 25 puntos se entendería que ponga condiciones y pida ser candidato único. Pero no está para exigir nada. Es el último que llegó”, analizan cerca del gobernador cordobés.

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